La maldición de los naming rights para estadios continua: la última víctima, Chesapeake

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Cuidado si tienes una empresa y quieres firmar un acuerdo de naming right para dar nombre a algún estadio en los Estados Unidos.
Hay una curiosa ‘leyenda urbana’ en los Estados Unidos, basada en estudios y seguimientos realizados durante más de 10 temporadas seguidas por la CNN, que vaticina una caída en los beneficios en las empresas que se aventuran a firmar acuerdos de naming rights sobre estadios deportivos. ¿Causalidad o casualidad?

Según CNNMoney, la última compañía afectada por la maldición del patrocinio de los estadios ha sido la que da nombre a la cancha donde juegan sus partidos los Oklahoma City Thunder de la NBA, la compañía energética Chesapeake, que da nombre al pabellón donde disputa sus encuentros, el Chesapeake Arena.

En su continuo estudio de estos ‘fenómenos’ la CNN ha visto como las acciones de la compañía han caído en más de un 21% desde que su nombre figura en el suelo del pabellón y es citado como lugar de encuentro de los Thunder. “Pura casualidad, la economía está mal a nivel mundial y todo esto cuenta”, dirán algunos. Sí, nadie les quita la razón. Si no fuera, claro, por el hecho de que el índice S&P 500, donde cotizan sus acciones, se ha incrementado en ese mismo periodo de tiempo en un 2,5%. Buscando un poco de ‘realidad’ y certeza en todo este misterio, resulta que el presidente de la compañía se vio envuelto en escándalos que provocaron su dimisión, lo que motivó la caída de dichas acciones. Claro, los defensores de esta leyenda urbana argumentan que esos escándalos salieron a la luz justo cuando comenzaron a patrocinar el estadio, no antes.

Pero sigamos con ejemplos. El rival de los Oklahoma City Thunder en estos playoffs 2012 de la NBA es el equipo de los Dallas Mavericks. Causalmente, los Dallas juegan sus partidos en el American Airlines Center de Dallas. Y casualmente, la compañía matriz de la American Airlines, AMR, se declaró en quiebra, lo que propició la caída de American Airlines hasta límites insospechados. Casualmente todo comenzó, según los defensores de la leyenda, por el acuerdo de patrocinio con Dallas. El Toronto’s Air Canada Centre ‘provocó’ la entrada en problemas de la compañía aérea canadiense.

Y mientras, todo puede reducirse a una pura casualidad…o no. Como dicen, ‘yo no creo en las meigas, pero haberlas, haylas”.