La caída en picado de la popularidad de Dwight Howard podría afectar a sus patrocinadores

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Antes de la llegada de ‘Superman’ Howard a Los Angeles Lakers el pasado verano todo apuntaba a que la popularidad de uno de los jugadores más mediáticos de la NBA al llegar a una franquicia ganadora de la entidad de los Lakers se dispararía. Sin embargo, no sólo no ha sido así sino que más bien pareciera que ‘Superman’ Howard hubiera aterrizado en el centro del planeta Krypton, rodeado de kriptonita capaz de debilitar su imagen hasta extremos insospechados.

Hace apenas año y medio, ‘Superman’ Howard era un jugador de baloncesto que gozaba de excelente imagen dentro de la NBA, lo que repercutía enormemente en su capacidad para negociar contratos multimillonarios con multitud de marcas comerciales, a la cabeza de las cuales se situaba el gigante alemán Adidas con un desembolso propio de la capacidad de generar ingresos del jugador: 11 millones de dólares anuales en un contrato catalogado como Top por la propia firma.

Los enormes rumores que anunciaban su traspaso inmediato a los Lakers procedente de los Magic y la rebeldía del jugador a volver a la franquicia de Orlando renunciando incluso a asistir a su propio campus, le grajearon no pocos enemigos en la ciudad que había sido su hogar hasta entonces, hecho éste que lejos de inoportunar a las marcas comerciales asociadas al jugador no hacían sino más que satisfacerlas hasta extremos insospechados, puesto que no había día que el excelso jugador no estuviera en las portadas de los diarios, por lo que la exposición mediática de su propia imagen y de las casas comerciales a él ligadas era enorme.

La llegada a los Lakers hacía presagiar que esa notoriedad de su marca se incrementaría aún más al llegar a una franquicia ganadora, que opta al anillo cada año (al menos de salida) y de la que se escriben cientos de noticias en los medios de comunicación de todo el mundo cada día. Sin embargo, nada ha seguido el camino que en teoría estaba escrito y más que favorecerle, el jugador y más concretamente su imagen ha entrado en un bucle de negatividad que amenaza con perder en poco tiempo la enorme popularidad de la que gozaba antes de llegar a Los Angeles.

A esta caída en picado de su popularidad han colaborado varios factores: el hecho de llegar lesionado y perderse prácticamente toda la pretemporada oficial; la mala temporada del equipo, sus problemas con el entrenador y con otros compañeros de vestuario y su mala racha con las lesiones, que le llevan a tenerlo apartado de las canchas casi tanto tiempo o más como el que pasa en ella, han sido factores decisivos para que su imagen desde su llegada a Los Angeles haya caído en picado.

Entre los aficionados angelinos la figura de ‘Superman’ Howard ha pasado a transformarse en un ‘bluff’ en lugar de la gran estrella sobre la que querían forjar sus futuros éxitos. A esta imagen ha contribuido en exceso como decimos la pobre temporada de los Lakers, tanto deportivos como extradeportivos.

Así pues, Howard parece haber encontrado en Los Angeles algo que no esperaba: su particular kriptonita en forma de una sucesión de malas decisiones, personales y deportivas, que están poniendo en riesgo su imagen como marca y, consecuentemente, su prometedor futuro a nivel mediático que se le auguraba antes de la llegada a los Lakers. De hecho, más de una firma comercial ya está comenzando a ponerse nerviosa respecto al rendimiento del jugador y el peligro de la infravaloración de su marca a nivel mediático, con el temor de que esta caída en picado de la misma pueda arrastrar a la de sus marcas comerciales.

Estamos apenas a mitad de la temporada regular de la NBA y ‘Superman’ Howard tiene ante sí el reto de revertir la situación. Por el bien suyo tanto deportivo como extradeportivo, sobre todo, comercialmente hablando. El poder de esta singular ‘kriptonita’ es bastante poderoso aunque en firmas como Adidas aún mantienen la esperanza de que, como en las mejores películas del superhéroe, Superman vuelva con la fuerza suficiente para vencer a sus enemigos. Pero, ¿y si su propio enemigo es él mismo?