La FIFA reconoce el daño a su imagen por los escándalos

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  • Desde el seno de la propia FIFA comienza a reconocerse que el daño que los escándalos de corrupción de los Mundiales 2018 y Qatar 2022 llevará años reconstruirla

Llevará años volver a recuperar y reconstruir la imagen de FIFA a nivel mundial“. No, no son las palabras de ningún gurú del marketing deportivo en una convención. Son palabras pronunciadas por el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, el pasado martes en referencia a los escándalos de corrupción que salpican a la FIFA en torno a la adjudicación de los dos próximos Mundiales de Fútbol a celebrar: Rusia 2018 y Qatar 2022.

La FIFA reconoce el daño a su imagen por los escándalos

El daño que los escándalos de corrupción acerca de los posibles amaños y sobornos en los que incurrieron importantes dirigentes de la FIFA a la hora de decidir las sedes de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022 están pasando, y de qué manera, factura a la imagen de FIFA, algo que ya no tratan de disimular ni tan siquiera desde el seno de la propia FIFA.

La cuestión, estando aún por dirimir el citado escándalo a través de nuevas investigaciones, no es tanto determinar el alcance del daño sufrido como el tratar de limitar, en el tiempo, la extensión del mismo, algo de lo que ni el propio secretario general del organismo se muestra excesivamente optimista al determinar que se tardarán años hasta que la imagen de FIFA deje de estar lastrada por estos escándalos.

Reconocimiento a medias

Dicen que para curarse de una problema, lo primero es reconocerlo y, después, poner las acciones y medidas necesarias para evitar su extensión. En el caso de FIFA, se ha reconocido el daño que está provocando dichos escándalos en la imagen de la entidad, pero tan sólo en parte.

El desfilar de importantes patrocinadores al  que estamos asistiendo en las últimas semanas no es algo que preocupe en demasía a FIFA pero, sobre todo, no es algo que asocien o que vean relacionado con dichos escándalos. Así, en los casos de las salidas de Sony y Emirates, el propio Valcke considera que son decisiones internas de las compañías que nada tienen que ver con la desvinculación por esos casos de corrupción, algo que desde el entorno cercano a las marcas han argumentado como principal motivo de su cese en las relaciones.

Valcke ha reconocido que destruir una imagen  de marca o la reputación no lleva más que un par de segundos para ello. Sin embargo, es consciente que volver a construir la misma es una situación que puede derivar en años de intentos infructuoso.