La campaña que no se concretó en Brasil 2014: la del “Fan Maldito”

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La campaña que no se concretó en Brasil 2014: la del "Fan Maldito"
  • La historia del Fan Maldito tenía argumentos más que suficientes como para haberse convertido en la protagonista de alguna de las campañas del Mundial
  • El Fan Maldito colapsó las redes sociales los días previos al icicio de la Copa del Mundo de Brasil 2014

Concluído el Mundial de Brasil 2014, en el que hemos podido ver en acción campañas y estrategias de marketing para todos los gustos y de todos los colores, llama poderosamente la atención la ausencia total de una estrategia para la que, a todas luces, se aventuraba como un fuerte reclamo para las poderosas agencias de marketing de las principales compañías dada la enorme repercusión que el hecho tuvo a través de las redes sociales.

Más sin embargo, ninguna compañía supo ver en la misma el potencial que a todas luces tenía, sobre todo para firmas que tiran de la ironía y el gamberrismo como credenciales principales a la hora de poner en marcha sus campañas de marketing. Hablamos de la historia del Fan Maldito.

4 jugadores, 4 lesiones y un denominador común

La historia comenzó a conocerse apenas disputados los primeros días de Mundial de Brasil 2014. Y apareció con fuerza en los medios, pero sobre todo en redes sociales, cuando uno de los pilares con los que acudía la Selección Francesa a Brasil, Franck Ribéry, se veía obligado a abandonar la concentración que estaba llevando a cabo con Francia debido a que no pudo recuperarse, finalmente, de una inoportuna lesión.

Ese preciso instante fue el punto de partida de una historia que combinó grandes dosis de casualidad, mala suerte y, sobre todo, mucha, mucha superstición. Alguien, en algún lugar, comenzó a indagar acerca de las grandes ausencias de última hora del Mundial de Brasil 2014 motivadas por lesión o por decisión técnica. Y en esa lista comenzaron a aparecer nombres como los de Marco Reus por Alemania, el propio Ribéry  o Samir Nasri por Francia o el brasileño Lucas Moura. Todos ellos presentaban como mismo patrón el que una lesión o una decisión de su seleccionador les apeaba del torneo. Pero lo que centró la atención en estos cuatro jugadores es que mientras se recopilaba material para dicho artículo, otro denominador común apareció en todos ellos. Todos esos jugadores, los cuatro, tenían en internet una fotografía, un selfie, con un mismo hincha en diferentes localizaciones.

No se hagan fotos con este hombre

Rápidamente, la noticia corrió como la espuma por las redes sociales, que bautizaron al sujeto con el nombre del fan maldito, aventurando que todo aquel que se hacía un selfie con el citado aficionado, acababa fuera del Mundial antes de la disputa del mismo. Y lo cierto y real es que los cuatro jugadores sí que cuentan con un selfie con el que desde entonces se conoce con el nombre del fan maldito.

¿Casualidad? ¿Pura Coincidencia? ¿O realmente había motivos para la superstición? Como decimos, durante los días previos al Mundial, la noticia fue uno de los argumentos con más potencia dentro de las redes sociales e incluso algunos medios se atrevieron con la misma.

Suficiente material para una campaña

El éxito del fan maldito sobre todo en las redes sociales ya era de por sí suficiente reclamo para convertirlo en objetivo de las firmas y marcas a la hora de lanzar una campaña de marketing: la primera, viralidad: era evidente que la noticia había sido protagonista en las redes sociales y que incluso unos días después del comienzo del Mundial, cuando los ecos de los primeros resultados comenzaron a colapsar las redes, sólo entonces, fue capaz de ir dejando paso a la enorme voracidad mediática del día a día de la cita brasileña.

En segundo lugar, la oportunidad. Durante esos días previos a la celebración de Brasil 2014, donde las marcas lanzaban y ultimaban sus últimas estrategias, más o menos ya previstas, sin salirse de la “racionalidad” de, como decimos, lo que de ellas se esperaba, el lanzamiento de una campaña en torno al fan maldito hubiera sido un motivo suficientemente exitoso debido a su oportunidad (era tema recurrente en las redes) y a la aplicación directa y correcta del no menos exitoso agile marketing: aprovechar acontecimientos sobrevenidos para utilizarlos a favor de una firma o marca.

En tercer y último lugar, el argumento: un fan que tiene la (mala) suerte de hacerse famoso gracias a sus dotes como gafe: todo aquel que osaba hacerse un selfie con el susodicho, quedaba apeado, por uno u otro motivo, de su presencia en el Mundial. Suficientes ingredientes como para lanzar una campaña con grandes dosis de humor.

La(s) candidata(s)

Es evidente que el lanzamiento de una estrategia de este tipo debe responder a una línea de actuación que reúna ingredientes básicos presentes en la historia alrededor del fan maldito: grandes dosis de humor, ironía y, por qué no, cierta frivolidad que no fuera impedimento alguno para la imagen y marca de la firma que la pusiera en marcha. Es más, estos elementos deberían estar presentes como señas de identidad en las campañas que tradicionalmente lanzara aquella compañía que osara arriesgarse con ella.

Y entre todas las que se nos vienen a la cabeza, hay una compañía que si por algo se ha caracterizado en estos últimos años es por aprovechar al máximo las oportunidades sobrevenidas que la realidad del mundo del deporte pone cada cierto tiempo encima de la mesa y sacar provecho de ellas con el lanzamiento de cuidadas campañas de agile marketing dotadas de grandes dosis de humor e ironía. Hablamos de la compañía irlandesa Paddy Power.

No en vano, Paddy Power ha sido la compañía que trató de urdir el que hubiera sido, sin lugar a dudas, el ambush marketing de Brasil 2014, con una campaña que tenía como protagonista a Luis Suárez tras la mordida a Chiellini y donde el objetivo era que durante el momento donde se escuchaban los himnos nacionales en el encuentro de octavos de final entre Uruguay y Colombia, el ahora jugador del FC Barcelona enseñara un protector dental de color verde cortesía de la casa de apuestas. La sanción de la FIFA, de efecto inmediato, impidió no obstante que Luis Suárez pudiera disputar el encuentro y con ello, se pusiera en marcha la misma.


Pero esta misma compañía fue la que toda esta temporada, cuando más arreciaban las críticas al mal juego del Manchester United bajo la tutela de David Moyes, tras una inesperada derrota, colocó a las puertas de Old Trafford una cabina de seguridad con una réplica a tamaño real de Alex Ferguson donde se podía leer en sus cristales: “Romper en caso de Urgencia”.

Sin embargo, nadie fue capaz de ver el potencial de la acción y nos quedamos sin ver una estrategia que, probablemente, habría tenido muchas opciones de éxito entre el enorme tsunami de campañas que se lanzaron durante todo Brasil 2014. A buen seguro, la campaña del fan maldito habría sido lo suficientemente viral en redes como para obtener una tasa de retorno más que interesante a quién se hubiera atrevido (u ocurrido) ponerla en marcha.