Kevin Durant también quiere la vuelta de los Supersonics

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Hace tan sólo unas semanas se conocía el desenlace que ha mantenido en vilo a los aficionados del baloncesto en Seattle: los propietarios de las diferentes franquicias de la NBA consideraban que el proyecto que había presentado los Sacramento Kings como contrapartida a la enorme apuesta realizada desde Seattle para devolver una franquicia de la NBA a la ciudad y hacer renacer así a los míticos Supersonics, era lo suficientemente sólido como para decidir que la franquicia de los Kings se quedara en Sacramento, tirando por los suelos las esperanzas de todos esos aficionados de Seattle.

Se desvanecían de este modo como decimos las aspiraciones y esperanzas de los aficionados al baloncesto de Seattle de volver a contar con una franquicia dentro de la NBA y no con una franquicia cualquiera, sino recuperando a los míticos Supersonics que durante tantos años estuvieron en Seattle. Sin embargo, este enorme jarro de agua fría para las aspiraciones de los de Seattle no ha sido obstáculo para que, cada vez que surge la ocasión, ilustres figuras reclamen para Seattle la recuperación de los míticos Supersonics y la vuelta de la NBA a la ciudad.

El último en hacerlo no ha sido otro que el ahora jugador de los Oklahoma City Thunder, Kevin Durant, quién militó durante una temporada en aquellos míticos Seattle antes de que éstos fueran traspasados a Oklahoma y aparecieran los Thunder y que, con ocasión de un partido de exhibición que ha congregado en la ciudad de Seattle a otros NBA que se enfrentaron a jugadores locales, ha manifestado a través de las redes sociales que echa de menos, y mucho, la presencia de una franquicia NBA en Seattle, que echa de menos a los Supersonics.

Este hecho, junto con continuas muestras de apoyo que llegan a los integrantes de la iniciativa que pretendía trasladar a los Kings desde Sacramento hasta Seattle para refundar a los míticos Supersonics es el pulmón que insufla aire a los mismos para continuar sus esfuerzos por traer de nuevo el baloncesto de más alto nivel a la ciudad.

La historia de que cómo una ciudad como Seattle se quedó sin presencia en la NBA es uno de esos grandes misterios que ni desde dentro de la propia NBA han sido capaz de explicar de una manera meridianamente clara. Seattle era (y es) una ciudad que amaba el baloncesto. Los encuentros de los Supersonics eran de los que más presencia en las gradas presentaba en toda la NBA; el equipo gozaba de salud deportiva; a nivel económico la situación no era desesperante y a nivel mediático tenían una presencia más que interesante. ¿Qué propició entonces que una franquicia que contaba con estos datos, que a nivel televisivo era el mercado número 14 en todos los Estados Unidos, se desplazara hacia Oklahoma, una ciudad sin aparente arraigo en el mundo del baloncesto y que a nivel de mercado televisivo ocupaba el puesto número 45?

Aparentemente las justificaciones que se dieron fueron un estancamiento deportivo (en su última temporada en Seattle los Supersonics terminaron la temporada con un record negativo de 20-62, lo que propició que el interés por mantener la franquicia en la ciudad, unido a la necesidad de desembolsar una fuerte suma de dinero para la remodelación del Key Arena hicieran que la franquicia se trasladara definitivamente a Oklahoma.

Pero el baloncesto en Seattle está muy vivo. Y el espíritu de los míticos Supersonics golpea la puerta de los dirigentes de la NBA con más fuerza para pedir su retorno a la que fue su sede durante años, algo que con la inestimable ayuda de figuras como Kevin Durant harán que, más pronto que tarde, los aficionados de Seattle vuelvan a abarrotar las gradas de su pabellón animando a sus añorados Supersonics.