La tradición está a punto de jugar una mala pasada al Masters de Augusta con sus sponsors

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Por todos vosotros es conocido que el Masters de Augusta de Golf es el torneo de golf más prestigioso de los Estados Unidos y uno de los más importantes a nivel mundial.
También conoceréis que es uno de los torneos donde más respeto se tienen por las tradiciones y normas que durante años se han venido observando en la organización, gestión y administración de dicho torneo. Sin embargo, lo que quizás no conozcáis es que, precisamente, una de esas tradiciones de toda la vida del Master puede ocasionarle un serio disgusto con un importante patrocinador. Os cuento.

El Masters de Augusta está auspiciado por tres sponsors principales. Sponsors, que por su condición como tal, cuentan con una serie de privilegios que se les conceden por parte de la organización del Masters. Entre ellos, invitar a sus presidentes a unirse al exclusivo círculo de socios del torneo de la chaqueta verde. Y es aquí donde el Masters se ha encontrado un verdadero dolor de cabeza que no sabe como resolver.

Desde la apertura en el año 1933, el club elaboró unas normas que ahora han metido en un serio aprieto a los actuales rectores. Entre esas normas estaba la de no admitir a ninguna mujer como miembro del club: el club sólamente estaba abierto a sus miembros y sólo por invitaciones de estos se podía acceder al mismo para los no miembros, pero ninguna mujer podía ser miembro del club. Esta tradición, a todas luces arcaica y sin sentido, es la que está quitando el sueño a los actuales rectores del club. ¿Por qué? Pues porque a comienzos de este año 2012, los rectores del club recibieron una noticia inesperada: se había producido el relevo en la presidencia de IBM, uno de sus tres principales sponsors y resulta que el nuevo presidente iba a ser….una mujer: Virginia Rometty. A partir de aquí, todas las alarmas se encendieron en la cúpula de la junta directiva del club: la tradición obliga a invitar a unirse como miembros a los presidentes de las tres principales compañías que aportan dinero y prestigio al torneo, entre ellas IBM. ¿Pero qué sucedería este año, a sabiendas que IBM tenía un nuevo presidente, y era mujer?

Virginia Rometty, ‘Ginni’, de 53 años, sucedió el 1 de enero a Samuel J. Palmisano al frente del gigante informático en el inicio de su segundo siglo de vida. Esta mujer, que además de consejera delegada ejerce como presidenta, se ha ganado un puesto entre las 50 mujeres más poderosas del planeta, según la revista ‘Fortune’. Títulos que, al menos de momento, no sirven para mover de sus posiciones a los directores del Augusta National, donde todo evoluciona más lento, donde hasta 1982, por ejemplo, todos sus ‘caddies’ eran negros, asalariados del club y únicos ‘porteadores’ permitidos. Durante el Masters, a cada jugador se le asignaba uno. Ocho años después, el club admitió al primer afroamericano.

Hace nueve años, Martha Burk, defensora de los derechos de las mujeres, llevó a cabo una campaña para tratar de eliminar esta absurda norma de uno de los torneos más prestigiosos del mundo. Su esfuerzo fue en balde: los directivos del club le dieron una y otra vez con la puerta en las narices ante sus socilitudes. Ahora, nueve años después, ve con satisfacción la disyuntiva en la que ha metido el destino a los mismos directivos: o rompen con el pasado o pueden perder a uno de sus principales sponsors.

Mientras en IBM su presidenta espera que los actuales rectores den un paso al frente, en uno o en otro sentido. Aunque no se ha pronunciado, en círculos cercanos no se descarta la posibilidad de que se rompan lazos con el torneo si definitivamente esta norma no se elimina. Es más, incluso ya ha filtrado la posibilidad de no solamente retirar su sponsorización, que supone muchos millones de dolares para el torneo, si no que además exigirá a los miembros actuales de IBM en el club la entrega de su membresía y la salida del mismo.

Un asunto espinoso pero no sólo para la dirección del club. Martha Burk considera que en todo este asunto, paradójicamente quién más tiene que perder es IBM: “Veremos a ver cuál es la postura ahora de IBM en un asunto en el que es la que más tiene que perder. Más que Augusta incluso. La reputación sobre derechos básicos del club está ya por los suelos desde hace años por acciones como la prohibición de jugadores negros hasta hace poco, la no admisión de mujeres… Pero si IBM no toma cartas en el asunto será acusada de colaboración en un tema sumamente espinoso y que puede arrastrar al fango la reputación de IBM, precisamente ahora que está presidida por una mujer”, sentenció.