La muerte de Botín arroja más incertidumbre al futuro de Ferrari

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  • La muerte del máximo dirigente del Santander llena de incertidumbre el futuro de la escudería Ferrari
  • En el equipo italiano temen un cambio de estrategia en cuanto a su inversión en patrocinio deportivo se refiere dentro de la nueva cúpula directiva de la entidad que acabe con el acuerdo que une a marca y a escudería

Una noticia conmovió ayer el mundo de los negocios en España y podriamos decir que en todo el mundo de las finanzas: Emilio Botín, presidente del Grupo Santander, fallecía como consecuencia de un problema cardíaco sobrevenido. Rápidamente, la noticia corrió como la pólvora por las redes sociales, unas redes que se colapsaron con motivo del fallecimiento del magnate financiero.

Pero además de ser la protagonista a nivel general, en el terreno del marketing deportivo confluyeron una serie de circunstancias que vinieron a agrandar aún más el impacto que la muerte de Botín puede tener dentro del sector: a la luctuosa noticia se le unía el cese de su cargo del máximo dirigente de la escudería Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, que dejaba la presidencia por la presión que los propietarios del grupo FIAT al que pertenece Ferrari ejercieron sobre el mandatario al respecto.

Las dos noticias no hicieron más que sumir en un mar de dudas mucho más oscuro y profundo que ese en el que ya estaba a la escudería Ferrari cuyo futuro con dichos acontecimientos se presenta ahora más incierto que nunca.

El Santander, unido a Alonso

El Banco de Santander llega a la Fórmula 1 de la mano de Fernando Alonso. Corría el año 2007 cuando la entidad financiera presidida por Botín ve el enorme potencial comercial que presentaba el español Fernando Alonso, bicampeón del Mundo de Fórmula 1 que se incorporaba a una escudería en teoría mucho más potente y competitiva que aquella en la que hasta entonces estaba: McLaren.

Pero sobre todo, se incorporaba a una escudería británica, un mercado sumamente atractivo en el que el Santander tenía importantes intereses y para el que Botín encontró la manera más rápida y directa de adentrar y consolidar su marca dentro del mercado de las islas.

Sin embargo, la traumática salida de Alonso de McLaren apuntaba a una salida igualmente de la entidad financiera. Pero los intereses de Botín en el mercado británico eran mucho más importantes que su vinculación a Alonso, al que sin embargo convirtió, aún estando fuera de la escudería, en un importante embajador del banco allá donde se requiriese.

Alonso llega a Ferrari… y el Santander, también

El peregrinar de Alonso por el desierto de la Fórmula 1 llega a su fin en el año 2010, fecha en la que anuncia su unión con la escudería más mediática, famosa e importante del Gran Circo: Ferrari. Botín ve en ese momento la ocasión ideal para dar el golpe de efecto definitivo. Además, en la escudería se unirían los colores corporativos de la entidad con el de Ferrari, lo que sería un plus añadido desde el punto de vista del marketing y la publicidad. Todo estaba a punto para el éxito.

Los intereses del Santander se multiplican con su llegada a Ferrari El nivel de exposición de la entidad a nivel mundial crece de manera exponencial y los objetivos comienzan a conseguirse hasta el punto que en el Santander se considera el acuerdo con Ferrari como el más importante jamás firmado en la entidad, con una tasa de retorno que presenta un ratio de 3 a 1.

A Ferrari, los más de 30 millones anuales que le aporta el Santander le vienen como anillo al dedo justo en un momento donde la crisis económica amenazaba con dejar con serios problemas de patrocinio a la mayoría de escuderías, incluídas las denominadas grandes. Y fruto de esta buena sintonía es la renovación que hacen del contrato que culmina en 2014 hasta el año 2017.

El temor a la marcha de Alonso… pero sobre todo del Santander

A partir de aquí, la situación comienza a enquistarse. Fernando Alonso se desespera ante la incapacidad de la escudería de darle un coche ganador, y los rumores de su marcha de Ferrari comienzan a aparecer, unos rumores que se multiplican de manera exponencial en el último año.

Ferrari teme por la situación. Y no sólo por la pérdida que supondría la marcha de un excepcional piloto como Fernando Alonso, catalogado por el paddock como el mejor de la actual Fórmula 1, sino por las consecuencias que ello podría traer.

Esos rumores apuntaban a una salida de Alonso a distintas escuderías. Pero los miedos de Ferrari se incrementan cuando entre las candidatas aparece por primera vez el nombre de McLaren. El temor por ver a McLaren como posible destino radica en el Santander. Si bien ya se consideraba que sería complicado retener a la entidad financiera en la escudería italiana si Alonso se marchaba, si dicha marcha era con destino a McLaren esa aspiración se antojaba casi imposible de conseguir.

Y todo porque el Santander continúa teniendo muchísimos intereses en el Reino Unido. Y lejos de romper el vínculo con la escudería cuando se marchó Alonso de Woking, ha ido renovando progresivamente su relación con la misma en los últimos años. De hecho, la última renovación entre ambas partes, que tuvo lugar a comienzos de este 2014, sirvió para argumentar la salida de piloto español con destino a McLaren.

La muerte de Botín no hace sino añadir más incertidumbre

De cualquier manera, en Ferrari confiaban que, aunque Alonso saliera de la escudería, la entidad no rompería la relación que le unía a Ferrari y que concluye en el año 2017. Pero la muerte de Botín ha dejado todo en el aire. Y lo ha hecho porque ha fllecido el alma mater de la inversión del Santander en un deporte como la Fórmula 1. El máximo defensor de esta relación dentro del comité de dirección de la entidad. Su muerte no arroja más que dudas acerca de cuál será la decisión del nuevo máximo responsable de la entidad, presumiblemente su hija, en materia de patrocinio deportivo, existentes y los que en futuro pudieran llegar.

Y los antecedentes no son buenos. Cuando en el año 2013 el Santander, en plena crisis económico-financiera a nivel mundial, se hace con otra entidad española, Banesto, en materia de marketing deportivo los nuevos responsables adoptan una decisión sin precedentes: el Santander, con Botín a la cabeza, reniega de los acuerdos comerciales que tiene la entidad absorvida, acuerdos que tienen como protagonistas a valores para cualquier entidad de la talla de Rafa Nadal o de la Selección Española de Fútbol. Y sin embargo el comité de dirección del Santander considera innecesarios mantenerlos en el portfolio de la entidad y rompe la relación que tenía Banesto con ellos.

Ahora en Ferrari temen que con la muerte de Botín la situación en cuanto patrocinios deportivos dentro de la entidad se refiere sufra un giro de 180 grados que conlleve una decisión parecida a la adoptada con los acuerdos de Banesto en el momento de la fusión.