La frustación de Nike con sus ‘cinco embajadores malditos’

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Iconos mediáticos. Estrellas del mundo del deporte. Grandes figuras dentro y fuera del terreno deportivo. Parámetros y condiciones que la firma norteamericana Nike, al igual que otras grandes marcas, ponían como requisitos indispensables para entrar a formar parte de ese exclusivo y elitista grupo de deportistas embajadores de la firma de Oregon, privilegiados que se beneficiaban del enorme poder de Nike.

Envidia de sus competidoras, Nike ha logrado muchísimas veces hacerse con importantes estrellas del mundo del deporte a cambio de suculentas cantidades de dinero que le han permitido reinar en el mundo del marketing deportivo. Las estrellas más mediáticas pasan a engrosar una exclusiva lista de brand ambassadors que ya quisieran para sí muchas otras. Tan sólo Adidas, en mayor medida, y Puma, con determinados representantes, logran hacer sombra a la rutilante nómina de estrellas del deporte que se van con la firma norteamericana: Cristiano Ronaldo, Kobe Bryant, Rory McIlroy y un largo etcétera conforman un plantel a todas luces envidiable donde, a cambio de suculentos y secretos contratos, prestan su imagen a la firma del conocido “Just do it”.

En la mayoría de estos contratos, las compañías establecen unas series de cláusulas tendentes a proteger sus intereses. Y una de esas cláusulas que aparece en los mismos suele ser la de responsabilidad moral del deportista a la hora de comprometerse a no llevar a cabo acciones, dentro de su vida deportiva o personal, que puedan afectar y dañar a la imagen de la marca.

Llegados a este punto, conviene destacar el complicado periodo que lleva Nike con respecto a algunos de sus principales brand ambassadors que, además de importantes rendimientos económicos, han dado a la firma norteamericana más de un dolor de cabeza en los últimos años. Así, se ha llegado a configurar la lista de ‘Los cinco malditos‘ de Nike en cuanto a patrocinio deportivo se refiere, unas experiencias que a buen seguro va a cambiar la manera y exigencia que la propia marca impondrá en sus contratos con las nuevas estrellas del deporte a partir de ahora.

Michael Vick
Año 2001. Nike se hace con el novato de primer año en la NFL, y una de las estrellas más prometedoras del firmamento NFL, el mariscal de campo de los Atlanta Falcons, Michael Vick. La relación se fundamente en un contrato de muchos millones de dólares cuyas cláusulas y condiciones permanecieron, como en la mayoría de estos casos, en el mayor de los secretos. Tanto Nike como el jugador fueron aprovechándose mutuamente de las diferentes sinergias que de dicha relación surgían hasta que, en el año 2007, Michael Vick es encontrado culpable por organizar peleas de perros y establecer un sistema de apuestas ilegales al respecto. La condena: 23 meses de prisión. Desde que se conoció la sentencia, Nike tomó la drástica decisión de romper el contrato que tenía con el jugador. Sin embargo, en el año 2011, la relación entre ambos, ya con el jugador en los Philadelphia Eagles y purgadas sus penas, ha vuelto ha establecerse gracias “a los cambios positivos en la actitud del jugador” según la misma Nike.

Marion Jones
El año 2007 definitivamente no fue un buen año para Nike en temas de patrocinio deportivo de deportistas profesionales. Al escándalo de Michael Vick se unió el de la ganadora de tres medallas de oro y otras dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, al confirmar la deportista haber consumido sustancias prohibidas por lo que se le impone una condena de seis meses de prisión. Nike, que había estado al lado de la atleta desde sus orígenes universitarios allá por el año 1997, decide romper drásticamente su relación con la deportista. De hecho, en Nike era una decisión que llevaban planteándose hacía varios años, después de que la norteamericana desoyera los consejos de la firma de Oregon de alejarse del que fuera su entrenador, acusado de trabajar con sustancias dopantes durante varios años.

Joe Paterno
Uno de los más afamados entrenadores de football de todos los Estados Unidos, que ejerció como entrenador del primer equipo de fútbol americano de la Universidad del Estado de Pensilvania desde 1966 hasta 2011, ganando dos veces el campeonato de la NCAA, y que falleció el pasado mes de enero de 2012. Ese último año, 2011, la Penn State despide de manera fulminante a su mítico entrenador después de demostrarse que ocultó durante varios años un escándalo de abusos sexuales a menores en el que estaba involucrado su asistente, Jerry Sandusky. La fidelidad a Sandusky le costó a Paterno, además de su puesto y honores en la Universidad, la retirada de todo su apoyo de Nike, cuyo CEO, Mike Parker, íntimo amigo de Paterno, decidió retirar el nombre de Joe Paterno del Centro que Nike tenía en su sede de Oregón, el Joe Paterno Child Development Center como consecuencia del escándalo.

Lance Armstrong
El que hasta ahora era el último de los embajadores malditos de Nike.  Como todos conocéis, Lance Armstrong era acusado por la USADA de dopaje sistemático y continuado durante toda su carrera, despojándole de todos sus títulos, lo que provocó una oleada de reacciones que han dado con el reconocimiento del propio ex-ciclista de sus técnicas ilegales para hacerse con los triunfos. Nike tardó en reaccionar y no fue hasta poco antes de conocer que el norteamericano iba a autoconfesar en una controvertida entrevista televisiva, lo que provocó no pocas quejas, bastante aireadas, hacia la firma norteamericana, que tenía en el ex-ciclista a uno de sus iconos más mediáticos a nivel mundial.

Oscar Pistorius
El último caso. Oscar Pistorius, uno de los deportistas que participó en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012 que más dinero recibía de sus patrocinadores, unos dos millones de euros, entre los que se encontraba Nike, es acusado de asesinato de la que hasta entonces era su novia, la modelo Reeva Steenkamp. Al poco de confirmarse la noticia, y del enorme revuelo que la misma tuvo a nivel mediático y de redes sociales, Nike anunció que se desligaba por completo del lado del atleta, retirando campañas que hasta ahora eran imagen de la unión entre ambas partes.

Cinco casos en un periodo de tiempo relativamente corto. A estos cinco hay que sumar otros dos, aunque Nike se ha mantenido fiel al lado de ambos.

El primero, el del jugador de los Lakers,  Kobe Bryant, al que se arrestó en el año 2003 bajo cargos de agresión sexual, cargos que fueron retirados más tarde. Sin embargo, aun cuando continuó con el apoyo de Nike, ésta no volvió a requerir sus servicios para sus campañas de promoción hasta dos años más tarde, 2005, una vez que todo volvió a la normalidad. Hoy es uno de los deportistas más importantes que tiene la firma a nivel mundial.

El otro caso es el del jugador de golf, Tiger Woods, considerado por muchos el mayor embajador a nivel mundial que tenía Nike junto con Lance Armstrong. El norteamericano reconoció un problema de adicción al sexo e incluso estuvo internado en un centro de rehabilitación. La fama y la imagen del jugador de golf cayó hasta límites insospechados. Pasó de ser el marido ideal a uno de los más odiados de toda Norteamerica. Sin embargo, Nike no dio un paso atrás y continuó a su lado. Incluso en su vuelta a los campos de golf, Nike lanzó una campaña, alabada a nivel mundial, en la que el padre del jugador, fallecido en el año 2006, se le aparecía preguntándole si había aprendido algo de todo lo que le había sucedido.

Contratos millonarios. Decisiones controvertidas. Cláusulas secretas.  Nike gasta al año millones de dólares en publicidad y promociones. De los casi 8.000 millones de dólares que gastó en 2011 por dichos conceptos, casi mil se van en patrocinios con las principales estrellas del deporte. Ahora, Nike lucha para que su lista de los ‘cinco malditos’ se quede ahí y no se incremente en el futuro y evitar con ello el irreparable daño que este tipo de ‘errores’ causan a su imagen de marca.