La UEFA para los pies a Mastercard ante las pretensiones de la compañía

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Ahora que aún resuenan los ecos de la pasada final de la Champions League celebrada el pasado sábado entre el Chelsea inglés, que finalmente se alzó con el título, y el Bayern de Munich alemán, disputada en el Allianz Arena; ahora que aún están frescos los actos de celebración de los ingleses con sus aficionados; ahora que todo el mundo continúa hablando del gran protagonista del partido, de Didier Drogba, pues precisamente ahora, la UEFA ha salido a la palestra para tratar de parar los pies a las pretensiones de uno de sus principales sponsors.
La compañía, uno de los principales sponsors de la competición, ha reiterado recientemente la necesidad de adelantar los horarios de los partidos que se disputan en la máxima competición de la UEFA a nivel de clubes al objeto de rentabilizar su inversión con una mayor exposición de su marca en los países asiáticos.

Desde la compañía consideran que, a pesar de la enorme audiencia que partidos como la final de la Champions logra obtener (el encuentro del pasado sábado logro concentrar delante del televisor a más de 150 millones de espectadores en todo el mundo, convirtiéndolo en el evento deportivo más visto hasta la fecha en este año 2012, por delante incluso de la Super Bowl), y que comenzó a las 20:45 horas (horario + 1GTM), en la compañía consideran que dicha audiencia podría ser superior si se disputaran los encuentros, al menos los correspondientes a las eliminatorias decisivas de la competición, en un horario mucho más temprano que permitiera a los aficionados asiáticos tener acceso al partido a unas horas menos tardías que en las que ven los encuentros actualmente. Hay que tener en cuenta que esos aficionados del continente asiático pudieron seguir la final en directo en un horario cercano a la medianoche, lo que según la compañía, resta potencial audiencia al seguimiento de la final, con lo que ello implica en términos de exposición de marcas, no sólo Mastercard, a nivel internacional.

Esta iniciativa planteada por uno de los principales sponsors de la UEFA y de la competición en sí no ha sentado nada bien a los altos responsables dentro de la organización europea, que ven en la misma una intromisión por parte de la compañía en la independencia de la UEFA a la hora de fijar las normas y condiciones de funcionamiento para su propias competiciones. Por tal motivo, y ante el temor de que dicha ‘niciativa’ se extienda al resto de patrocinadores principales de la UEFA y se convierta en imposición, dirigentes de la propia UEFA no han tardado en dar respuesta a la compañía diciendo que desde la UEFA están “más que satisfechos con los datos de audiencia que, año tras año, logra obtener una competición como la Champions League”.

Estos mismos dirigentes, además, han querido lanzar un aviso a navegantes con destino MasterCard y otras posibles compañías que pudieran estar interesadas en la idea, señalando que, aunque es indudable que el pastel asiático en lo referente a la audiencia es un bocado de difícil rechazo, para la UEFA “lo primero es el aficionado Europeo, toda vez que se trata de una competición organizada por un organismo Europeo con clubes europeos. El resto, está condicionado a esta premisa”.

Ante las malas caras puestas en la compañía con estas afirmaciones, la UEFA, lejos de rectificar, ha recordado a la compañía que en caso de no estar satisfecha con la actual vinculación, nada se interpone para que, una vez finalizada la actual relación, en el año 2015, se ponga fin a la misma, recordando no obstante el hecho de que MasterCard ya perdió frente a una de sus grandes competidores, VISA, la sponsorización de FIFA y que, en el supuesto de no desear continuar al lado de la UEFA, ésta no tendría mayor problema en encontrar una compañía del mismo sector interesada en sustituirle, recordando además a MasterCard el hecho de que, ahora mismo, hoy por hoy, la propia UEFA y la propia Champions League son dos de los activos más importantes con los que cuenta MasterCard.

En definitiva, una iniciativa que la UEFA ha tratado de cortar por lo sano antes de que pudiera causarle un problema de difícil solución.