Las apps de las estrellas inquietan a las marcas

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  • Las apps de los deportistas comienzan a inquietar comercialmente incluso a sus patrocinadores
  • El enorme potencial comercial de las mismas es un atractivo para los sponsors que, sin embargo, recelan del poder de éstas para potenciar marcas propias de los deportistas

La proliferación de todo tipo de dispositivos móviles que hacen que el aficionado esté permanentemente interconectado ha provocado la aparición de un nuevo tipo de producto sobre el que las marcas comerciales han comenzado a mostrar sus primeras reticencias: las aplicaciones para dispositivos móviles de las grandes estrellas del mundo del deporte.

No es difícil encontrar en los últimos meses apps destinadas a los aficionados lanzadas por las grandes estrellas del deporte a nivel individual. Un mayor acercamiento a los aficionados, una interrelación y un contacto mucho más directo con ellos, una facilidad de comunicación, son algunas de las causas argumentadas por los departamentos que llevan la imagen de estas estrellas para posicionarse dentro de este sector.

Sin embargo, hay otro motivo verdaderamente mucho más importante que los anteriores y que es el que ha comenzado a inquietar de manera importante a las marcas comerciales que asocian su imagen a la de estos deportistas.

Cada vez más deportistas

Este tipo de estrategia es relativamente nueva. Tanto o más como la proliferación de los dispositivos móviles que permiten al aficionado o usuario estar interconectado las 24 horas del día. A partir de ahí, y casi de manera paralela a la oportunidad que vieron las firmas y marcas comerciales de llegar de una manera más directa al consumidor final a través de las apps propias, surgió la posibilidad de extrapolar esta experiencia al mundo de los deportistas de élite.

La posibilidad de una comunicación mucho más directa y fluida; un mayor conocimiento diario de la situación del jugador, de su día a día, de sus actividades, de su vida en definitiva, convertían el producto, estas apps, en herramientas lo suficientemente atractiva para incrementar la imagen del deportista en cuestión.

Y pronto llegaron los primeros aventureros que osaron en utilizar y probar este tipo de herramientas: figuras del deporte como LeBron James, Karim Benzema o Cristiano Ronaldo, ya cuentan con sus aplicaciones propias. En el caso del portugués, incluso con una red social propia. Pero, ¿por qué inquietan a sus patrocinadores?

Un canal de venta propio

La cada vez mayor popularidad de este tipo de herramientas ha abierto una nueva vía de explotación. Los deportistas, a través de las mismas, están en relación directa con los aficionados, a los que llegan con una mayor información en tiempo real sobre su vida. Pero también, a los que se puede llegar de una manera mucho más comercial: con una mayor capacidad para interferir en sus hábitos de consumo.

Con este tipo de relación sin partes intermedias, el deportista, además de relacionarse y exponer su día a día, puede informar, animar y recomendar éste o aquél producto. Y para estos grandes deportistas, la mayoría con aspiraciones para lanzar su propia marca, como Cristiano Ronaldo, el producto es ideal para la explotación de la misma, alejados de los intereses de sus patrocinadores personales que ven ahora en estas herramientas una vía de confrontación directa con los intereses comerciales del jugador.

Pero no sólo eso. Estos canales suponen una explotación mayor para la marca del deportista. Su valor como herramienta comercial es indiscutible y, aunque el deseo del lanzamiento de una marca propia no se produzca, siempre podrá ser explotado comercialmente con sus propios patrocinadores o medios de comunicación como una herramienta de difusión que repercutirá de manera muy interesante en la tesorería del deportista.