Las aseguradoras comienzan a lanzar productos para ‘patrocinios fracasados’

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Los últimos casos que está ‘sufriendo’ la firma norteamericana Nike en forma del enorme desprestigio que su marca está sufriendo debido a los escándalos de varios de sus más importantes embajadores, que han salido a la luz en los últimos tiempos, han propiciado que las más altas aseguradoras a nivel mundial se centren en la oferta de un determinado tipo de producto orientado a cubrir estas contigencias.

Después de vivir lo que está pasando Nike en los últimos tiempos con los recientes escándalos de Lance Armstrong o de Oscar Pistorius, dos de los grandes embajadores de la firma norteamericana, que se suman a los no tan recientes también sufridos por la firma norteamericana en la figura de Tiger Woods o el exentrenador de la Penn State, Joe Paterno, ya fallecido, y que han supuesto un enorme ataque a la imagen de marca de la firma de Oregon, muchos se preguntaban entonces si no era indispensable la figura de un seguro que minorizara los efectos, tan negativos, que estos casos pueden tener para las marcas.

Y dicho y hecho. Firmas como AT&T, Accenture, Aon y Willis según Expansión están comenzando a ofertar este tipo de productos cuyo target son las grandes compañías que asocian su imagen a la de un afamado deportista con cara a proteger los posibles daños que una potencial actuación ‘equivocada’ del deportista en cuestión pudiera tener en la marca. Estos nuevos productos aseguran a la marca en cuestión en el caso de que sufrir inesperadamente una situaciónd e crisis, como la muerte, desprestigio o inhabilitación del patrocinado.

La poliza se suele diseñar a emdida del cliente y de la campaña que realiza, además de tener en cuenta el ‘historial’ personal del patrocinado (evidentemente, no es el mismo historial el de Rafa Nadal que el de Kate Moss) así como la duración de la campaña, el alcance geográfico y otros parámetros. Con ellas, se pretende garantizar al asegurado el reintegro de la diferencia entre la inversión realizada y los ingresos necesarios para amortizarla.

Y a buen seguro, que más de una gran firma comercial verá con muy buenos ojos este tipo de producto puesto que la desgracia no es exclusiva de abanderados Nike. Cualquier marca que se fije en un embajador para promocionar su imagen puede verse afectada. En el mundo del deporte, por ejemplo, podemos citar a otro reciente caso. Hanes
es una compañía de ropa de moda que en el año 2011 vio como uno de sus
principales embajadores, el running back de los Pittsburgh Steelers,
Rashard
Mendenhall, realizaba una serie de comentarios bastante desafortunados
acerca de la muerte de Bin Laden y los atentados del 11-S, supuestamente
defendiendo al terrorista y sus actuaciones. Ello provocó una reacción
en cadena por parte de la sociedad norteamericana que criticó
abiertamente la postura del jugador. Ese mismo año, la compañía Hanes
rescindió el contrato y demandó al deportista ante la Corte Judicial
norteamericana en un caso que se está actualmente estudiando y en el que
la compañía demanda al jugador 1 millón de dólares como compensación
por daños y perjuicios a la imagen de marca de la compañía. ¿Cómo pueden
controlar las compañías este tipo de actuaciones? ¿Cómo calibrar que un
deportista va a hacer esto o aquello?  Probablemente, la respuesta esté en estos nuevos productos de las aseguradoras.