La NFL debate sobre el futuro de la Pro Bowl: o renovarse, o desaparecer

0

El futuro del partido de las estrellas de la NFL, la conocida como Pro Bowl, está en el aire. Y todo por el desangelado encuentro de la última edición donde los jugadores invitados a participar en el mismo, con el objetivo de no lesionarse en ese tipo de encuentros, limitaron su rendimiento sobre el terreno de juego lo que provocó las airadas protestas de los seguidores ante el aburrido espectáculo al que estaban asistiendo.

Tal fue el bochorno, que nada más concluir el partido, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, estuvo a punto de suspender de manera definitiva para el futuro el desarrollo de este evento, a pesar de que posteriormente dio marcha atrás y de hecho este año se volverá a celebrar la Pro Bowl el próximo 27 de enero en Honolulu como preludio de la gran Super Bowl.

Sin embargo, nuevamente se ha abierto el debate sobre la viabilidad y conveniencia de mantener un encuentro que, en teoría debía convertirse en una referencia para la diversión y el espectáculo de cara al espectador y que, sin embargo, las excesivas cautelas tomadas por sus participantes, lo han acabado convirtiendo en poco menos que en un acontecimiento insulso cuyo rendimiento a nivel económico deja mucho que desear.

Ray Anderson, vicepresidente ejecutivo de operaciones de fútbol americano, espera, confía y desea que el partido de este año no tenga nada que ver con respecto al del año pasado y responda a las espectativas que esperan encontrar los aficionados en un encuentro de tales características. Al respecto, desde la NFL ponen como ejemplo el All Star Game de la NBA, donde el caracter amistoso del encuentro no resta un ápice de intensidad a sus participantes, siempre con la precaución de no lesionar a un compañero en un encuentro de este tipo, lo que le convierte en uno de los espectáculos deportivos que con más deseo esperan los aficionados al baloncesto norteamericano.

El asunto no es baladí. El impacto económico del Pro Bowl son más que interesantes. Así, en el Pro Bowl del año pasado, casi 50.000 personas se dieron cita en el estadio para asistir al encuentro, cifra de la que casi 15.000 viajaron expresamente a Hawaii para asistir al encuentro. El impacto económico sobre Hawaii fue de más de 25 millones de dólares
.