Las conmociones cerebrales amenazan la NFL

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Toda la NFL está pendiente de la decisión de un juez federal que podría poner el futuro de uno de los deportes más seguidos de toda norteamérica en vilo de concretarse una sentencia favorable a la demanda judicial interpuesta por más de 4000 ex-jugadores, que piden a la liga una compensación de billones de dólares por los daños sufridos durante sus carreras profesionales.

La NFL se enfrenta, en estos días, a su horas más cruciales sobre todo para su futuro. El deporte profesional que más dinero es capaz de mover en los Estados Unidos vive horas de tensión y preocupación como consecuencia de la acción judicial llevada a cabo por más de 4000 ex profesionales que se han reunido para demandar a la liga por los daños que el ejercicio de su profesión acarrea, en el futuro, para su salud, pero sobre todo, porque acusan a la NFL de no advertir de esta circunstancia a los jugadores durante sus exitosas y lucrativas carreras, sobre todo en lo concerniente al traumatismo craneoencefálico y sus consecuencias en el futuro como producto de los violentos choques que durante los encuentros suele haber.

La alarma saltó cuando ex profesionales de este deporte se dieron cuenta de que esta enfermedad está detrás de la muerte de una quincena de viejas glorias del fútbol norteamericano, lo que motivó y sustanció la demanda de estos más de 4000 profesionales que acusan a la NFL de no informar a los jugadores de estos riesgos y de minusvalorar los efectos de esta enfermedad.

Ahora, todo está pendiente de la vista oral que se está llevando a cabo en este caso en un juzgado de Philadelphia, donde un juez decidirá si esta demanda tiene visos de seguir adelante en otras instancias judiciales como una demanda colectiva o bien se tiene que resolver caso por caso como cualquier otra disputa laboral, hecho éste que es el perseguido por la NFL, pues en caso contrario, se enfrenta en caso de obtener una sentencia desfavorable, a indemnizaciones multimillonarias que pondrían en peligro el futuro de la NFL.

El caso se ha desatado de cara a la luz pública tras el reciente suceso acaecido con uno de los mejores defensas de todos los tiempos, y sobre todo, de su generación. Con más de 20 años en activo, Junior Seau, dos veces finalistas de la Super Bowl, puso fin a su vida con un tiro en el corazón después de conocer los efectos de los daños cerebrales que su prolongada carrera tuvo en su cuerpo, sobre todo después de ver que no era capaz ni de reconocerse a sí mismo delante del espejo, ver como perdía memoria a pasos agigantados o como era incapaz de realizar sencillos cálculos matemáticos.

David Frederick, abogado de los ex-jugadores, afirma que la liga, lejos de tratar de establecer una fluida corriente de información sobre las consecuencias futuras de las conmociones cerebrales, lo que ha hecho ha sido instalarse en una política de desinformación a la que ha colaborado la creación del Comité de Lesión Cerebral Traumatica Leve en el año 1994, comité que según Frederick fue concebido para obtener información sobre riesgos neurológicos pero cuya misión principal fue propagar la desinformación. Por su parte, la NFL, a través de sus abogados, defienden que las diferentes franquicias establecen exhaustivos sistemas de información y control de estas enfermedades a los jugadores, algo que los demandantes no llegan a considerarlo del todo cierto.

Las espadas están en todo lo alto, pero en la liga no las tienen todas consigo ante una decisión judicial que puede acarrearle el abono en concepto de indemnizaciones de miles de millones de dólares, una decisión que puede condicionar el futuro de la competición y que la propia liga no se la toma a la ligera. Su futuro, el del deporte que más dinero mueve y genera en todos los Estados Unidos, está en juego.