La jugada maestra de Samsung obliga a Nike a abrir su Nike+ a dispositivos Android

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El afán de las marcas y firmas comerciales de incorporar a su amplia (o corta) plantilla de embajadores al último crack de este o aquel deporte está provocando, a la hora de plasmar dichas alianzas, situaciones cuando menos inverosímiles. Da igual el coste económico, da igual las consecuencias de la alianza, da igual prácticamente todo. El objetivo final es poder ‘presumir’ y presentar al jugador en cuestión como una pieza de reclamo fundamental para encontrar nuevos clientes.

Sin embargo, muchas veces esta rapidez de actuación provoca situaciones, cuanto menos, difíciles de entender, lo que conlleva a ver a la marca en cuestión en un auténtico dilema de difícil solución. Veamos el caso Lebron James.

Lebron James, como todos muy bien conocéis, es uno de los cracks de la NBA, puntal en su equipo, los Miami Heat y pilar donde se apoyó la selección norteamericana de baloncesto para conseguir el oro olímpico en Londres. Además de su excelso rendimiento dentro de los terrenos de juego, el tirón mediático del jugador entre los aficionados es tal que las firmas comerciales se lo rifan. Y una de las primeras en darse cuenta del enorme potencial del jugador fue la norteamericana Nike, que a base de cheques con muchos ceros detrás logró incorporar a una de las principales cartas dentro de su baraja de embajadores.

El objetivo, a partir de ese momento, era rentabilizar la inversión. Convertir a James en uno de los ejes sobre los que girara la publicidad de Nike. Y de hecho, así ha sido. Cada nuevo producto de Nike relacionado con el baloncesto, de manera directa o indirecta, cuenta con un apartado especial donde James, como uno de los principales embajadores de la marca, está presente. De hecho, Nike tiene una línea propia de ropa para el jugador de los Heat. Pero no nos desviemos. Así, es fácil de entender que cuando Nike presentó, por primera vez, su tecnología FuelBand, Lebron James jugara un papel fundamental en las estrategias de comunicación de la firma norteamericana respecto a sus nuevos productos. Y todos hemos podido ver al jugador promocionando una tecnología que incorpora los datos del rendimiento del mismo a cualquier dispositivo móvil.

Y aquí es donde nos debemos detener. Nike presenta su herramienta Nike+ FuelBand de tal manera que, de forma indirecta, propulsa la imagen de Apple. ¿Por qué? Pues porque hasta el momento, los zapatos con sensores inteligentes capaces de enviar información del rendimiento del deportista hasta el terminal del usuario tan sólo es posible realizarlo para terminales con tecnología Apple, ya sea el iPhone o el iPod. Pero a nivel Android, no existe, aún, esa posibilidad. De este modo, de manera consentida o no, Nike desarrolla una publicidad hacia Apple que muy bien podría estar detrás de un acuerdo de los norteamericanos con la marca de la manzana mordida. Todos salen ganando: Nike, Apple y el propio jugador. ¿Quién pierde? Aquellos dispositivos que funcionan bajo sistemas Android. ¿Cómo combatir esto? ¿Es posible?

Octubre de 2012. Samsung, gran rival de Apple, está en campaña para promocionar uno de sus productos más esperados: el Samsung Galaxy Note II. Para ello, a finales de ese mes, nos encontramos con el nuevo spot promocional del producto de Samsung y vemos que el elegido para ello es…. Lebron James. Golpe de efecto total, y ataque directo a Apple metiendo en un dilema a Nike. Y es que el Departamento de Marketing de Samsung mata a dos pájaros de un tiro: el mismo embajador que promociona las nuevas herramientas FuelBand de Nike, que indirectamente están haciendo campaña para Apple, promociona ahora un dispositivo android de la marca rival de Apple, Samsung. Mensaje directo y golpe al mentón de Nike: puedes promocionar FuelBand y de manera indirecta a Apple, pero James promociona Samsung. Samsung pone sobre la mesa una apuesta ¿ganadora? jugando al todo o nada: para Nike, el siguiente mensaje: los aficionados a lo mejor no compran sus zapatillas con Nike+ FuelBand puesto que el dispositivo que tienen es Samsung, bajo Android. Apuesta arriesgada puesto que se puede ver de manera pasiva: igual los aficionados no compran Samsung porque tienen zapatillas con dispositivos Nike+ FuelBand. ¿Quién cede en el tira y afloja?

Es más que probable que Nike al final abra el espectro de mercado, una vez analizado la cuota de mercado de Apple y Samsung, ceda y abra su dispositivo a aquellos que utilicen Android por lo que Samsung obtendría así una victoria sobre Apple. Y en medio el jugador que, ajeno a problemas de marcas y firmas comerciales, obtiene importantes ganancias de ambas compañías.

Ante la más que posible evidencia del posible pacto Nike-Apple para lanzar la herramienta bajo dispositivos de la firma de la manzana, ¿hubiera sido posible para Nike incluir alguna cláusula en el contrato con James que no perjudicara los intereses de Apple? ¿ha sido todo fruto de la casualidad en el caso Nike-Apple y de la genialidad del departamento de marketing de Samsung aprovechar este resquicio para ‘atacar’ a Apple vía Nike? ¿quién gana o quién pierde en todo este asunto? ¿Nike? ¿Apple? ¿Samsung con su arriesgada apuesta?

Samsung Galaxy Note II

Nike+ Basketball