JetBlue y la oportunidad de negocio en entredicho

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El pasado martes os hacíamos partícipes de la noticia del primer deportista que reconocía, abiertamente, ser gay dentro de uno de los deportes mayoritarios en los Estados Unidos: el jugador de los Washington Wizards de la NBA, Jason Collins. El asunto viene después de una cadena de acontecimientos iniciada hace ahora un par de semanas con la noticia, también comentada aquí, del interés del gigante norteamericano Nike por hacerse con los servicios del primer deportista de uno de los deportes estrellas en los Estados Unidos (NBA, NFL, MLB, NHL o MLS) que se declarara abiertamente homosexual.

Desde aquella noticia, la oleada de acontecimientos se han sucedido uno tras otros al olor del reclamo del potencial de negocios que el tema traería como consecuencia tanto para el deportista como para la marca norteamericana, interesada en hincar el diente en un nicho de mercado que actualmente deja a la economía norteamericana millones de dólares anualmente según estudios realizados al respecto. Así, tan sólo una semana antes del anuncio realizado por Jason Collins, una de las grandes promesas del baloncesto femenino norteamericano, número uno del draft, Brittney Griner, anunció públicamente su homosexualidad, en lo que muchos vieron una respuesta a esa búsqueda de Nike consciente, como decimos, de la enorme cantidad de dinero que se podría mover alrededor del tema.

Posteriormente, y tan sólo una semana después, fue Jason Collins, el que anunció públicamente su salida del armario en lo que muchos han visto otro nuevo movimiento para tratar de aprovechar económicamente la situación, sobre todo dada la edad de Collins, 34 años, en el ocaso de su carrera, y su papel deportivo a lo largo de la misma, donde nunca pasó de ser un ‘buen jugador’ simplemente.

Sin embargo, no sólamente el posible interés que exista detrás de los jugadores es el que se visualiza en este potencial negocio. Las marcas comerciales, conocedoras de la situación, no han perdido el tiempo para subirse al carro de un lucrativo business que puede provocar, sin embargo, reacciones adversas a las buscadas. Y esto es lo que le ha pasado a la compañía JetBlue.

JetBlue es una compañía aérea que se ha caracterizado desde hace tiempo por el apoyo que ha estado dando a la comunidad gay a través de diferentes gestos. Uno de ellos, establecer vuelos para eventos gays alrededor de todo el mundo entre otros muchos. Sin embargo, el pasado 30 de abril, la compañía publicó en su perfil oficial de Facebook y Twitter un mensaje apoyando la ‘salida del armario’ del jugador de los Wizards: “Gracias Jason. Hoy todos estamos en el mismo equipo”.

El mensaje de aliento, sin embargo, fue interpretado por muchos seguidores de la compañía aérea, como un intento de la misma de aprovecharse del anuncio desde un punto de vista del marketing y sacar a la situación el máximo rendimiento económico posible. Las voces críticas dentro de la comunidad gay en contra de esta campaña de la compañía no se han hecho esperar en este sentido, llegando muchos a amenazar con dejar de utilizar los servicios de la aerolínea en caso de continuar en su empeño.

Jason Collins no es un embajador de JetBlue. Al menos hasta ahora. Y tampoco hay noticias de que vaya a convertirse en los próximos días, y gracias a su declaración, en brand ambassador de la misma. Aunque a día de hoy nadie descarta nada.

Lo único cierto al momento actual es que Collins es jugador Nike desde hace tiempo. Sin embargo, Nike ha actuado más inteligentemente al respecto y, vistos las voces críticas que desde dentro de la comunidad gay se han alzado en contra de utilizar a la misma como un mero objetivo comercial, se ha limitado a lanzar un escueto comunicado apoyando la declaración del jugador y en el que afirma que desde la compañía de Oregon siempre están de lado del deporte, con independencia de la inclinación sexual de sus participantes, declaración que, a tenor de lo visto, es lo más juicioso que ha podido hacer la firma a día de hoy. Sin embargo, desde Nike nadie ha descartado (tampoco afirmado) que Collins no vaya a convertirse en imagen de la próxima gran campaña de la firma con destino a esta comunidad.

Un tema, que sin duda, dará mucho que hablar aún.