La marca Neymar y el fin de ciclo del Barça

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Lunes, 03 de Junio de 2013. El FC Barcelona presenta, en el Camp Nou y ante más de 56.000 enloquecidos aficionados al que es su último fichaje, el más ansiado por la afición azulgrana (al menos por la mayoría) y uno de los ases de la manga que se saca a última hora el ex presidente del FC Barcelona, Sandro Rosell, que logra arrebatar uno de los grandes objetivos a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, y que a la postre, ironías del destino, supondría (ese fichaje) el fin de sus días como máximo responsable de la entidad azulgrana.

300 periodistas acreditados venidos para la ocasión desde todas las partes del mundo y un impacto mediático cifrado en unos 9 millones de euros, confirman que estábamos ante uno de los jugadores más mediáticos y comerciales del mundo, un monstruo mediático como lo definieron muchos que amenazaba con
dejar en ridículo el papel dentro del mundo de la mercadotecnia de
otros dos grandísimos jugadores como Cristiano Ronaldo o el
recientemente retirado David Beckham.

Neymar contaba en el momento de desembarcar en el FC Barcelona con una nómina de patrocinadores tan extensa como su cuenta bancaria hasta el punto que llegó a ser elegido como deportista más marketeable del mundo. Su capacidad para erigirse en el nuevo ídolo de la afición brasileña, tan necesitada de un faro guía que llevase la bandera del país por todo el mundo unido al hecho de su llegada al FC Barcelona lo convertían en una de las marcas más atractivas para las firmas comerciales. Si a esto le sumamos que en 2014, es decir, tan sólo un año después de su llegada al conjunto azulgrana, Brasil organizaría el Mundial FIFA donde Neymar está llamado a ser una de las estrellas del mismo, las potenciales cualidades desde el punto de vista comercial del jugador brasileño se multiplicaban de manera exponencial.

Y sin embargo, apenas nueve meses después, el destino nos vuelve a demostrar que nada hay más cierto que el presente, y que lo que hoy es una realidad contrastada con la llegada del ansiado futuro se convierte en una versión contraria a la esperada. Neymar llega al club con la vitola de ser un excelso futbolista, de múltiples recursos y con un don para la improvisación sobre el terreno de juego. Y aunque cuenta con el visto bueno de un amplio sector del barcelonismo, casi más por arrebatárselo a su eterno rival que por la propia necesidad de su llegada para el club, no son pocos los que dentro del club consideran que es un fichaje más para la galería y el rédito comercial tanto del jugador como del propio club que para suplir las necesidades deportivas del equipo, sobre todo por las propias características del juego del brasileño, más orientado hacia los detalles individuales que al juego en equipo, además de romper con una ideología basada en mirar a la cantera antes de acometer despilfarros (como lo han catalogado muchos) en el exterior. Incluso una voz destacada dentro del entorno azulgrana, Johan Cruyff, llega a dudar acerca de la idoneidad de mezclar en un mismo gallinero como el holandés definió al vestuario azulgrana a dos jugadores de la categoría de Neymar y Messi.

Con estos mimbres da comienzo una temporada que a la postre, ahora que ha concluido la misma, ha sido catalogada desde dentro del propio club como decepcionante en lo deportivo, sin un título de los llamados grandes en sus vitrinas y donde todo el mundo da por sentado que estamos ante un fin de ciclo de una generación única, un equipo que ha dominado y maravillado al fútbol europeo y mundial a costa de un juego vistoso, rápido y apabullante para sus rivales. La finalización de la misma ha puesto de manifesto ese citado fin de un equipo que maravilló y donde Neymar, al igual que el resto de sus compañeros, ha brillado por su ausencia. Pero, la pregunta es ¿ha influido este fin de ciclo en la marca Neymar?

Si y no. Comencemos por el “no”. Esto “no” es un “no” condicionado, sustentado mayoritariamente por la disputa de un Mundial en apenas tres semanas que se pondrán en liza en suelo brasileño, patria dle jugador internacional del FC Barcelona y donde todas las compañías ansían que el mal año en el Barça haya sido tan sólo un contagio de la monótona decadencia en la que se ha inmerso el cuadro catalán esta pasada temporada, ansiando que con su vuelta a Brasil con la selección se vuelva a ver al Neymar que deslumbró en el Santos y que esperan las marcas comerciales haga acto de presencia en el Mundial, para bien de sus inversiones.

Pero este “no” lleva también, en su versión contrapuesta, un “si”, casi igual que rotundo que el “no” anterior. Como decimos, apenas nueve meses después, el efecto e impacto de la marca Neymar ha desaparecido casi tanto como el juego del jugador en esta recién finalizada temporada. Neymar ha pasado de ser considerado el deportista más marketeable de 2013 a ser desbancado de esa posición por el piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton. Si nos centramos en el mundo del fútbol, su gran rival Cristiano Ronaldo ha desbancado al jugador como primer futbolista más comercial del mundo.

Marcas como Nike, que tenían al jugador como gran baza para el Mundial de Brasil y como una firme promesa con su llegada al FC Barcelona para hacer una dupla irrepetible dentro del terreno comercial con Cristiano Ronaldo, ahora comprobamos que ha centrado todos sus esfuerzos durante toda la temporada en promocionar sus campañas con el internacional luso del Real Madrid como protagonista, dejando la presencia de Neymar casi a las postrimerías de la temporada, cuando ya se veía en el horizonte el Mundial de Brasil.

El Barça está ante un fin de ciclo, un fin de ciclo que ha resultado más que nefasto para los intereses comerciales del brasileño. El difícil aire que se respira estos días en la entidad, junto con el discreto rendimiento del jugador en esta primera temporada, de adaptación que han llamado algunos, unido al rumor de unos posibles celos deportivos de la gran estrella azulgrana, el argentino Leo Messi, todo en su conjunto, ha jugado de manera muy perjudicial para los intereses del astro brasileño fuera de los terrenos de juego. El FC Barcelona está ante el fin de una generación de jugadores únicas, y el brasileño ha llegado en el momento más inoportuno, sobre todo para su marca. Del rendimiento de Neymar en el Mundial dependerá el resurgir de su marca como puntal comercial a nivel mundial. Neymar tiene una segunda oportunidad. Sólo de él y de lo que haga en su Mundial depende reflotar su potencial comercial.