La marcha de Ferguson, una losa difícil de superar

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A las pocas horas de conocerse el anuncio, realizado por el propio Ferguson, de su retirada definitiva del banquillo del United (en general, de todos los banquillos, pues anunciaba su retiro como entrenador), las acciones del conjunto británico cayeron en Wall Street hasta un 3%, aunque al comienzo de la sesión arrastraba un descenso de hasta el 5%.

Con esta carta de presentación, los mercados anunciaban a los dueños del United de lo que le esperaba en caso de que la dirección del club no lograra “acertar” con la elección del sustituto de sir Alex Ferguson para que, a la mayor brevedad posible, consiguiera unos resultados análogos, y no sólo desde el punto de vista deportivo sino también de algo tan intrínsecamente unido a lo anterior como el comercial, que hicieran menos traumática la transición en forma de despedida de Ferguson de los banquillos.

La llegada del entrenador elegido, el hasta entonces manager del Everton David Moyes, no pareció, al menos en los mercados, despertar el interés que los propietarios del United hubieran deseado, algo que supuso un nuevo aviso para navegantes: a poco que los resultados no acompañaran, la figura de Fefguson se iba a hacer muy muy larga no sólo en el banquillo de Old Trafford, sino en toda la estructura del club.

Y ahora, apenas seis meses después de su llegada, con una temporada más o menos irregular en lo deportivo, los propietarios de los Red Devils están comprobando la enorme influencia que tenía el buen hacer de Ferguson dentro y fuera de los banquillos. Así, según un informe publicado por el Daily Mail, en el último mes, el valor de mercado del equipo ha disminuído más de 250 millones de libras, unos 300 millones de euros, algo que ha encendido todas las luces de alarma en la familia Glazer, actuales dueños del club.

Para colmo de males, el club se encuentra inmerso en un duro proceso de negociación con la multinacional norteamericana Nike para renovar el contrato de sponsorización técnica que les une, un proceso al que poco menos que “obligó” el club a comparecer a Nike ante la amenaza, hace algunos meses, de comenzar las negociaciones con otras firmas que estaban dispuestas a abonar las cuantías que requerían los dirigentes del United.

En aquellos momentos, todos los ases parecían estar en la mano del Manchester en ese proceso de negociación. Sin embargo, la partida ha durado más de lo deseado para el club y ahora las cartas han deparado, debido a todos estos factores de los que hablamos, la marcha de Ferguson, la llegada de Moyes, los pobres resultados deportivos y la pérdida de valor de mercado del club, que la mano ganadora esté en  manos de Nike, que tiene argumentos más que suficientes como para “bajar los ánimos” a los representantes del club en sus aspiraciones económicas.

Una muestra de la enorme repercusión que en las finanzas del club están teniendo todos estos aspectos es que el pasado mes de mayo, antes de conocerse la retirada de Ferguson, las acciones del club cotizaban en Wall Street en 18 dólares. Hoy, algo más de medio año después, las mismas han caído hasta unos preocupantes 14 dólares y no parece que vayan a remontar, al menos en el corto plazo.

La marcha de Ferguson se está convirtiendo en una dora losa que al Manchester le cuesta levantar.