El patrocinio del Santander evitó que Ferrari decidiera la salida de Alonso

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Aguas revueltas en la escudería del Cavallino Rampante las que bajan en los últimos meses dentro del equipo presidido por Luca Montezemolo, unas aguas que han traído la noticia de la salida de Massa de la escudería para el año que viene y la llegada a la misma del finlandés Kimi Raikkonen en lo que es la vuelta a la que fue su casa, un piloto que todos los rumores apuntaban a su desembarco en el gran rival de Ferrari, la escudería Red Bull. Pero unas aguas que, además, de ser cierto lo que afirma la BBC, esconden mucho más que la simple llegada del piloto de hielo a Maranello o la marcha del brasileño Massa.

Andrew Benson es un periodista de la BBC especializado en Fórmula Uno. Y hace tan sólo unos días ha arrojado algo de luz, (o más confusión, según el prisma desde el que se quiera mirar) sobre la convulsa situación que en los últimos meses se está viviendo en una de las escuderías más importantes del Gran Circo, la italiana Ferrari y el supuesto fin del idilio entre su presidente, Luca Montezemolo, y su primer piloto, el español Fernando Alonso.

Para tratar de comprender el asunto, es necesario que previamente construyamos el escenario en el que, en los últimos meses, se está desenvolviendo la escudería italiana, que han dado a unas públicas muestras de desavenencia entre los dirigentes de la misma y el piloto español. Para ello, nos debemos remontar a finales de la temporada pasada. Todo el mundo dentro de este Gran Circo considera que el piloto asturiano es uno de los pilotos, sino el que más, que mejor sabe exprimir las cualidades o puntos fuertes de los coches que conduce. Así, cuando a finales de la temporada pasada, como decimos, después de dilapidar una ventaja en el tramo final de la temporada de 40 puntos que le llevaba de ventaja al alemán Sebastian Vettel, a la postre vencedor nuevamente del título mundial, Pat Fry, director técnico de la escudería Ferrari, a la conclusión del GP de India se despachó con unas afirmaciones en las que acusaba a sus pilotos de no haber sabido sacar el máximo rendimiento a los coches que Ferrari les había proporcionado a lo largo de la temporada, la paciencia del español acabó por derramarse, un español que no daba crédito a lo que estaba escuchando.

Sin embargo, la finalización de la temporada calmó el aparentemente oculto estado de nervios que se vivía en la escudería. El buen inicio de la presente, con victoria en el Gran Premio de España incluída, parecía haber devuelto las aguas a su cauce pero la prácticamente nula evolución de los monoplazas de Ferrari a partir de entonces en la que se consideraba debía ser una buena campaña para el equipo italiano terminó por convertirse en la gota de agua que colmaría el vaso que ya estaba a punto de rebosar dentro de la escuadra transalpina. La mecha estaba lista. Sólo hacía falta que alguien la encendiera para hacer saltar el polvorín. Y ese alguien no fue otro que el piloto español, que en una entrevista concedida a un medio italiano llegó a afirmar que tan sólo pedía un coche como el que tienen otros pilotos. Estas palabras no sentaron nada bien a Montezemolo que, desde entonces, no ha disimulado un distanciamiento en la relación con el hasta entonces piloto de sus ojos.

Hace tan sólo unos días, el brasileño Felipe Massa
adelantaba vía Twitter que al término de la presente temporada
concluiría su relación con la escudería italiana. Casi al mismo tiempo, y
nada más hacerse público, Ferrari anunciaba la llegada del finlandés
Kimi Raikkonen, que estuvo en la órbita de Red Bull y que ya perteneció
en el pasado a Ferrari, a la escudería, rompiendo la tradicional apuesta
de Ferrari de contar con un primer piloto y otro catalogado como
‘segundo’ piloto. La llegada del finlandés supondría un duro compañero
de trabajo para Alonso y meter, en el mismo gallinero, a dos gallos que
la escudería deberá saber gestionar al máximo para evitar problemas entre ellos.

Construído el escenario, a partir de aquí, cabe centrarse en la noticia dada por Benson en la BBC. Benson afirma que la intención de Ferrari, sin embargo, no era esa. Por la mente de Ferrari pasaba mantener la estructura de siempre, un primer piloto y otro que hiciera las veces de segundo piloto. Es decir, lo que deja entrever Benson es que la salida de Massa no era la prevista realmente. Las desavenencias, cada vez más indisimuladas, mostradas públicamente entre Montezemolo y Alonso habría llevado, según esta fuente, a la escudería a plantearse la posibilidad de la salida, inminente, de un disconforme Alonso. Para ello habría atado, ante los insistentes rumores de la llegada de Raikkonen a Red Bull, al finlandés como supuesto primer piloto. Entonces, ¿qué propició que no fuera Alonso el damnificado?

A partir de aquí entra en juego un tercer agente en todo este entramado que encarna el presidente del Banco Santander, Emilio Botín. Conocidas las supuestas intenciones de Montezemolo, Botín amenazó con romper, de manera inmediata y de forma unilateral el acuerdo que le une a Ferrari si finalmente la idea de despedir a Fernando Alonso se materializaba. La también supuesta amenaza de Botín parece que hizo efecto en Montezemolo que no quiso, por ningún momento, poner en peligro la alianza comercial que tiene con el principal patrocinador de la escudería italiana, el Banco de Santander. Así pues, la intercesión de Emilio Botín habría evitado, según Benson y la BBC, las verdaderas intenciones de Ferrari con Alonso y alejado de la mente de Montezemolo la idea de que fuera Alonso el que abandonara la nave italiana en lugar del brasileño Massa.

El mes de febrero del año pasado, el Banco de Santander prorrogaba su alianza estratégica con la escudería Ferrari en virtud de la cual la entidad presidida por Emilio Botín continuaría siendo el principal patrocinador de Ferrari hasta, en principio, el año 2017. El Santander llegó a la escudería italiana en el año 2010 de la mano o, mejor dicho, al mismo tiempo que el español Fernando Alonso. La vinculación de la figura de Alonso y el Banco de Santander ha sido una estrategia que la entidad de Botín ha querido explotar desde su llegada a la Fórmula Uno a través de la escudería británica McLaren en los años en los que el asturiano militaba en el conjunto de Woking. 

El Banco de Santander aporta anualmente a la escudería en torno a los 40-50 millones de euros al año, obteniendo con su patrocinio según ha manifestado en más de una ocasión, una tasa de retorno que rondaría los 220 millones de euros anuales, es decir, un ratio de tres a uno, es deciro lo que es lo mismo, por cada euro invertido, la entidad financiera obtiene tres en términos publicitarios, lo que llevó a afirmar a su Director de Comunicación, Marketing Corporativo y Estudios del Grupo Santander que su inversión en Ferrari es
“el mejor proyecto de marketing de los 150 años de vida del banco”. Así, gracias al acuerdo con la entidad italiana, la percepción que los aficionados y no aficionados tienen sobre el banco aumentó; concretamente, entre los clientes del banco mejora un 25%,
aunque es superior, el 41%, entre personas que no trabajan con la entidad.

Pero no sólo el Santander se ha beneficiado de esta relación. La aportación que anualmente realiza a la escudería le convierte en uno de los principales valedores que garantizan la viabilidad económica, año tras año, a la escudería, que es consciente que la aportación realizada por la entidad que preside Botín dista mucho de las escuetas aportaciones que realizan el resto de patrocinadores de Ferrari.

Así las cosas, según Benson, ante la citada amenaza, Montezemolo habría tenido que quitarse de la cabeza esas supuestas ideas de desprenderse de Fernando Alonso y comulgar, durante otro año más, con el español en una relación que se va agrietando cada día que pasa y los resultados no llegan a Ferrari.

En definitiva, un ejemplo más de la enorme influencia que los patrocinadores y sponsors oficiales de entidades deportivas tienen en las decisiones finales que puedan tomar los dirigentes de las mismas.