Inglaterra pide permiso a Nike para usar el Brazuca

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La sponsorización técnica dentro del mundo del fútbol es una forma de generar ingresos que cada vez va adquiriendo mayor importancia en las más grandes instituciones dentro de este deporte, hasta el punto que una parte considerable del presupuesto de la temporada de esas entidades deportivas corresponden a la aportación que la firma en cuestión está dispuesta a desembolsar para hacerse con el “honor” de equipar a ese club o selección nacional.

Para las firmas, también es un tipo de marketing cada vez más explotado. Este modo de patrocinio deportivo es uno de los que más auge está cogiendo dentro de las principales marcas y casas comerciales de ropa deportiva, que anhelan vincular su marca e imagen a la de las principales entidades dentro del planeta fútbol, para lo cual están dispuestas a desembolsar importantes sumas de dinero que le permitirán llegar a los aficionados de una manera mucho más rápida y directa que cualquier otro modo, inversión que por otro lado, suelen recuperar en poco tiempo con la venta de dichos productos además de con algo mucho más intangible como es la consolidación de su marca entre los fans.

Sin embargo, esas ingentes cantidades de dinero que estas firmas comerciales, las grandes marcas, están dispuestas a realizar, caso de Puma, adidas, Warrior o Nike, motivan en el club o entidad beneficiaria una serie de obligaciones que, en cuestión del acuerdo, van mucho más allá del mero (y evidentemente) compromiso de lucir los uniformes que diseña la firma durante los encuentros o entrenamientos, unas imposiciones que no por desconocidas en la mayoría de los casos para los fans de la entidad, dejan de ser de obligado cumplimiento para la misma.

Todo lo expuesto anteriormente sirve como escenario a la actual situación que se vive en la Federación Inglesa de Fútbol en relación a la unión contractual que tiene con la firma norteamericana Nike. Para tener un mayor conocimiento de causa de la misma, basta con ponernos en antecedentes.

Uno de los grandes movimientos dentro del sector del patrocinio deportivo, centralizado en la sponsorización técnica, fue la llegada de la multinacional Nike a la Selección Inglesa de Fútbol para ejercer el papel que hasta entonces venía haciendo precisamente la que hasta esos momentos era su filial, la firma británica Umbro, tras la venta de ésta a Iconex Brand por parte de Nike operación encuadrada dentro de un plan de reestructuración y saneamiento que puso en marcha la marca de Oregon a fin de evitar la sangría que estaba proporcionando en sus cifras las cuentas que anualmente presentaba Umbro.

Sin embargo, Umbro tenía contrato en vigor con una serie de importantes valores (en forma de clubes y federaciones deportivas) que Nike no estaba dispuestos a dejar libremente en el mercado a expensas de las ofertas que, muy seguramente, hubieran llegado por parte de marcas rivales, entre ellas, su gran adversaria adidas. Ello provocó que en el contrato de venta de Umbro a Iconix Brand, Nike introdujera una cláusula en la que se garantizaba el derecho para sí de quedarse con aquellos acuerdos que tuviera en la actualidad hasta ese momento Umbro y que la marca norteamericana considerara interesantes retener dentro de su portfolio. Así, esa cláusula fue ejercida en clubes de tanta resonancia a nivel internacional como el Manchester City inglés o el Athletic de Bilbao español.

A nivel de Federaciones Nacionales de Fútbol, el movimiento más interesante relacionado con lo anterior fue la salida de Umbro, después de 50 de relación con la FA, de la sponsorización técnica de la Selección Nacional Inglesa, puesto que pasó a ejercer desde ese mismo momento, hace apenas unos meses, y en virtud de la cláusula citada con anterioridad, la que hasta entonces era su casa matriz, Nike, en una relación por la que mejoraba sensiblemente la unión que presentaba la FA con Umbro, recordemos, 20 millones de libras anuales en un contrato que tendría su fin en el año 2018. La llegada efectiva de Nike a la FA se materializó, finalmente, el pasado mes de mayo con la presentación de los primeros uniformes de Nike al lado de la FA.

Sin embargo, como deciamos antes, las relaciones de sponsorización técnica no suelen limitarse, cuando hablamos de estas grandes entidades, a la mera utilización de la indumentaria que la firma aporta en encuentros y entrenamientos por parte de los seleccionados sino que, normalmente, va mucho más allá. Y aquí es donde pueden aparecer los problemas, problemas no obstante de aparentemente fácil solución pero donde la misma choca con el entramado de cláusulas legales fijadas en los acuerdos firmados por las partes y que, en muchas ocasiones, provocan situaciones como las que narramos a continuación.

Así las cosas, la Federación Inglesa de Fútbol se ha puesto en contacto con la multinacional norteamericana Nike para obtener el permiso necesario de la misma para que el combinado nacional que representará a Inglaterra en el próximo Mundial de Brasil 2014 pueda llevar a cabo su preparación para el campeonato utilizando la pelota oficial con la que se disputará el mismo, el conocido Brazuca, balón diseñado, precisamente, por la gran rival de Nike, la marca alemana adidas. Pero la ansiada autorización tiene importantes obstáculos que salvar.

Nike se hizo cargo del acuerdo que unía a la FA con Umbro elevando esos 20 millones de libras que aportaba su filial hasta alcanzar la cifra de los casi 25 millones de libras anuales, una cifra que ahora es un auténtico lastre con los intereses deportivos del combinado nacional inglés. Y es que entre las menos conocidas cláusulas de las que hablábamos antes existen en todo gran acuerdo de sponsorización técnica, Nike “obligaba” a la Selección Inglesa a utilizar de manera preceptiva y bajo amenaza de una fuerte sanción, pelotas suministradas por la firma norteamericana, balones con los que debería llevar a cabo tanto las sesiones de entrenamiento como los partidos oficiales que organizara la FA, ya fueran en territorio inglés como fuera de suelo británico.

La gran preocupación de la Federación Inglesa no estriba tanto en el uso del Brazuca de adidas en los entrenamientos, toda vez que la solución rápida aportada por la propia FA es la celebración a puerta cerrada de los mismos para evitar ver a la Selección Inglesa realizando las sesiones de entrenamientos con balones adidas, al menos, durante su estancia en Inglaterra. Su preocupación, como decimos, no es esa. O cuanto menos, habría que indicar que ésta es la menor preocupación. El gran problema estriba en la obligación de la FA de que la Selección Nacional utilice balones Nike tanto en los encuentros amistosos que organice la propia FA como decíamos antes, ya sea en suelo británico o fuera de él, pero también en los entrenamientos oficiales de la selección, sobre todo en un acontecimiento como el Mundial.

Así, desde la FA son muy conscientes de la enorme dificultad que supondrá que Nike dé el consentimiento a ese organismo para que la Selección Inglesa pueda disputar los encuentros amistosos de preparación para el Mundial con el Brazuca, todo un verdadero quebradero de cabeza. Inglaterra disputará tres encuentros amistosos antes de llegar a suelo brasileño: uno, con el que se despedirá de suelo inglés, que se celebrará el próximo mes de mayo, y otros dos que presumiblemente disputará en suelo norteamericano, concretamente en Florida, donde Inglaterra fijará su cuartel general en la fase final de su preparación antes de su viaje a Brasil. En todos ellos, Inglaterra está obligada por contrato a utilizar balones Nike.

Pero es que además, una vez llegue a Brasil, en la FA son un tanto reacios a creer que Nike, con un acontecimiento tan importante como es el Mundial, que patrocina precisamente adidas y donde una de sus bazas para hacerse valer es el ambush marketing,  dará su permiso para que esos entrenamientos oficiales de la Selección Inglesa en suelo brasileño durante la disputa del Mundial los lleve a cabo con balones de su gran rival adidas.

Un precedente claro a esta incómoda situación para la FA lo encontramos en la pasada Copa Confederaciones, donde la imposición de Nike a la CBF de utilizar exclusivamente sus balones en los entrenamientos de la Canarinha provocó un importante descontento en el cuadro técnico de la selección brasileña a la hora de afrontar con garantías la preparación para dicha competición.

En el otro extremo se encuentra el punto de vista de la multinacional alemana. adidas es patrocinador oficial de la FIFA y, además, de la Copa del Mundo que organiza, relación que ha prolongado recientemente tal y como hemos informado en MD con una extensión del acuerdo que les unía, ampliando la misma hasta el Mundial que se celebrará en el año 2030, ampliación que supondrá a adidas ampliar la cuantía que hasta ahora venía realizando por la unión que se prorrogó, alrededor de 450 millones de dólares y que finalizaba a la conclusión del Mundial de Brasil. Es más que evidente, por lo tanto, que adidas debe tratar de explotar la relación al máximo.

Pero, ¿cómo? Aparte de sofisticadas y más o menos acertadas campañas de marketing a nivel mundial, la firma envía, con la “excusa” de que las selecciones se adapten a la nueva pelota oficial que se utilizará en el Mundial, la marca alemana facilita a las Federaciones de las Selecciones clasificadas para Brasil 2014 una remesa con dichos balones oficiales, un “regalo envenenado” que se indigesta al resto de firmas, encabezadas por Nike.

La FA ya tiene en su poder las suyas. Ahora queda por dirimir qué hacer con ellas. Y en eso tiene mucho que decir Nike, que tiene la sartén por el mango. Una muestra del poder que el marketing deportivo está adquiriendo dentro del deporte en sí. Un ejemplo de que una sponsorización técnica, muchas veces, conlleva mucho más que lucir la marca en la camiseta del club o selección. ¿Transigirá Nike con la petición de la FA?