Gus Hansen o Cómo Ganar Cuando Pierdes

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El poker está considerado oficialmente como un deporte mental y en trámites de convertirse en un deporte sin más. Una de las características que tiene en común con otras disciplinas deportivas es la necesaria relación de patrocinio entre las marcas y los jugadores de la élite. El danés Gus Hansen es un ejemplo típico de ello y a la vez un caso único.  

Las estrellas del poker están pasándose en España al lado de esos personajes que llamamos “rostros conocidos”, tal y como prueba estos días la participación de la jugadora Leo Margets en el reality televisivo Supervivientes de Telecinco. En otros países, sin embargo, algunos jugadores de poker ya hace tiempo que tienen el estatus de “celebrity”.

Un ejemplo de rostro famoso dentro del mundo de los naipes es Gus Hansen. Este danés, profesional también en backgammon y en deportes de raqueta (formó parte de la selección danesa de squash), es uno de los jugadores más controvertidos del sector.

Hansen juega desde los años noventa y ha conseguido amasar una gran fortuna con el poker. Sin embargo, al mismo tiempo está considerado como el jugador que más ha perdido online. Y aún así, con pérdidas acumuladas que se cuentan en millones de dólares, Gus Hansen cuenta con el patrocinio de Full Tilt Poker, uno de los mejores del mercado. ¿Cómo es posible?

En poker, como en tenis, los jugadores no tienen un fichaje de un club que sustente su buen o mal juego: si les eliminan de un torneo sin llegar a la zona de premios, se quedan sin nada. Pagan por trabajar. Por ello, igual que en el tenis, los mejores se aseguran una segunda vía de ingresos: los sponsors.

La crème de la crème cuenta incluso con agencias que se encargan de gestionar sus derechos de imagen y asesorarles, igual que hay en otros deportes. La más importante es Poker Royalty donde milita no sólo Gus Hansen sino también jugadores como Daniel Negreanu, considerado el Messi del poker.  Estas agencias pueden, por ejemplo, garantizar la participación de un jugador en un torneo (estamos hablando de inscripciones que cuestan miles de dólares) a cambio de apariciones públicas o promociones varias.

Hay, evidentemente, distintos grados de patrocinio dentro del poker. Normalmente el sponsor se trata de “cubrir” las entradas de los torneos y algún porcentaje de las pérdidas que pueda haber. Se les paga por cada hora que juegan en sus salas de poker online y en algunos casos, con jugadores muy importantes, se les ofrece parte de la propia empresa.

A cambio el jugador tiene que lucir el logo de la marca, como los tenistas, o ser el embajador de la misma, una especie de personal endorsement. Embajador es lo que Gus Hansen es para Full Tilt. A muchos les resulta extraño que una sala de las más importantes del planeta tenga como estandarte a un jugador tan irregular. Sin embargo, en términos de marketing, el danés es un auténtico caramelo.

Gana a lo grande y pierde a lo grande pero no deja indiferente y, por una cosa u otra, protagoniza noticias constantemente en los medios especializados. Su área de acción no se limita sólo al poker, puesto que el danés es conocido en otro deporte minoritario como es el raquetbol y el squash (disciplinas similares). De hecho, él mismo ejerció como sponsor de la selección danesa de squash en los Juegos de 2012.

En 2004 formó parte de la lista de los 50 Sexiest Men Alive de la revista People y en su biografía sentimental está el haber salido con su compatriota la tenista ex número uno del mundo Caroline Wozniacki. ¿Qué más se puede pedir?

Hansen es una marca en sí mismo como lo pueda ser Ronaldo en fútbol. Incluso cuenta con su propia “escuela”, como hacen también los futbolistas. En las Series Mundiales de Poker de 2012 patrocinó a 18 jugadores a cambio de un 80% de sus ganancias. Cada inscripción, que pagaba Hansen de su bolsillo, tenía un coste de $10.000, así que necesitaba un retorno de al menos $200.000 para ganar algo. Puede que pudiera haberse conformado con haber patrocinado a cuatro o cinco jugadores pero en el estilo de Gus Hansen no valen las medias tintas.

Sí, por su manera de jugar, a veces pierde unas cuantas partidas pero, como imagen, es una mano ganadora.