¿Ha encontrado adidas “sustituto” para Derrick Rose?

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Uno de los sectores más interesantes desde el punto de vista comercial dentro de la NBA no es otro que el del calzado de baloncesto, un negocio que como decimos lleva un ritmo de crecimiento imparable. Más a medida que el mismo crece, crece en forma inversamente proporcional el papel de la multinacional alemana adidas dentro del mismo. Así, mientras Nike vive un momento de ensueño dentro de este apartado, acaparando más del 90% del apetitoso pastel, la multinacional alemana se desvive para mantener un poco tranquilizador 5,5% ante la posible amenaza de que otras compañías de inferior calado, procedentes sobre todo de Asia, comiencen a arrebatarle territorio.

Este mercado, el del calzado de baloncesto, es realmente interesante para un compañía, siempre que la inversión en el mismo parta de una consolidada y estudiada estrategia y, sobre todo, con una pizca de suerte, algo que no parece tener muy de cara la multinacional alemana. Según Forbes, con tan sólo tres de sus embajadores, LeBron, Kobe y Durant, Nike obtuvo más de 385 millones de dólares, espectacular cifra si tenemos en cuenta que sólo cuenta con tres de las innumerables estrellas que tiene la marca de Oregon en su portfolio. adidas, por el contrario, reuniendo a las que quizás sean las principales estrellas del suyo, Derrick Rose y Dwight Howard, apenas llegó a los 30 millones de dólares, una constatación de la enorme diferencia existente actualmente entre ambas firmas en este apartado.

adidas puso toda la carne en el asador con un espectacular contrato como todos bien sabéis para hacerse con los servicios de Derrick Rose, el llamado a ser contrapunto a las estrellas  de Nike en la NBA. Sin embargo, no es menos conocido el calvario de lesiones que lleva arrastrando el jugador lo que ha provocado que su presencia en la marca se vaya desvaneciendo como un azucarillo. El resto de estrellas de la firma de las tres tiras, como el propio Howard o brillantes jugadores con potencial, como el español Ricky Rubio, no parecen tener el suficiente peso como para que se descarguen sobre sus hombros toda la estrategia de la firma para recortar terreno a Nike.

Sin embargo, durante el pasado Fin de Semana de las Estrellas, los dirigentes de la multinacional vieron algo que ha comenzado a darles una pizca siquiera de esperanza: el que podía ser el sustituto de Rose. Damian Lillard es un novato de segundo año elegido en sexta posición del Draft del año 2012 por Portland y elegido Rookie del Año en su primera temporada en la NBA. Jugador que desarrolla su cometido en la posición de base, como Derrick Rose, Lillard se ha convertido esta temporada en uno de los ejes sobre los que descansa la sorprendente actuación de su franquicia, los Portland Trail Blazers, convirtiéndose en uno de los buques insignias de la misma, algo que pasaba también con Rose.

Pero no ha sido sin embargo hasta este pasado All Stars cuando los ojos de los directivos de adidas se han dirigido hacia él. Lillard ha sido uno de los pocos jugadores que ha actuado en todas las competiciones de este pasado All Stars. Comenzó el viernes participando en el encuentro que enfrentaba a los novatos de primer año contra los novatos del segundo, un encuentro donde no brilló mucho precisamente. Sin embargo, el sábado le esperaba un importante cometido. Fue uno de los jugadores que más brilló en el concurso de habilidades mientras que, aunque no venció en ninguno de los otros dos, el de mates y el de triples, su actuación fue en ambos destacadísimos, con intentos en el concurso de mates que despertaron la admiración del público y con una actuación en el de triples que le llevó a las puertas de hacerse con el entorchado. Para concluir, participó también en el encuentro de las estrellas del domingo como reserva, algo realmente sorprendente para un novato de segundo año.

En adidas lo vieron claro. Lillard es un jugador de los considerados especiales. Con Rose lesionado y sin constancia cierta de si volverá a ser el excelso jugador que se auguraba, Lillard encarna todo lo que adidas busca en su sustituto: velocidad, habilidad, rendimiento, carisma y, además, como en el caso de Rose, una procedencia humilde que engancha con los aficionados. Al igual que el crack de los Bulls, Lillard procede de una familia humilde, humildad que le ha sido transmitida a su forma de ser fuera de las canchas, pero que sin embargo se transforma en un duro jugador cuando tiene que defender los intereses de su equipo en ellas. Justo lo que adidas viene buscando. Con una imagen inmejorable (participa activamente en los servicios de su comunidad), Lillard reúne todos los ingredientes necesarios para ser el protagonista de una de esas gigantescas campañas comerciales que tocan lo sensible y lo profesional a partes iguales a las que tan acostumbrado nos tienen las grandes firmas de ropa deportiva. Y en cuestión de números, el paralelismo entre ambos cracks durante sus dos primeros años en la NBA es sorprendente, con unos números de elogio en ambos.

Es evidente que aunque la apuesta de adidas sea definitivamente por Lillard como sustituto de Rose, ni siquiera un jugador con el potencial que se le presume, también a nivel comercial, logrará reducir ostensiblemente la enorme diferencia existente en la actualidad con su rival Nike. Pero adidas tiene que pensar más en el medio plazo y aunque ahora mismo no lograría inquietar a Nike con Lillard, debe considerar y mucho que las estrellas de la firma de Oregon, como Kobe (sobre todo) pero también LeBron comenzarán a eclipsarse comercialmente en pocos años. Nike entonces deberá presentar a un nuevo icono de la firma y para entonces adidas ya tendrá a un jugador más que consolidado (si las lesiones no lo impiden) para tratar de recortar distancias. Sembrar para recoger.

Con Rose recuperado y con Lillard unido al crack de los Bulls, adidas tiene razones más que solventes como para confiar en que la dupla comience a ser rentable en el medio plazo para los intereses de la firma en el sector. Y si las cosas no salen según lo planeado con Rose, al menos tendrían a Lillard más que listo para tomar el timón comercial de la empresa dentro de este mercado.

Muchos ponen el punto de partida de la mala gestión de adidas en el asunto de las zapatillas de baloncesto no ya en la mala suerte en la lesión de Rose sino muchos años antes, cuando puso en bandeja de plata a su gran rival Nike a un prometedor novato llamado LeBron James, un regalo que fue acompañado de otra estrella más consolidada entonces como Kobe Bryant, que también hizo las maletas hacia la firma de Oregon.

adidas está en disposición de enmendar su papel dentro de este sector y evitar repetir errores de antaño. Lillard es una estrella en ciernes que, comercialmente hablando, reúne los requisitos que tanto anhelan las grandes marcas. adidas tiene en su mano apostar por él como sustituto de Rose. Pero también tiene en sus manos volver a regalárselo con un lacito a Nike, que a buen seguro ha tomado nota de las capacidades (no sólo deportivas) del crack de los Blazers a la espera de un paso en falso (uno más) de adidas en la NBA.