La FIFA anuncia una investigación en la adjudicación de los Mundiales de Alemania, Rusia y Qatar

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Anda revuelo el panorama en las altas instancias que gobiernan el fútbol a nivel internacional. Las acusaciones de corrupción dentro del máximo organismo del fútbol internacional han habierto una importante vía de agua que ahora, a toda prisa, trata de tapar la propia FIFA.

La bomba la hacía estallar el propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, cuando a mediados del mes de Julio pasado afirmó que durante la adjudicación del Mundial que organizó Alemania en el año 2006, se detectaron importantes irregularidades en el proceso cometidas presuntamente por el país germano para vencer en las votaciones. Según Blatter, en el último momento, alguien salió de la sala y el recuento, en lugar de quedar 10 a 10, finalmente acabó en 10 a 9 a favor de la candidatura alemana. Estas contundentes afirmaciones eran la respuesta que el máximo dirigente del fútbol a nivel internacional daba a las acusaciones vertidas contra él y el organismo que preside por Reinhal Rauball, presidente de la Liga Alemana, en las que afirmaba que se habían dado sonoros casos de corrupción en la adjudicación de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. Blatter, ante estas acusaciones, en lugar de tranquilizar las aguas, pretendió apagar el fuego con gasolina.

Todo este enfrentamiento entre el fútbol alemán y la FIFA ha desencadenado una oleada de sospechas sobre la limpieza en los procedimientos de adjudicación de los diferentes campeonatos del mundo que tiene visados de llevarse por delante todo cuanto trate de oponerse. Por tal motivo, para tratar de tranquilizar el asunto, la propia FIFA ha anunciado oficialmente que investigará las concesiones de los Mundiales de 2018 y 2002, adjudicados a Rusia y Qatar respectivamente.

El anuncio ha sido realizado por el jefe de su Comité de Ética, el estadounidense Michael García, que ha extendido la investigación también al proceso de adjudicación del Mundial 2006 que finalmente recayó en Alemania, así como a las relaciones del Comité Organizador de dicho mundial con la compañía ISL, encargada de vender los derechos televisivos de dicho certamen. La implicación de dicha compañía consta en documentos de la justicia suiza según los cuales, ISL pagó millones de dólares en comisiones al expresidente de FIFA, el brasileño Joao Havelange y a Ricardo Teixeira, miembro del Comité Ejecutivo de FIFA y expresidente de la CBF.

La FIFA pretende depurar cualquier tipo de responsabilidad que afecte a miembros pasados o actuales del organismo en relación con supuestos casos de corrupción. Sin embargo, no todo parece tan cristalino y ya hay voces que han afirmado que esta investigación, en caso de que finalmente se lleve a cabo, debería ser realizada por un Comité u Organismo ajeno totalmente a FIFA al objeto de dar independencia a la investigación y dotar a la misma de la mayor credibilidad posible.