La maldición del rosa volvió a cebarse con Nadal

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Rafa Nadal vistió de rosa durante el Open de Australia 2015
  • Para muchos una simple coincidencia; para otros, una superstición más de las que tiene Nadal; otros sin embargo no tienen duda alguna: la maldición del rosa está de vuelta

La multinacional norteamericana Nike se ha quedado sin representantes en el cuadro masculino de esta edición del primer Grand Slam de la temporada: el Open de Australia, tras la eliminación de Rafa Nadal y Roger Federer, sus dos grandes bazas en el cuadro masculino. Para consuelo de los norteamericanos, su gran rival adidas tampoco estará presente en los partidos de semifinales del torneo, un mal menor con el que ambas firmas tratan de autoconsolarse de manera mutua.

Sin embargo, la eliminación de Rafa Nadal ha vuelto a poner en el candelero un asunto que, aunque para muchos pueda parecer irrisorio, para un tenista de la condición del mallorquín puede haber tenido una enorme importancia: la vuelta de la maldición del rosa.

Año 2009, año I de la maldición

Año 2009. Roland Garros. Ronda de octavos de final. Un pletórico Rafael Nadal, por entonces número 1 del mundo, llega a la citada ronda del torneo ante el tenista Robin Söderling, una víctima en principio más que propicia para que Nadal agrande aún más su palmarés y prosiga su camino imparable hacia un nuevo título.

Pero el destino es caprichoso, y después de treinta y una victorias consecutivas en el torneo francés y con cuatro títulos a sus espaldas, ocurre lo que nadie esperaba: el sueco vence por tres sets a uno al español muy mermado físicamente. Nadal pone fin a una racha triunfal en el trofeo galo que volvería a encadenar la temporada siguiente. La derrota sin embargo tuvo otra importante connotación: sin aún ser consciente de ello, Söderling había desencadenado la maldición del rosa sobre la figura de Rafa Nadal.

El rosa no es un color

Aunque para la mayoría pasa de manera desapercibida, existió un hecho que para un jugador como Rafael Nadal, tenista supersticioso donde los haya, capaz de no comenzar el juego si sus botellas de agua no están perfectamente alineadas por ejemplo, y con varios tics conocidos en el mundo del tenis, no pasa inadvertido: el color de la indumentaria que la multinacional Nike suministró a Nadal en ese torneo era rosa, un color que desde ese momento entra en el catálogo de prendas prohibidas muy a pesar de que el tenista se empeña en defender su caracter no supersticioso.

En el año 2012, Nike, después de un tiempo sin hacerlo, vuelve a vestir a Rafa Nadal de dicho color nuevamente para la disputa del torneo de Roland Garros, algo que se le recuerda al de Manacor en una de las ruedas de prensa para sorpresa del propio tenista que, o bien no es tan supersticioso como parece, o bien se sorprende de que hayan descubierto uno de sus mayores secretos: el de esta superstición.

Sin embargo, al contrario de lo que ocurrió en 2009, Nadal logra hacerse con el título de ese año 2012, enterrando, por el momento, el pesimismo que sobre ese color existía en el jugador y dando a Nike un respiro sobre el mismo.

La maldición del rosa volvió a cebarse con Nadal en el Australian Open

Tras aquella victoria, Nike decide apostar nuevamente por el rosa para la participación del español en la presente edición del Australian Open, algo que apenas es comentado ni por periodistas ni por el entorno del jugador quizás animosos de haber superado una alocada superstición, queda por ver aún si real o del imaginario de algún periodista aburrido.

Pero contrariamente a lo deseado por Nike y por el propio Nadal, el mallorquín vuelve a caer eliminado vistiendo el color rosa. Las explicaciones y motivos de la derrota, variadas: Nadal no llegó en la forma adecuada, no se recuperó de manera satisfactoria de una lesión que le ha tenido alejado de las pistas gran parte del final de la temporada pasada y así una larga lista de explicaciones acerca del pobre rendimiento del español. Sin embargo, los hay también que vuelven la mirada hasta el año 2009. Y aunque sea con un periodo de descanso, el de la victoria en 2012, la maldición del rosa vuelve a cebarse con Rafa Nadal. ¿Se atreverán Nadal y Nike a volver a lucirlo en algún otro Grand Slam?