La venta de Umbro, o la ‘Crónica de una muerte anunciada’

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Cuando hace tan sólo una semana anunciábamos la venta de Umbro por parte de Nike a la compañía Iconix, muchos vieron en el hecho en sí la confirmación de un temor que a más de un amante de las prendas Umbro le corría desde hace tiempo: Umbro, como marca, está prácticamente muerta. Es, en definitiva, la Crónica de una Muerte Anunciada.

Como si estuviéramos ante un capítulo más del gran Gabriel García Márquez, la venta de Umbro a una firma como Iconix no ha venido a ser más que la crónica de una muerte anunciada. Ya la decisión, anunciada en Junio, que tomó Nike de desprenderse de una firma que había adquirido a precio de oro tan sólo hace cuatro años antes ponía en el sector el temor de que la misma fuera malvendida, con prisas y, sobre todo, a una compañía que poco menos coloque a Umbro ante un futuro un tanto incierto.

La firma que ha adquirido la emblemática marca británica, Iconix, es una compañía norteamericana dedicada a la compra de marcas para la posterior venta de licencias de uso a fabricantes y tiendas que luego producen, venden y distribuyen el producto. De hecho, Iconix ya compró a Nike en el año 2007 la firma de ropa deportiva Starter y tiene en su portfolio marcas como Candie’s, Bongo, Ocean Pacific, Zoo York y Sharper Image. La pregunta es: ¿Cómo queda Umbro en el mercado en el que hasta ahora competía, en términos de patrocinio y sponsorización, al ser adquirida por esta compañía?

Es dificil pensar que Iconix, como nueva propietaria de Umbro, y sobre todo, por el tipo de negocio que obstenta, propicie, defienda y motive el alcanzar importantes sponsors o patrocinios de la marca británica con entidades deportivas, clubes, selecciones o competiciones, como hasta ahora venía haciendo. Da más la sensación de que Umbro quedará como una marca orientada más a las prendas deportivas para vestir, competir con otras tipo Adidas Originals o similares pero nunca para entrar en el mercado del patrocinio o marketing deportivo en cualquiera de sus modalidades.

El propio anuncio de Nike ya motivó serias dudas al respecto. Y la verdad, es que se preciaba a ello. Nike adquiere Umbro en el año 2007 a un precio que muchos consideraron desorbitado, unos 400 millones de euros. Tan sólo cuatro años después sale a primera plana de los medios especializados diciendo que quiere venderla y, sobre todo, el motivo para ello: no le es rentable en el objetivo para el cuál inicialmente se compró: introducir aún más a Nike en el mercado del fútbol entre otros. Los siguientes pasos venían a decir más o menos lo mismo: Nike se quedó con las dos joyas de la corona en cuanto a patrocinio deportivo que tenía Umbro: el Manchester City y la Selección Inglesa de Fútbol. Todo ello hacía pensar que la venta de Umbro se estaba poco menos que devaluando. ¿quién iba a comprar una marca que su actual dueño decía que poco menos no le había valido para su objetivo? ¿quién la iba a querer si la despojaban de sus principales activos? La venta final por una cifra muy inferior a la que pagaron los norteamericanos vino a confirmar un hecho: o la mal vendían o la vendían a una firma que no pudiera ser competencia de Nike en el sector en el que la misma se mueve. Y así ha sido.

Es más que probable que los anuncios de patrocinio de Umbro vayan disminuyendo en el futuro. Es más, con el paso de los años, muy probablemente vaya quedando como una marca de ropa para vestir, no para competir o patrocinar a grandes equipos, clubes o eventos. Es algo que se veía venir desde el principio.  No es más que la “Crónica de una muerte anunciada”.