La Concacaf arroja gasolina al fuego con el Mundial 2026

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Jeffrey Webb, Presidente de la Concacaf
  • Las declaraciones del presidente de la Concacaf en el día de ayer en las que daba a entender que el Mundial 2026 sería organizado por México, Estados Unidos o Canadá, no dejan de arrojar gasolina al fuego de los escándalos de la designación de los Mundiales en FIFA
  • La idea de FIFA de dar el Mundial 2030, el del Centenario, a una candidatura Sudamericana hace muy complicado que cuatro años antes el Mundial también se organice en el mismo continente

El enorme escándalo que asola a la FIFA acerca de la designación de los Mundiales de Rusia del año 2018 y de Qatar 2022, donde se asegura hubo mucho más que una votación imparcial a la hora de decidir qué país de los candidatos presentados se haría con la organización de tales eventos en dichos años, lejos de apagarse, va camino de extenderse hacia otras latitudes. Así, las últimas declaraciones del presidente de la Concacaf no hacen más que arrojar más gasolina a un fuego que amenaza con devastarlo absolutamente todo en el máximo organismo del fútbol mundial.

La Concacaf arroja gasolina al fuego con el Mundial 2026

Si la FIFA no tenía suficiente con la designación de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, ahora el presidente de una de sus Confederaciones, la Concacaf ha venido a poner un poco más de polémica en el asunto con unas declaraciones que han generado expectación, asombro y sospechas casi a partes iguales en el sector.

Jeffrey Webb, que así se llama, aseguró en el día de ayer que tiene la completa seguridad que la sede de la Copa del Mundo FIFA del año 2026 deberá ser acogida por uno de estos tres países: México, Estados Unidos o Canadá. Así lo defendió en unas declaraciones en el contexto de la presentación de un nuevo patrocinador para la Confederación, la entidad financiera canadiense Scotiabank.

La polémica vuelve a aparecer

Una vez conocidas dichas declaraciones, desde el entorno cercano al presidente se trataron de restar importancia a las mismas toda vez que consideran que el máximo mandatario se basaba en sus predicciones en la mera rotación que suele realizar FIFA entre continentes. Sin embargo, la contundencia con las que las expuso no hicieron más que agrandar una polémica que en FIFA se mantiene muy viva con la designación de los Mundiales de 2018 y 2022.

Webb no sólo defendió que sería un país miembro de la Concacaf el encargado de organizar el Mundial, sino que además, limitó a tres de esos países los posibles candidatos a albergarlos: México, Estados Unidos o Canadá, lo que vino a acrecentar las críticas acerca de la seguridad con la que el dirigente realizaba las declaraciones, si bien, nuevamente fueron matizadas al considerar que dentro de la organización son las 3 Federaciones más importantes de la misma.

El Mundial 2030 complicaría la asignación del 2026 también a América

Siguiendo un sistema rotatorio, desde la llegada de este siglo XXI se habrán celebrado hasta esa fecha, 2026, un total de 6 Mundiales, con la siguiente secuencia en cuanto a continentes-confederaciones-país organizador:  Mundial 2002 (Asia-ACF-Corea y Japón); Mundial 2006 (Europa-UEFA-Alemania); Mundial 2010 (África-CAF-Sudáfrica); Mundial 2014 (América-Conmebol-Brasil); Mundial 2018 (Europa-UEFA-Rusia) y Mundial 2022 (Asia-ACF-Qatar).

Si bien vendríamos de un Mundial en Europa y de otro en Asia, el dar por supuesto que se deba realizar en un miembro de la Concacaf es una afirmación un tanto arriesgada toda vez que África, a través de la CAF podría reclamar para sí una nueva organización al igual que la OCF, que lleva tiempo reclamando un primer Mundial en Oceanía. Además, la designación de la Concacaf echaría por traste uno de los grandes objetivos FIFA: conceder la organización de cuatro años más tarde, la del Mundial 2030, en el año del  centenario del Torneo, a un país sudamericano, preferiblemente a una candidatura conjunta presentada por Argentina y Uruguay, por lo que se antoja harto complicado ver dos Mundiales seguidos en el mismo continente.

Sea como fuere, todo puede haber sido debido a un exceso de euforia o, incluso, un brindis al sol, del máximo dignatario de la Concacaf, aunque dado el escenario de polémica en el que está viviendo la FIFA con los asuntos de Qatar y de Rusia, a buen seguro dichas manifestaciones no habrán hecho ninguna gracia en el seno del máximo organismo que rige el fútbol mundial.