La condena a Hoeness lastra a los patrocinadores del Bayern

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Era previsible. Todo el mundo lo esperaba. Tan sólo hacía falta conocer la pena a la que sería condenado pero nadie pensaba que el actual presidente del Bayern de Munich, aferrado al cargo de una manera que más de uno considera ahora como incomprensible, saldría indemne de las acusaciones de evasión y delito fiscal por las que se les juzgaba.

El hombre que durante años gozó en Alemania de una fama que le convertía en el adalid de la moralidad en todo el país, una especie de rara avis en el mundo de los ejecutivos, con una gran generosidad por los desposeídos y alguien que era admirado por no vacilar ni un instante por denunciar las injusticias sociales de su país, ha sido condenado a una pena de tres años y medio de prisión por dos delitos, uno legal y, quizás el que más factura le está pasando ahora, el moral.

Así, el juez encargado del caso, Rupert Heidl, lo encontró culpable de un delito de evasión de impuestos por casi 30 millones de euros, una cifra que se ha ido incrementando hasta esa cuantía final según avanzaba el juicio, pasando de los 3,5 millones de euros por los que se le acusaba inicialmente a los casi 19 millones que él mismo reconoció durante el juicio haber evadido hasta llegar a los cerca de 30 millones de euros que el fiscal se ha encargado de demostrar.

De este modo, con la sentencia final, que aún es susceptible de ser recurrida, se echaba por los suelos la hsitoria de un apóstol de la moralidad, un ejecutivo que predicaba la honradez con el ejemplo, al menos de puertas hacia fuera, pero que en su cara oculta escondía la figura de un especulador que movió decenas de millones de euros desde una cuenta secreta en Suiza.

Sin embargo, no son pocos los que según avanzaba el juicio, y según se iba demostrando la culpabilidad de Hoeness, los que dentro del Bayern comenzaban a rasgarse las vestiduras ante la obstinación de Hoeness de permanecer aferrado al cargo de presidente del Bayern de Munich pero, sobre todo, ante la pasividad de las partes sentadas en la Junta Directiva del club que permitían esa actitud, una pasividad que ahora está pasando factura y de qué manera a los mismos.

El Bayern de Munich es un club especial. En la cúspide del rendimiento deportivo en los últimos años, se le ha alabado como a su presidente como un ejemplo de gestión de un equipo de fútbol, pero sobre todo donde la figura de los patrocinadores tiene una vertiente mucho más pronunciada que en el resto del clubes europeos y del mundo. Así, es de las pocas entidades donde hasta tres importantes sponsors del club, adidas, Audi y Allianz, se sienta también en la mesa del Consejo de Dirección del club como propietarios del mismo, una mesa que presidía Uli Hoeness.

Ahora, con la sentencia encima de la mesa, son muchos los que se echan a la cara la falta de acción de esos responsables a la hora de exigir a Hoeness que abandonara la presidencia antes de que el escándalo llegara a salpicarles al resto de miembros de esa Junta Directiva y, por extensión, a la imagen de las marcas allí sentadas.

Y es que la condena a Hoeness ha supuesto un duro varapalo no sólo para el fraudulento presidente, sino que ha afectado de lleno a la imagen y marca Bayern de Munich así como a sus principales sponsors, sobre todo a los tres que se sientan en ese Consejo de Administración, por la pasividad mostrada.

No son pocas las críticas que durante estos días están recibiendo adidas, Audi y Allianz por la falta de pronunciamiento tajante y decidido condenando los actos de Hoeness, antes por no condenarlos y permitir que siguiera de presidente de la entidad, y ahora por su silencio después de conocer la condena, tratando de esconderse para que el escándalo no salpique mucho a una ya de por sí dañada imagen tras los acontecimientos que se han ido produciendo durante el caso.

Muchos especialistas en Alemania consideran que los departamentos de estas empresas, con importantes vínculos con el club, debían haber tomado medidas de inmediato para evitar los daños que ahora sufren la imagen de sus marcas. Ni adidas, ni Audi ni Allianz han querido pronunciarse al respecto a la espera de que la Junta Directiva de la que forman parte proponga, definitivamente, el cese de Hoeness como presidente de la entidad, una última oportunidad con la que lavar su imagen con una condena, aunque tarde, dura y sin paños calientes ante la actitud de Hoeness.

El daño que este escándalo puede llegar a provocar en la imagen del propio Bayern y, sobre todo, de los sponsors implicados en la propiedad del club, está siendo estimado en muchos millones de euros, una cifra que va incrementándose en tanto en cuanto este Consejo de Dirección no adopta una decisión firme al respecto, un daño que se puede convertir en irreparable de no poner remedio cuanto antes.

Tanto adidas como Audi llevan años en la propiedad del club, con cerca del 10% de las acciones del mismo cada una de dichas compañías. Allianz ha sido noticia hace tan sólo unas semanas al conocerse la adquisición de otro 10% por cerca de 110 millones de euros.