La factura de Sochi 2014 se dispara para el Gobierno ruso

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Los Juegos Olímpicos de Invierno más caros de la historia. Este es el galardón que, a un año vista de que den comienzo la XXII edición de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en la ciudad rusa de Sochi en el año 2014, ya se ha llevado la organización del evento. Y es que, cumpliéndose el peor de los suseños para sus organizadores, la factura a la que finalmente ascenderá la organización de los mismos se ha disparado exponencialmente.

Cuando en el año 2007 el Comité Olímpico Internacional adjudicó a Sochi la organización de la XXII edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, tanto ese comité organizador como el gobierno ruso se pusieron manos a la obra para llevar a cabo una serie de importantes mejoras y de construcción de nuevas instalaciones tendentes a elevar dicha organización de los Juegos casi a una cuestión de orgullo y prestigio ruso de cara al Mundo.

El proyecto implicaría una profunda remodelación de una serie de infraestructuras además de la construcción de otras nuevas que garantizara el feliz desarrollo de los mismos. Sin embargo, a poco menos de un año para que den comienzo los Juegos de Sochi, que tendrán lugar en febrero del año que viene, los inversores privados han puesto el grito en el cielo ante el gobierno ruso al que demandan una serie de ayuda que les venga a relajar la fuerte presión a la que están siendo sometidos debido a los altos costes de la construcción de las nuevas instalaciones e infraestructuras, costes que en muchos casos se han multiplicado por dos y por tres como consecuencia de las dificultades a la hora de emprender los proyectos conforme a lo inicialmente presupuestado.

Así, la cifra supera ya los 36 mil millones de euros, cifra a todas luces desorbitada y en la que la Duma, el Parlamento Ruso, no quiere tener participación, responsabilizando del excesivo coste a las empresas constructoras a las que acusa de encarecer, de manera deliberada, la factura de las obras, con sobrecostes en algunas de ellas de casi 400 millones de euros.

Sin embargo, uno de los grandes problemas con los que se enfrentan las autoridades rusas son los excesivos niveles de corrupción que representan, según los sectores más críticos de la sociedad rusa, entre un 25% y un 50% de ese incremento en los presupuestos inicialmente previstos.