Las aristas del caso Sterling y la marca NBA

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Quién piense que el caso Sterling está cerrado tras las sanción de por vida impuesta por la NBA al magnate norteamericano además de la multa de 2,5 millones de dólares, se equivoca. El ya conocido asunto Sterling encierra muchas más aristas que de una manera u otra afectan a la marca Clippers quién sabe si de una forma decisiva de cara a su futuro.

Tras conocerse la sanción, nadie en la NBA duda en absoluto de que el multimillonario norteamericano no vaya a prestar resistencia alguna en este enfrentamiento. Es más, tras la vuelta a una cierta normalidad de las aguas una vez conocida la sanción, son pocos los que comienzan a plantearse si realmente la NBA ha llevado a cabo la sanción de una manera consciente o más bien motivada por las dimensiones que estaba adquiriendo el escándalo, un escándalo que podría extrapolar a la propia competición las consecuencias que ya estaban comenzando a sufrir Los Clippers en forma de huída de sponsors y patrocinadores.

Mirado el asunto con la perspectiva que da la distancia en el tiempo con respecto al momento en que se produjeron los hechos, primero la irrupción del escándalo y posteriormente, la sanción de la NBA, comienzan a vislumbrarse una serie de cuestiones que hasta entonces el humo mediático del mismo había impedido visualizar.

En primer lugar, está el hecho de la sanción en sí. Si analizamos la primera parte de la misma, los 2,5 millones de dólares y la suspensión de por vida, poco o nada podrá hacer el sancionado en este sentido. La normativa de la NBA es vinculante y no habría hueco para posibles recursos legales.

Sin embargo, sí que los hay y muchos en el asunto de forzar a Sterling, la venta de la franquicia. Los acuerdos entre los dueños de la franquicia y la NBA limitan la capacidad de sus propietarios a la hora de demandar a la liga y a otros propietarios. No obstante, Sterling, un abogado retirado, tiene en sus manos argumentos más que suficiente para debatir la oportunidad de la venta de Los Clippers. La normativa NBA sólo permite la venta forzada de una franquicia, en definitiva, la expulsión de la misma de un propietario, si existen circunstancias tales como el fraude o la incapacidad de cumplir con las obligaciones contractuales de la competición. Y ahí, Sterling, se quiera o no, tienetodas las de ganar.

No existen problemas económicos como los que hubo en los Dodgers de la MLB que facilitaron su venta, o como los que vivió en sus propias carnes los New Orleans Hortnets en 2010 que propiciaron que la propia NBA se tuviera que hacer cargo del equipo. Por lo tanto, en este sentido, Sterling podría oponerse a la decisión de la NBA de vender la franquicia. O al menos, venderla a un precio razonable.

Forbes estima el valor de la franquicia en unos 575 millones de dólares. Sin embargo, no son pocos los expertos que afirman que para estimar su valor real habría que partir de una cifra cercana a los 800 millones de dólares. En este sentido, Sterling tiene en su mano demandar a la NBA si se ve obligado a vender la franquicia por un precio inferior a lo que se considera mínimo en el mercado, alrededor de los 800 millones de dólares (hay voces en el entorno de Sterling que afirman que el magnate estaría dispuesto a negociar a partir de los 1.200 millones de dólares). Y para ello, sustentaría su demanda en que sus competidores (el resto de propietarios de la NBA y la propia competición) podrían haber conspirado y alcanzado un acuerdo entre ellos para expulsarlo, algo que desde el punto de vista legal tendría muchos visados de salir adelante ante una Corte Judicial.

Sterling, por el momento, calla. Para los Estados Unidos y para el mundo será el racista que ha pretendido vetar la entrada de personas de color al pabellón de Los Clippers. Sin embargo, es consciente del daño que puede infringir a la NBA. Y ésta, también lo sabe. Tiene las mejores cartas en su mano y en la NBA temen que el escándalo se eternice en un proceso judicial que pocos beneficios podría traer para su imagen de marca, sobre todo si es acusada de conspirar contra uno de sus propietarios. La posibilidad de que la marca NBA se asocie a posibles tramas conspiratorias podría traer pocos beneficios para la misma, en forma de recelo de los patrocinadores a la hora de unirse a la organización pero también a la hora de encontrar nuevos propietarios en el futuro para sus franquicias en caso de necesitarlos, dos peligros que podrían valorarse en miles de millones de euros.

Sterling lo sabe y juega con ello. Con eso y con la posibilidad de embolsarse una cifra que ronde los 1.000 millones de dólares, un negocio redondo para un ex abogado que compró Los Clippers hace ahora algo más de 30 años por tan sólo 12 millones de dólares. Y como muchos dicen, en todo este escándalo, y aunque pueda parecer increíble, tan sólo hay una única persona que no saldrá perdiendo (al menos económicamente hablando) de entre todas las partes implicadas: el propio Sterling.