La relación que hizo a Nike “renegar” de Messi

1
Leo Messi
El argentino fue en su momento embajador de Nike antes de dar el salto a adidas
  • El crack argentino acaba de renovar su vinculación con el FC Barcelona mostrando una fidelidad que no siempre fue de igual modo en cuanto a marcas comerciales se refiere.

Hay uniones en el mundo del patrocinio deportivo que parecen condenadas a ser eternas. Y si centramos el tema en el mundo del fútbol y, concretamente, en los embajadores de las grandes marcas de ropa deportiva, hay ciertos casos que llegan a ser casi inmortales. Nadie puede ver por ejemplo a David Beckham anunciando una marca rival de adidas, por ejemplo Nike, o a Cristiano Ronaldo anunciando productos de la marca de las tres tiras.

Nike y Messi

Ahora que se acaba de anunciar la renovación de Leo Messi como jugador del FC Barcelona hasta el año 2021, conviene recordar que a nivel comercial, esta fidelidad de las grandes estrellas del deporte a las marcas que les patrocinan no siempre es tal.

Muchas veces llegamos a pensar que hay una fidelidad, ganada por las firmas a golpe de talonario evidentemente, que hacen casi imposible que el jugador le sea infiel con la marca rival. Pero en determinadas ocasiones, existen motivos mucho menos patentes que hacen que sea esa marca la que no quiera saber nada del jugador estrella de su compañía rival. Este es el caso del desencuentro que deparó la batalla entre Nike y Messi que augura una relación del argentino con adidas hasta casi el final de su carrera, a menos que mucho cambien las cosas.

Abril de 2002. Un joven argentino del FC Barcelona juvenil, un tal Lionel Messi, firma su primer gran contrato de patrocinio deportivo con una de las compañías de ropa más importantes del mundo: la multinacional Nike. En aquella época ya los técnicos del FC Barcelona vaticinaban una carrera llena de éxitos para un menudo jugador que por aquel entonces poco podía imaginar que llegaría a ser nombrado varias veces Mejor Jugador del Mundo.

Quienes al parecer si lo vieron, además de los preparadores del club azulgrana, fueron los avezados ojeadores de Nike que pusieron sobre la mesa el primer contrato al argentino para incorporarlo a sus filas. Tan sólo dos años después, en Nike plantean a los representantes del jugador, ya con 17 años, una renovación en mejores condiciones que las que tenían el anterior acuerdo.

Una tensa espera

Pero justo en este momento vinieron los primeros desencuentros entre las partes. Messi ya despuntaba, y mucho, en el fútbol, aunque todavía en su categoría. Con 17 años cumplidos estaba a punto de debutar con el primer equipo y ya tenía la cabeza lo suficientemente amueblada como para no dejarse engolosinar por lo que ofrecía Nike. Pero estas desavenencias fueron rápidamente resueltas. Las dos partes cedieron, conscientes como eran ambas que quizás no estaban en verdadera predisposición de exigir a la otra parte muchas exigencias.  A pesar de todo, las conversaciones para esa renovación se prolongaron durante un año, año donde Nike, como muestra de buena fe hacia el argentino, siguió suministrándole sus productos hasta que, finalmente, un 23 de mayo de 2005, llegó el entendimiento entre ambas partes con la firma de un documento en el que se emplazaban a la vuelta del Mundial sub20, que se celebraba ese mismo año, para rubricar el contrato definitivo.

Un Mundial decisivo

Sin embargo, el Mundial lo cambió todo. La selección argentina sub20, donde militaba Messi, conquistó el título y el jugador del FC Barcelona fue elegido de manera unánime como Mejor Jugador del Torneo. Su cotización como futbolista subió como la espuma. Había nacido una nueva estrella. El primer equipo del FC Barcelona esperaba para que se incorporara en la temporada que iba a comenzar y en Nike se frotaban las manos con el diamante en bruto que tenían ante sí. Todo seguía igual. Pero todo había cambiado.

Entre septiembre y octubre de ese año, mientras que en  Nike se afanaban para que el jugador y sus representantes firmaran definitivamente el nuevo acuerdo, a la mesa del argentino llegó una oferta de la gran rival de Nike, adidas, que decidió poner toda la carne en el asador para hacerse con los servicios del nuevo crack: 600.000 euros el primer año. La oferta de Nike para ese primer año, 180.000 euros.

Los nervios aparecieron. Sobre todo en Nike, a cuyos oídos llegaron los movimientos que estaba realizando adidas. Alertados, en lugar de arriesgar por un jugador llamado a ser crack mundial pero que aún no había despuntado en el primer equipo del FC Barcelona, los norteamericanos optaron por una vía menos traumática para sus arcas y remitieron a adidas una carta en la que le informaban de la existencia de un documento firmado entre el argentino y Nike antes de su marcha al Mundial sub20 y que Nike dio categoría de contrato, amenazando que en caso de insistir en contratar al jugador, motivarían que la firma del swoosh llevara al mismo a los tribunales para hacer valer sus derechos sobre él.

Ante la posición de adidas, que nunca dio un paso atrás, y viendo que Messi se le escapaba, Nike, ahora sí, aceptó renegociar esos 180.000 euros, pero quizás ya era demasiado tarde. Tan sólo un par de meses después, a finales de enero de 2006, el propio jugador informaba mediante carta a Nike que daba por finalizada su relación con los norteamericanos. El mismo 31 de ese mes de enero, Messi jugaba su primer encuentro con el Barça con unas botas de la marca adidas, una relación que dura desde entonces.

Un contrato nulo

En Nike nunca entendieron la posición del jugador, al que habían estado apoyando desde su etapa juvenil, incluso suministrando prendas aún sin el contrato de renovación firmado. Pero lo que jamás llegaron a comprender fue la nula validez que el propio Messi dio a ese precontrato alcanzado con Nike antes de irse al Mundial sub20. Nike nunca se lo perdonó. Para hacer valer sus derechos, presentó una denuncia ante el Juzgado Mercantil número 4 de Barcelona denunciando el incumplimiento del contrato por parte del crack argentino, reclamando al mismo una indemnización de 5,5 millones de euros en concepto de daños y perjuicios hacia la marca.

El proceso, que duró casi un año, se resolvió en marzo de 2007. Y, nuevamente, Messi volvió a ganar la partida a Nike. Dicho Juzgado desestimaba el recurso presentado por los norteamericanos en una sentencia en la que consideraba que el jugador no violó ningún contrato al firmar ese acuerdo mucho más sustancioso económicamente hablando con adidas porque ese documento previo firmado con Nike antes de su marcha al Mundial sub20 no abarcaba todos los detalles del contrato, habiéndose alcanzado acuerdos sobre determinados puntos pero no sobre todos, hecho este que el juez consideró clave para estimar que no se puede hablar de contrato hasta que no haya un entendimiento total en todos los puntos.

Dicho documento fue considerado un “acuerdo preliminar dentro de un proceso de negociación” y, por lo tanto, “carente de virtualidad y vinculación jurídica alguna”, afirmando además en la sentencia que adidas y el jugador, entonces menor de edad, no hicieron más que valerse de que el contrato no se había cerrado con un acuerdo total entre las partes para romper las negociaciones y firmar un contrato con los alemanes por una remuneración muy superior.

En apenas un año y medio Nike vio como su niño mimado, el niño de sus ojos, les dejaba para incorporarse a las filas de su gran rival. Desde entonces, en la sede de la marca en Oregon pocos olvidan lo que consideraron, y consideran, poco menos que una afrenta del argentino, algo que hace muy difícil que Nike, con Cristiano Ronaldo como gran embajador, vuelva a pretender recuperar a Messi. Aunque en esto del patrocinio deportivo, los millones valen más que cualquier convicción. Y eso en Nike lo saben, y muy bien, pues lo han vivido en sus propias carnes con el argentino, un crack que parece tener cerrada de por vida su vinculación con el FC Barcelona… y también con adidas.