La marca Torres en su vuelta al Atlético de Madrid

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Fernando Torres en su presentación con el Atlético de Madrid
  • La vuelta de Torres al Atlético de Madrid ha generado un importante debate acerca del riesgo que asume el Atlético con el fichaje del jugador
  • Lejos de ese debate, revelamos otro importante riesgo, esta vez, en la figura del jugador, que pone en juego su imagen como marca a nivel comercial

Esta noche es más que probable tenga lugar el ansiado debut del que ha sido, sin lugar a dudas, el fichaje del mercado invernal en el fútbol español: la vuelta de Fernando Torres a su club de toda la vida, una entidad que abandonó hace ya años para embarcarse en una aventura que le llevó, con dispar suerte, a Liverpool, Chelsea y finalmente al Milan. Y mientras todo el mundo habla de ese debut, en Marketing Deportivo MD llevamos a cabo un análisis de la vuelta del Niño al Atlético desde otra perspectiva: lo que arriesga Fernando Torres volviendo al Atlético.

Una vuelta difícil, no sólo para el Atlético

Nada más conocerse el que sería el final de uno de esos culebrones de los fichajes de julio pero trasladados a fechas navideñas, el interés del Atlético de Madrid en repescar a Fernando Torres y el de éste en volver al club que le dio la oportunidad de ser lo que es hoy, medio planeta futbolístico se afanaba en lo acertado de la decisión llevada a cabo por el Atlético mientras otro medio defendía justo lo contrario.

Entre los que defendían el acierto del Atlético de Madrid, los principales argumentos que sustentaban esa defensa eran los que emanaban de considerar al jugador como un puntal básico en la historia atlética, un verdadero astro que volvía a casa para dar lo mejor de sí en el equipo de toda la vida en los años de sapiencia futbolística que todavía le quedan. Entre los que opinaban lo contrario daban la vuelta precisamente a dicho argumento: el Atlético fichaba a un jugador de vuelta ya de todo, en la fase final de su carrera futbolística y que muy probablemente habría dado ya todo lo mejor de sí en los terrenos de juego. En definitiva, el quid de la cuestión se centraba casi exclusivamente en el riesgo que corría el Atlético al fichar a un jugador como Fernando Torres. Pero, ¿arriesga realmente sólo el Atlético?

Torres también arriesga

Ese riesgo atlético partía de una premisa casi exclusivamente futbolística. En cuanto el análisis se llevaba a terreno del marketing deportivo, podemos señalar que el que verdaderamente arriesga con su vuelta al Atlético de Madrid es el jugador, que pone en juego la imagen de su marca a nivel mundial.

Fernando Torres, con independencia del rendimiento deportivo actual, que está por ver, que pueda dar en su vuelta al Atlético, es un jugador que siempre ha tenido un importante tirón entre las firmas y marcas comerciales. De hecho, no hace mucho se produjo uno de los principales movimientos en el portfolio de marcas del jugador, abandonando la que hasta entonces había sido la marca más importante de patrocinio personal, Nike, para enrrolarse en las filas de su gran rival, adidas. Y aunque su máximo esplendor lo vivió en su etapa en el Liverpool, la vuelta a España es otro importante valor añadido a su imagen que hace que las marcas se interesen por asociar su imagen a la del jugador atlético.

Paradójicamente, la vuelta al club de Torres ha beneficiado de manera inmediata a la que fue su marca durante años, Nike, pues la camiseta de Torres se convirtió rápidamente en una de las más demandadas por la afición atlética tras conocerse su vuelta. Pero Torres arriesga mucho comercialmente. Un rendimiento deportivo lejos de las expectativas en él depositadas puede provocar un hundimiento casi irremediable a nivel comercial para un jugador en la recta final de su carrera que le haría perder el status que tiene en la actualidad con esas firmas y marcas. Y el asunto no es un tema de menor importancia. El pasado mes de marzo de 2014, la prestigiosa France Football hacía un repaso a los futbolistas con mayores ingresos del mundo. Y en el undécimo puesto, como primer representante español, aparecía Fernando Torres, con unos ingresos que superaban los 16 millones de euros de los cuales más de 5 millones procedían de los contratos publicitarios.

La vuelta al Atlético de Madrid de su hijo pródigo es una operación que engloba un importante riesgo. Y no sólamente, tal y como se ha venido escribiendo en los principales diarios deportivos, para el club. El Niño Torres pone en juego algo más que su credibilidad en el mundo del fútbol: su imagen como marca comercial.