Fondos de Inversión: ¿Oportunidad o amenaza?

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  • El grave conflicto suscitado entre el Sporting de Portugal y el fondo de inversión Doyen ha vuelto a sacar a la luz la polémica figura de este nuevo tipo de protagonistas en el fútbol
  • Frente a la actitud defensora con los mismos de la Liga de Fútbol en España, UEFA y FIFA condenan duramente la consolidación y expansión de estos fondos en el mundo del fútbol
  • Los defensores ven en esta nueva figura una esperanza para la salvación económica de los clubes; los detractores consideran que los jugadores pasan a ser meras marionetas al servicio del interés comercial de una entidad

Mueven jugadores, financian fichajes y costean los salarios de los mismos. Tan sólo en 2013, el fútbol español recibió más de 100 millones de euros procedentes de estos fondos de inversión. Sin embargo, su enorme atractivo es directamente proporcional al riesgo que conllevan asociados a su figura.

El último ejemplo lo hemos contado en el día de ayer y se está viviendo durante estos días en el Sporting de Portugal, donde sus discrepancias a la hora de encarar las negociaciones con el Manchester United para facilitar la salida al conjunto británico del argentino Marcos Rojo con uno de los más importantes fondos de inversión dentro del mundo del fútbol, Doyen, han sacado a la luz una realidad que se ocultaba tras la cegadora luz de los millones que traen asociados dichos fondos: el de la pura especulación.

Y mientras FIFA y UEFA se oponen radicalmente al desembarco de estos fondos en el mundo del fútbol, en países como España no sólo no son observados con malos ojos sino que en muchas ocasiones se ven como una posible solución a la precaria situación económica por la que atraviesan muchos clubes, hasta el punto que la Liga de Fútbol Profesional negocia con el Consejo Superior de Deportes la articulación de una normativa orientada a regular la presencia de esta figura en el fútbol español. Pero, ¿cuál es el verdadero negocio de un fondo de inversión?

Cómo operan los fondos de inversión en el fútbol

La operatoria de un fondo de inversión es bastante simple: ayudan a los equipos de fútbol a llevar a cabo fichajes de futbolistas con el único objetivo final para el fondo de conseguir beneficios en un futuro traspaso del jugador en el corto o medio plazo. Si el jugador despunta, el fondo tiene la capacidad para mover al mismo a otro club con el objetivo de obtener un mayor rendimiento a la inversión realizada en su día. Si el jugador se estanca o no consigue alcanzar el rol previsto, pierden el club, el jugador, que se deprecia y el propio fondo, que ve cómo no obtendrá el rendimiento suficiente a una inversión con la que pretendía obtener un beneficio.

Esto implica, en definitiva, que lo que está haciendo el fondo es hacerse con los derechos federativos del jugador a cambio de pagar una parte (o la totalidad) del traspaso. En función de la cantidad aportada por el fondo, así será el rendimiento que perciba cuando el jugador sea traspasado. Pero para que el producto (el jugador en este caso) sea rentable para el fondo, se deben dar una serie de requisitos: el primero, que el traspaso sea por una cifra siempre superior a la que costó y el segundo, que el jugador tenga contrato en vigor, pues en caso contrario, sería un jugador libre para fichar por el club que quisiera y no habría que abonar traspaso.

Este hecho motiva que el principal objetivo del fondo nada más ayudar a la incorporación de un jugador a un club es la salida lo antes posible del jugador del mismo, lo que provoca un fuerte desapego entre la afición, que ve como el amor a unos colores queda supeditado a los intereses comerciales de dichos fondos.

El desembarco en Europa

Esta nueva figura está desembarcando en los últimos años en Europa pero, sin embargo, lleva ya mucho tiempo vigente en Sudamérica, donde gran parte de los equipos tienen importantes acuerdos con dichos fondos que, a cambio de la financiación de dichos clubes, se hacen con los derechos de las jóvenes promesas sudamericanas a la espera de dar el salto al fútbol europeo.

Así llegó en su día David Luiz al Benfica portugués y así llegó Radamel Falcao al Atlético de Madrid, donde un importante fondo de inversión aportó casi la mitad de los 45 millones de euros que costaba su fichaje con el compromiso que en 2 años el Atlético debía devolver la cantidad que le había prestado dicho fondo (unos 20 millones de euros) más un 10% en concepto de comisión. Además, se quedaba con el 33% de los derechos federativos del jugador. Resultado: Falcao abandonó el Atleti con destino al Mónaco a cambio de 60 millones de euros después de esos dos años pactados, de los cuales, un buen pellizco quedó en el Atletico pero otro importante mordisco acabó en manos del fondo de inversión.

La Liga, a favor; UEFA y FIFA, en contra

Frente a una actitud mucho más beligerante con la llegada de este nuevo tipo de agente al mundo del fútbol de organizaciones como FIFA o UEFA, los dirigentes de las ligas españolas o italianas sí que ven con buenos ojos la llegada de este tipo de figuras al fútbol como medida de salvación de las maltrechas economías de las entidades deportivas que lo conforman. Así, en España, el propio Consejo Superior de Deportes considera fundamental el papel de los fondos de inversión en las finanzas del fútbol español en el corto y medio plazo, algo que también defienden los responsables de la Liga.

Sin embargo, no están tan bien vistos en los máximos organismos del fútbol europeo y mundial, UEFA y FIFA, que consideran que con la llegada de los mismos los jugadores pasan a ser propiedad de esas entidades financieras, sin ningún tipo de apego al club en cuestión y sin miramientos hacia los sentimientos de los aficinados, y donde esos jugadores quedan a merced de los intereses financieros.