La FIBA pone precio a las “Wild Cards” del Mundial de España 2014

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El pobrísimo nivel competitivo demostrado por las selecciones nacionales en el recientemente finalizado Eurobasket de Eslovenia, con tanteadores bajísimos y con unos combinados nacionales, presuntamente favoritos, capaces de perder ante selecciones a priori de un nivel muchísimo más bajo que el suyo, ha deparado un escenario poco halagüeño para los organizadores del próximo Mundial de España, a celebrar el próximo año, pero también para la propia FIBA.

Desde hace ya algunos años, la FIBA se ha sacado de la manga un invento al que puso por nombre Wild Cards, es decir, invitaciones para su competiciones con las que pretendía cubrir la no participación en esta o aquella cita de esta o aquella selección que, no habiendo conseguido su pase por la vía de la competición, conseguía en los despachos, y a través de estas Wild Cards, precisamente eso, una invitación para estar presente en el mencionado evento.

Con ello la FIBA se cubría las espaldas y se aseguraba que en la competición de turno estuvieran presentes las selecciones que, por historia, capacidad mediática y por la propia reputación del mismo torneo, debían estar presentes por lo civil o por lo criminal.

Sin embargo, el pobre bagaje demostrado por las selecciones participantes en el último Eurobasket de Eslovenia, donde se han quedado fuera a las primeras de cambio selecciones llamadas en teoría a estar en la fase final de la competición y, al menos, a ocupar una de las seis plazas que daba derecho este Eurobasket para estar presentes en el próximo Mundial de España, y la pobre competición demostrada por selecciones como China, Canadá o Brasil en sus respectivos torneos de clasificación, ha propiciado que las Wild Cards que tiene la FIBA para invitar a esas selecciones que no han hecho sus deberes a tiempo sean una de las invitaciones más complejas de asignar de toda la historia desd eque existen las mismas.

La FIBA se encuentra ante un panorama muy serio que podría devaluar incluso el prestigio de su máxima competición, el Mundial de Baloncesto, que se celebrará en España el año que viene. Un Mundial al que no asistirán por la vía directa selecciones como Grecia, Turquía, Rusia, Brasil, Alemania o China, lo que provoca que el tirón que la competición tiene podría sufrir un fuerte varapalo ante la ausencia de unas selecciones que arrastran un fuerte nivel mediático y televisivo detrás de sí, lo que se traduciría en unos mejores ingresos para la propia FIBA.

Pero ante el nivel de las selecciones que se han quedado fuera del Mundial, y el limitado número de Wild Cards que repartirá la FIBA, 4, las invitaciones anteriores se han convertido en una gran fuente de negocio para el máximo organismo del baloncesto mundial, que pretende ahora sacar provecho de esta situación con el riesgo añadido de que, si tensa mucho la cuerda, puede acabar rompiéndose por su lado más frágil.

Así, el USAToday informa que la FIBA tiene pensado obtener por dichas Wild Cards dos millones de euros, o lo que es lo mismo, que un primer criterio de asignación de las mismas sería la capacidad de esas selecciones para aportar medio millón de euros para estar presente en la cita española. Con esto, la FIBA quiere cubrirse las espaldas ante la presumible oferta a la baja que las grandes cadenas televisivas presentarán ante un campeonato tan light como el que sea vecina.

Sin embargo, ello conlleva un riesgo enorme para la FIBA, que puede ver como selecciones como la China, que arrastra a millones de seguidores y aficionados, pudiera decidir no aportar ese medio millón de euros. Ello implicaría que esa Wild Card la recogiera otra selección que no tuviera ese tirón mediático, por lo que, a pesar de que ingresaría 500.000 de euros muy probablemente las pérdidas procedentes del mundo de los medios de comunicación por la ausencia china superasen a ese ingreso extraordinario procedente de las Wild Cards.

Sin embargo, la decisión que finalmente adopte la FIBA y sus motivaciones para ello son de difícil comprensión la mayoría de las veces. Por uno u otro motivo, todas las selecciones, grandes selecciones, tienen argumentos de sobra para ser la elegida: aparte de lo dicho de China, Grecia fue subcampeona del mundo del año 2006 y Turquía lo fue en el año 2010. En ambos países el baloncesto es un deporte de alto seguimiento. Rusia ha sido bronce en los últimos Juegos Olímpicos y Canadá cuenta con un importante número de jugadores NBA aún cuando el deporte no sea de los que más tirón tienen en el país. Por su parte, Brasil necesita seguir cogiendo experiencia para sus Juegos del año 2016. La única que tiene pocos argumentos quizás sea Alemania.

Pero como decimos, las motivaciones de la FIFA para decantarse por una u otra son inexplicables en muchas ocasiones. En el último Mundial, por ejemplo, la FIBA invitó a tres selecciones europeas, Alemania, Lituania y Rusia, pero también a una sorprendente Libano.

La solución vendrá el próximo 23 y 24 de noviembre en la próxima reunión del máximo organismo mundial del baloncesto que se celebrará en Buenos Aires.