La tenista Camila Giorgi triunfa en la WTA con los vestidos de su madre

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La mayor parte de las protagonistas del circuito WTA tienen importantes marcas a su lado que le proporcionan las indumentarias con las que disputan los torneos. Además, si eres una gran estrella, esas marcas incluso se pelean entre sí para conseguir ser el sponsor técnico de la tenista de turno, hecho éste que finalmente consiguen con la pertinente compensación económica a la jugadora.

Por eso destaca el caso de la tenista italiana Camila Giorgi. La jugadora italiana, de 21 años de edad y ascendencia argentina, no es noticia precisamente por sus grandes logros conseguidos en el circuito: lo más destacable hasta ahora que ha conseguido ha sido llegar hasta el número 89 del ranking WTA y acceder a la cuarta ronda de Wimbledon de este año.

Y precisamente por eso, no es de destacar el hecho de que no sea una jugadora “atractiva” comercialmente para las grandes marcas. Es decir, las grandes firmas deportivas no se “amontonan” en su puerta ofreciéndole todo el oro del mundo para que vista sus uniformes en las competiciones en las que participa. Este hecho es el que motivó al a jugadora a un hecho por el que está acaparando muchas portadas en los últimos meses, sobre todo tras su participación en el último Wimbledon.

Camila reclamó para sí muchos focos de atención en el pasado torneo británico debido, no a su tenis (lamentablemente para ella), sino por vestir una indumentaria que llamó poderosamente la atención de manera positiva. Cuestionada al respecto sobre quién era la marca que la equipaba, Camila contestó orgullosa que lucía los trajes que le diseñaba expresamente para ella alguien muy especial y ante la que ninguna marca podría competir jamás: su madre. Así, desde hace tiempo, según afirmó ella misma, su madre Gloria es la encargada de diseñarle los trajes con los que compite en los diferentes torneos del circuito.

Este hecho ha despertado un profundo interés por las marcas comerciales que ya han preguntado a los representantes de la jugadora el interés de la misma por vestir sus marcas, o incluso ir más allá, vestir los diseños de su madre pero con el logotipo de la marca en cuestión. Y es que las marcas son conscientes de que esta historia es un auténtico filón en términos de marketing, sobre todo como a Camila se le ocurra llegar a ser la jugadora que todos esperan y hacia donde apunta, sobre todo en Italia.

No es el primer caso en el mundo del tenis. En los años 70 del pasado siglo, la estadounidense Tracy Austin despuntó en el tenis con trajes diseñados y cosidos por su madre, con toda la fama que ello supuso, trajes que se guardan en el Salón de la Fama del tenis como únicos. Un paralelismo que, por ahora, sólo se da en la vestimenta: Tracy Austin llegó a ser número 1 del mundo en 1980 y ganó dos veces el Abierto de Estados Unidos en categoría individual en los años 1979 y 1981 y un Wimbledon en dobles en 1980.

¿Estaremos ante otro caso igual? El tiempo lo dirá.