Las elecciones dividen a jugadores y propietarios en la NBA

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Mañana tiene lugar uno de los acontecimientos políticos más importantes a nivel mundial: las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos, donde Barack Obama y Mitt Romney se disputan el ansiado cetro de poder.

Pero una de las grandes preguntas que asalta a los aficionados al deporte es… ¿y las grandes estrellas, de qué parte están? Por de pronto valga decir que a más de un norteamericano le gustaría ver en el sillón presidencial a sus grandes ídolos y no a Obama o Romney. Pero ante esta imposibilidad, sí que se cuestionan de qué lado están las grandes estrellas de las grandes ligas norteamericanas.

Centrémonos en la NBA. Se da la paradoja de que en una liga tan profesionalizada como la misma, pocos son los que se atreven a dar un paso adelante y mostrar abiertamente su voto a favor o en contra de uno u otro candidato. Y sin embargo, más a pesar de los aficionados, que no logran saber cuál es el destino del voto del baloncesto, se llega a saber de manera indirecta cuáles son las predilecciones de los jugadores… y de los propietarios. Por eso, aún a riesgo de equivocarnos, sí que podemos hacer una estimación de por dónde van los tiros en las elecciones a Presidente de los Estados Unidos dentro de la NBA.

Frente a la postura más ‘marketeniana’ o de imagen que muchos asesores recomiendan a los jugadores, afirmando que éstos se deben a sus fans, por lo que una implicación a favor de uno u otro candidato podría hacerles perder simpatía entre los aficionados, está la corriente de aquellos otros comprometidos con la vida política de su país. Así actuó Michael Jordan allá por los 90 cuando se negó a tomar parte en la batalla electoral a favor del demócrata de color Harvey Gantt, en su disputa por ser senador contra el republicano Jessie Helms. Simplemente, Jordan adoptó un razonamiento sencillo: aunque el color de la piel del demócrata podría hacer pensar en un apoyo hacia el mismo, Jordan se negó a decantarse por uno u otro. Cuando fue preguntado, la respuesta fue sencilla: “los republicanos también compran zapatillas”, sentenció Jordan.

Años después la cosa cambió. Y fue el propio Jordan el que encabezó las aportaciones cuando Obama se presentó a senador. Y es que el actual presidente goza de la simpatía de la gran parte de los jugadores de la NBA, donde el 80% es de origen afroamericano, lo que le acerca muy mucho hacia estos jugadores. Así, grandes estrellas como Carmelo Anthony y otras ya retiradas como Patrick Ewing no han tenido inconveniente en participar en actos al lado de Obama. Y aunque no es la postura que sigue la mayoría de jugadores, sí se sabe sin embargo que una amplia mayoría votará a favor del candidato demócrata.

Y mientras los jugadores se decantan por Obama, los dueños y propietarios de las franquicias dan todo su apoyo, éstos de manera más indisimulada, al republicano Romney. Cosa por otro lado, comprensible. La mayor parte de los propietarios de la NBA son multimillonarios al que la política de Obama le chirría, sobre todo, en sus bolsillos, por lo que una actitud mucho más condescendiente en manera de impuestos más suaves para los grandes ricos, como es el caso de Romney, hace mirar hacia ese lado a la mayor parte de propietarios de la Liga. Sin embargo, hay muchos que juegan a dos barajas, como lo demuestra el hecho de que frente al 1.250.000 dólares de donaciones procedentes de los dueños de las franquicias a favor de Romney, los mismos dueños destinaron también 750.000 dólares a favor de Obama.

En definitiva, una lucha electoral que tendrá en vilo a todo un país, deporte incluido.