La apuesta de Adidas por Andy Murray comienza a dar resultados

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La apuesta, arriesgada bajo el entender de todos los expertos en el tema, que la firma alemana Adidas puso sobre la mesa en el año 2010 al decidir incorporar a sus embajadores en el mundo del tenis al británico Andy Murray, parece que comienza a dar resultados y va tapando bocas a los más críticos de entonces.

Pocos, verdaderamente muy pocos, entendieron la jugada de la firma de las tres rayas en el año 2010 dentro del mundo del tenis. Pocos por no decir nadie. Incluso desde dentro de la firma, los más críticos lanzaron envenenadas filtraciones acerca del error que parecía que Adidas había cometido y del descontento que, dentro de la planta noble de la firma alemana, existía al respecto. Pero el devenir dentro del mundo del tenis ha permitido a la marca alemana tapar muchas bocas. Para comprender toda la historia, nos tenemos que remontar a dos años atrás, casi tres. Concretamente al periodo comprendido entre finales de 2009 y los primeros meses del año 2010.

Adidas tenía entre sus fichajes dentro del mundo del tenis a un joven serbio, que prometía bastante en su progresión pero que, hasta el momento, poco había conseguido en relación a las expectativas creadas. El ambiente en la marca, dentro de esta sección, estaba enrarecido y se afanaban por hallar un “antídoto” que pusiera remedio a la dupla Federer-Nadal con la que Nike gobernaba en el tenis. Y en una acción que sorprendió a propios y extraños, Adidas, tras una serie de desavenencias a la hora de renovar el contrato, decide dejar libre al serbio y apostar todo a un sólo número: el que llevaba un aún a otro joven jugador, británico, y cuyos resultados en el circuito eran sensiblemente inferiores a los que presentaba el serbio.

La jugada no fue entendida prácticamente por nadie. Adidas dejaba escapar a Djokovic y fichaba a Andy Murray por un valor sensiblemente inferior al que tenía el serbio con la marca, unos 4-5 millones de dólares anuales que recibiría el británico. Las críticas, que desde el inicio estuvieron al lado de este movimiento de la marca alemana, arreciaron un año después tras la extraordinaria campaña que llevó a Djokovic hasta el número uno, mientras que Murray no dejaba de ser “simplemente” un buen jugador dentro del circuito. Muchos se preguntaban aún como Adidas había dejado escapar a Djokovic tan sólo un año antes, un Djokovic que firmó por la italiana Sergio Tacchini que a última hora superó el cheque en blanco que KSwiss había puesto al serbio en su mano, lo que convirtió al jugador balcánico en uno de los tenistas mejor pagados del mundo. Lo que tantos años había estado buscando la marca, un “contrapeso” al enorme equipo que presentaba Nike, Adidas lo había dejado escapar incomprensiblemente. Y más incomprensible resultaba aún que, cuando Tacchini anunció, a finales del año pasado, que rescindía unilateralmente el contrato que le unía con el serbio debido a la imposibilidad de abonar las enormes bonificaciones que Djokovic había obtenido en el año 2011 debido a sus éxitos, Adidas no hiciera nada para “recuperar” a Djokovic y dejara que Uniqlo se hiciera con él.

Sin embargo, el destino tenía reservado a Murray, y por consiguiente a Adidas, un destino que ha hecho que la apuesta de la firma de las tres rayas sea ahora alabada por todos. El británico, en la temporada 2011 en la que Djokovic ganaba todo lo que jubada, perdió las cuatro finales de Gram Slam que disputó, vio la llegada del 2012 como la tabla salvadora a la que se aferraban tanto él como los que en Adidas apostaron por él. Y llegaron los Juegos. Y, a partir de ahí, todo cambió.

Murray, contra todo pronóstico, superó en la final olímpica a uno de los iconos mediáticos de Nike, Roger Federer, consiguiendo por primera vez desde el año 1908 una medalla de oro en tenis para Gran Bretaña. Y desde entonces, parece estar bendecido. El pasado lunes, también contra todo pronóstico, obtuvo la primera victoria en un Grand Slam de un jugador británico desde la conseguida en el año 1936 por Fred Perry, ganando en la final del US Open al gran favorito, precisamente Novak Djokovic. Desde entonces, la apuesta “perdedora” de Adidas se ha convertido en su mejor baza. La progresión de Murray es alabada dentro y fuera del circuito y muchos lo consideran ya un baluarte capacitado para hacer frente a los más grandes dentro del mismo. Así, su actual puesto número 3 del ranking mundial parecen confirmar dicha progresión.

En Adidas ahora todo son felicitaciones y alabanzas. Nike tiene una dupla enormemente fuerte, Federer y Nadal. Pero el suizo ya supera la barrera de los 30 años y, es más que probable, que de aquí a poco tiempo, comience a entrar en la recta final de su exitosa carrera. Rafael Nadal, por el contrario, comienza a arrastrar “crónicos” problemas físicos que merman sensiblemente su potencial dentro del circuito cuando no lo tienen, como es el caso actual, alejado una larga temporada de las pistas. El británico se abre, poco a poco, hueco en un futuro que muchos consideran más que prometedor con tan sólo 25 años a sus espaldas y el que parece, a ojos de todos los expertos, el despuntar de su carrera. En Adidas no dudan de que, en caso de continuar con su progresión, se convertiría en el mayor oponente de Djokovic y habría asestado un duro golpe a Nike, que vería como queda relegada a un tercer puesto en la lucha Adidas-Uniqlo.

Esta es la historia, en definitiva de cómo, quizás por azar, quizás por el destino, quizás por convencimiento y creer en su apuesta, Adidas ha convertido su criticada apuesta por Murray, al que firmó por cinco años, en el caballo ganador al que ahora todos se quieren subir.