Jeremy Lin: el nuevo capítulo en la guerra Adidas – Nike

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A estas alturas, ¿qué aficionado al baloncesto no ha oído hablar de la nueva sensación de la NBA y, por qué no, a nivel mundial, Jeremy Lin?.
En resumen la historia es esta: Jeremy Lin es un muchacho que ni siquiera fue elegido en el draft, que venía de un programa de baloncesto como el de la prestigiosa Universidad de Harvard (que nadie sigue y que no es una fuente de talentos para la NBA precisamente, aunque sí para otras áreas vitales del pensamiento y la economía). Hace tan solo tres semanas, Lin dormía en el sofá de un amigo, porque estaba seguro de que los Knicks lo iban a echar y no tenía sentido alquilar o comprar casa en Nueva York. Es más, durante el lockout de la NBA, fue ofrecido en innumerables ocasiones a equipos europeos, como el propio Real Madrid, que rechazaron el ofrecimiento. Pero D’Antoni, desesperado por las lesiones y los malos resultados, lo puso a jugar….y a partir de ahí echó a rodar la leyenda, como si fuera una bola de nieve, imparable, rotunda.

Esta es la historia de Jeremy Lin. La que, probablemente, cualquier buen aficionado al baloncesto ya conoce. La historia que probablemente pocos conocen es que el jugador se ha convertido en un nuevo capítulo de la guerra de dos gigantes del mundo del deporte: sí, hablo de Nike y Adidas. Tanto una como otra han visto en Lin el diamante en bruto que tanto buscaban dentro de la NBA tras la retirada del último gran icono de la mejor competición de baloncesto a nivel mundial: Michael Jordan. Y sin esperarlo, sin nadie saberlo, se encuentran de repente con que un chico de apenas 23 años está  siendo la sensación baloncestística a nivel mundial. Así pues, ante este caramelo, las maquinarias de ambas multinacionales han puesto a engrasar sus engranajes para conseguir el acuerdo más buscado ahora mismo por un jugador probablemente a nivel mundial. Y lo hacen con sus armas, tratando de arrimar la sarten a su lado, y, por qué no decirlo, atacando veladamente a su gran rival.

Así, hace poco más de diez días, Nike puso a la venta en Foot Locker camisetas de la marca con la ya famosa Linsanity, que fueron ‘devoradas’ por impacientes seguidores hambrientos de merchandising oficial del jugador. Ante el éxito de las ventas, el presidente de la marca Nike, Charlie Denson, afirmó que este tan sólo es el primer paso en un más que probable acuerdo con Lin, en un claro mensaje a su gran rival Adidas para que no trate de inmiscuirse en la negociación por el chico: “Estamos en negociaciones con el jugador para ampliar nuestra relación en un acuerdo que beneficiará a ambas partes con seguridad”. Ese ampliar tiene un sentido. La empresa con sede en Oregon ‘fichó’ a Lin mucho antes de este éxito, cuando dio el salto de la Universidad de Harvard a la NBA, en un contrato base ante las pocas expectativas que daba el joven jugador en aquellos momentos. Y a ese contrato se agarra ahora Nike para tratar de ampliar y mejorar sustancialmente el mismo con el jugador y, de paso, acallar los rumores y cantos de sirena que desde su gran competidor Adidas le llegan a Lin.

Adidas, mientras tanto, tampoco se queda parada. Adidas se ampara en su “derecho” a pujar por Lin en el contrato de exclusividad que tiene la firma alemana con la NBA como suministrador único de todos los uniformes de las franquicias de la Liga. Sin ir más lejos, hace unos días, y ante ese movimiento de las camisetas de Nike, Adidas reaccionó anunciando la puesta a la venta en un mercado tan importante para la NBA como es China, que había decaído preocupantemente tras la retirada del símbolo del país Jao Ming, de las camisetas oficiales de los Nicks con el número y nombre del jugador a la espalda, respondiendo así a Nike ‘advirtiéndole’ que en el supuesto acuerdo con Lin no hay nada decidido aún.

Y en medio de esta guerra, ¿qué dice el jugador? Pues en principio nada. Haciendo caso a los consejos que sus representantes le han debido hacer llegar, Lin muestra una ‘calma’ en todo este asunto, tratando de no decir o hacer nada que pueda perjudicar a sus intereses en las negociaciones con una u otra firma. Sin embargo, algunos gestos delatan hacia qué lado se orienta Lin. Y es que Lin parece ser un hombre de Nike. Aún cuando su contrato actual (como decimos bastante básico) con la compañía norteamericana no le obliga a jugar con unas determinadas zapatillas, Lin hace aparición en cada partido con sus Nike Hyperfuse Zoom. Y antes de que estallara todo, Lin dijo en una entrevista concedida por internet que sus zapatillas preferidas de siempre habían sido las Jordan Brand Air Force One. Incluso se han llegado a filtrar por internet unas falsas zapatillas Nike con el nombre de Lin.

En definitiva, una nueva excusa para otra batalla más en la guerra entre Nike y su particular némesis Adidas por tratar de controlar el mayor trozo de tarta dentro del patrocinio deportivo. Y un detalle en el que seguramente habrán recapacitado dichas marcas: algunos grandes jugadores de la NBA, preguntados sobre el fenómeno Lin, no van más allá de definirlo como “un buen jugador, es un buen jugador”, pero son muy pocos los que se atreven a calificarlo, en tan poco tiempo, con la superestrella que todo el mundo parece querer ver en él. “Sólo el tiempo dirá si Lin es una estrella fugaz o un astro de largo recorrido” ha comentado fuera de micro algún que otro jugador ya contrastado.  

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