La FIFA se plantea ahora prohibir vender cerveza

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Aficionado alemán vendiendo cerveza en Brasil 2014
  • La FIFA se plantea ahora controlar la venta de cerveza en los estadios de Brasil 2014 tras los últimos incidentes
  • La medida sorprende a Budweiser, patrocinador oficial, y a las autoridades brasileñas, que se vieron obligadas a aprobar una ley excepcional que permitiera volver a vender alcohol en los estadios ante las imposiciones de FIFA

Un anuncio realizado hace tan sólo unos días por el Secretario General de la FIFA, Jerome Valcke, ha generado un serio malestar en uno de los patrocinadores oficiales del Mundial de Brasil 2014. Valcke anunció que FIFA se estaba planetando seriamente, ante el incremento de incidentes violentos entre aficionados en los estadios, la posibilidad de controlar la venta y consumo de alcohol en los mismos durante los encuentros que restan del Mundial, afirmando que si creen que es preciso controlar la venta de cerveza en los recintos, lo harán.

No es el único miembro FIFA que se ha manifestado en ese sentido. Días antes, nada más concluir el encuentro entre Ecuador y Francia, la Directora de Relaciones con los Medios Delia Fischer, manifestó igualmente que “si se ve necesario, tomaremos medidas relativas al consumo de algohol para los partidos”.

Budweiser, pendiente de la decisión

Pero si las afirmaciones de FIFA han cogido a alguien completamente fuera de lugar, esa no ha sido otra que la marca de cervezas Budweiser, patrocinadora oficial del organismo y la única autorizada para vender alcohol dentro de los recintos deportivos.

La marca aporta una ingente suma de dinero a la FIFA para lograr ser considerada cerveza oficial del torneo, lo que le garantiza ser la única encargada del suministro y venta de cerveza dentro de los terrenos de juego, un negocio verdaderamente lucrativo. Sólo en el Mundial de Sudáfrica 2010, la venta de cerveza en los estadios arrojó un beneficio de 8 millones de euros. Una suspensión en la concesión de dicha licencia, además de originarle a la FIFA serios problemas legales con su patrocinador, provocaría en la compañía pérdidas millonarias que ya corrió el riesgo de sufrirlas cuando las autoridades brasileñas se planteaban autorizar el volver a permitir, de manera excepcional, la venta de cervezas dentro de los estadios.

Las autoridades brasileñas no salen de su asombro

Y si sorprendidos están en Budweiser, no lo están menos en las autoridades brasileñas, que no logran salir de su asombro. Uno de los grandes puntos de discordia para la celebración del Mundial fue el advenimiento de las autoridades brasileñas a transigir con las exigentes normas FIFA, alguna de las cuales han obligado incluso a cambiar la legislación de Brasil de manera excepcional para el Mundial al objeto de poder cumplir con todas las pretensiones que desde FIFA se planteaban.

Una de esas modificaciones en la legislación brasileña que más crítica y polémica suscitó y que llegó incluso a amenazar con la no celebración del Mundial en suelo brasileño fue la aprobación de la conocida como Ley de la cerveza o Ley Budweiser, por el nombre del patrocinador de la FIFA. Brasil eliminó el alcohol de su venta en los estadios en el año
2003 como medida para tratar de disminuir el incremento de la violencia
en los partidos de fútbol, un problema que cada vez era más acauciante
en el país brasileño.

Con la aprobación de la citada ley que permitía volver a vender alcohol en los campos de fútbol, no fueron pocas
las voces en contra incluso desde dentro del propio gobierno, pues el
propio ministro de Salud del país insistió en la necesidad de no
levantar la prohibición por mucho que lo exigiera la FIFA. Sin embargo, esa insistencia cayó en saco roto con la aprobación final de la ley.

Ese hecho hizo que la
FIFA mostrara su agrado con la decisión adoptada por las autoridades
brasileñas, manifestando al respecto que esas condiciones eran “innegociables”, pudiendo poner en riesgo incluso, en caso de no
acatarse, la celebración del Mundial, en una actitud que muchos catalogaron ya entonces como mínimo de arrogante.


Ahora, este intento de la FIFA de despejar balones y eximirse de las responsabilidades que la venta de alcohol en los estadios pudiera estar generando con la suspensión y prohibición de la misma no deja de asombrar a todos cuantos se opusieron en su día a su aprobación, muchos de los cuales ya vaticinaron entonces lo que produciría el volver a vender alcohol en los campos de fútbol.