Lance Armstrong se ve obligado a vender su mansión

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Era de esperar. Tras los últimos acontecimientos acaecidos como consecuencia de las acusaciones de doping continuado por parte de la USADA, de la sanción impuesta como consecuencia de ello y del posterior reconocimiento por parte del norteamericano de los hechos, la desbandada de patrocinadores que estuvieron durante tantos años al lado de Lance Armstrong no fue más que la crónica de un hecho esperado.

Hasta el punto fue así que el propio Arsmtrong reconoció en su ya archiconocida entrevista televisiva que el escándalo le supondría dejar de ingresar, en concepto de patrocinadores y sponsors, nada menos que 75 millones de dólares. A esto hay que sumarle las cada vez más frecuentes demandas contra el norteamericano interpuestas precisamente por muchas de estas firmas, al que acusan de daños irreparables para su imagen, demandas por otro lado que exigen unas compensaciones multimillonarias. En conjunto, una situación que si bien en lo deportivo y en lo referente a su imagen, no tiene solución, provoca un escenario no menos complicado en lo referente a la economía del ex-ciclista.

Tal están las cosas, que según adelanta el Daily Mail, el norteamericano se ha visto en la obligación de vender su enorme mansión que posee en Austin, Texas, y que ya habría encontrado comprador en la figura del petrolero y magnate tejano Al Koehler, que de esta manera se habría convertido en el nuevo dueño de una propiedad de más de siete mil metros cuadrados en los que se ubicaba su enorme mansión de más de 700 metros cuadrados.

Sin embargo, la rápida venta por parte de Armstrong de la que fue su propiedad hasta hace pocos días no se ha llevado a cabo en los términos económicos que hubiera deseado el ex-ciclista. Y es que el norteamericano puso la casa a la venta en torno a una cifra que oscilaba los 10 millones de dólares. No obstantes, fuentes cercanas a la operación han afirmado que ni mucho menos Al Koehler ha abonado esa cantidad. Y para corroborarlo, se basan en el préstamo que ha recibido el nuevo propietario de algo más de 3 millones de dólares para hacer frente a la compra del terreno, por lo que es más que probable que su venta se haya cerrado en una cifra nunca superior a los 4 millones de dólares. El mismo Al Koehler se encargó de borrar de un plumazo los rumores, procedentes del entorno del ex-ciclista estadounidense, que situaban su compra en más de diez millones de dólares, al enviar un correo electrónico al diario American Statesman en el que informaba que la cantidad que había abonado estaba muy lejos de esos diez millones de dólares que deseaba Armstrong.

La propiedad fue adquirida por el ex-ciclista en el año 2004 y fue sometida, hasta el día de hoy, a importantes reformas que incrementaron notablemente su valor. Sin embargo, lo obtenido por su venta respecto a sus pretensiones, no hacen más que poner sobre la mesa los enormes problemas económicos por los que atraviesa el norteamericano y su enorme necesidad de liquidez para hacer frente no ya al pago de las posibles sentencias que se puedan presentar en su contra, si no al abono de los honorarios de los abogados que se están encargando de defender su posición frente a las innumerables demandas que están presentándose en los juzgados en su contra.

Sólo la demanda que ha interpuesto el servicio postal de los Estados Unidos, el U.S. Postal, antaño patrocinador del ex-ciclista, al que le exige la devolución de los 30 millones de euros que Armstrong percibió cuando formaba parte del equipo pero multiplicado por 3 veces esa cantidad, supondría la quiebra absoluta del norteamericano. A esta demanda hay que sumarles otras procedentes de antiguos patrocinadores que reclaman cantidades si bien no tan gigantescas como la del U.S. Postal, si lo suficientemente importantes como para mermar la capacidad económica del norteamericano hasta límites insospechados.

En definitiva, una bajada a los infiernos que ni el propio Dante Alighieri hubiera podido describir mejor y de la que, a buen seguro, le costará salir al norteamericano.