La idea de un Mundial de Clubes de Rugby se consolida

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Mundial de Rugby
  • Se celebraría de forma anual salvo aquellos años en los que su disputa coincidiera con la Copa del Mundo de Selecciones Nacionales
  • Los 20 mejores clubes del planeta se darían cita en una competición que generaría ingresos multimillonarios

La idea de crear un Mundial de Clubes dentro del mundo del rugby a semejanza del que ya existe en el fútbol va cogiendo forma. La posibilidad de reunir, año tras año, a los 20 mejores clubes del planeta en una competición única para dirimir quién es la mejor formación del mundo del rugby a nivel mundial es un anhelo tan atractivo como rentable para los organizadores de una iniciativa que, si bien hace unos años pudiera haber estado considerada como poco menos que descabellada, es ahora, justo en plena crisis del coronavirus, cuando tiene más posibilidades de salir adelante.

Un Mundial con los mejores

Detrás de esta iniciativa se encuentra Bernard Laporte, el máximo mandatario del rugby francés desde que accediera al puesto en el año 2016 y que ya antes ocupó importantes puestos dentro del deporte galo, como su etapa como Secretario de Estado de Deportes en el periodo 2007-2009 o la de seleccionador francés durante ocho años, desde 1999 hasta 2007.

Laporte lo tiene claro: un Mundial de Clubes de Rugby es la solución a la actual crisis económica que atraviesa este deporte, una crisis agudizada aún más si cabe por la situación de emergencia sanitaria que se vive a nivel mundial como consecuencia del Covid-19. Pero quiere un Mundial con las suficientes garantías de éxito. Laporte ha estudiado detenidamente el Mundial de Clubes que organiza la FIFA para lograr identificar cuáles son las debilidades que impiden a la organización futbolística consolidar con éxito en todos los niveles un torneo que ya los propios clubes participantes lo consideran como «menor». Para ello, Laporte parte de una premisa clara: en «su» Mundial de Clubes deben estar los 20 grandes clubes del planeta, de tal modo que coincidirían en el torneo cuatro clubes de la Premiership inglesa, seis del Super Rugby, otros cuatro franceses procedentes del Top-14, cuatro más del Pro-14, uno japonés y otro de la recientemente creada MLR de los Estados Unidos.

Salvar obstáculos

Laporte presume de haber realizado suficientes estudios acerca de la viabilidad económica y deportiva de su iniciativa y en todos se habla de un auténtico éxito. Pero no todo el mundo dentro del sector lo tiene tan claro. El primer inconveniente grave que Laporte y su Mundial de Clubes deberían sortear es eliminar por completo la actual Champions Cup, sustituyéndola por una competición que aportará a los Clubes participantes mucho más dinero, algo fundamental en una situación actual donde todo el mundo atraviesa una importante crisis económica como consecuencia del coronavirus.

Ese obstáculo no es el único. Los clubes británicos y la EPCR (la asociación de clubes europeos que organiza la actual Champions y la actual Challenge) no ven con muy buenos ojos eliminar del calendario deportivo la Champions Cup y menos procediendo la propuesta de quién procede. La imagen de Laporte no es muy bien vista en gran parte del mundo del rugby, sobre todo después de protagonizar escándalos tan importantes ligados a la corrupción y a la ayuda a clubes hasta el punto de ser registrada la sede de la Federación Francesa de Rugby hace apenas un par de años, con Laporte ya de presidente, por orden judicial por parte de la policía fiscal gala a la búsqueda de documentos que lo implicaran en esa trama de corrupción, una investigación de la que, hasta el momento, ha salido siempre impune.

No es lo único que le echan en cara a Laporte. Desde ambos organismos se le acusa de oportunista al presentar la propuesta justo en plena crisis del coronavirus, sabedor de la grave situación económica que la misma está provocando en los clubes y consciente de que puede ser una baza más a su favor el plantearla en estos momentos.