FIFA gestionará y venderá de manera directa los derechos de Rusia 2018 a fin de evitar otro caso como el del Bielorrusia-España

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El enorme ‘ridículo’ que ha supuesto las negociaciones llevadas a cabo para adquirir los derechos de emisión del partido de clasificación para el Mundial de Brasil 2014 que enfrentó a las selecciones de Bielorrusia y España y que finalmente deparó la no retransmisión del mismo de manera directa por ninguna televisión en España, ha provocado que la FIFA tome cartas en el asunto y decida que esta situación no se vuelva a producir.

Muy probablemente el partido valedero para la clasificación del próximo Mundial de Fútbol a disputar en Brasil en el año 2014 que enfrentó el pasado viernes a Bielorrusia y a España quedará para la historia no por el juego desplegado por la actual campeona del mundo, tampoco por los cuatro goles que endosó España a su rival. Ni tan siquiera por los tres goles que por primera vez conseguía el azulgrana Pedrito en un partido oficial. Desgraciadamente, lo deportivo quedará aislado en este encuentro y el partido se recordará como el encuentro, que después de más de 20 años, no pudo seguirse en España por ninguna televisión debido a  un conflicto en la posesión y venta de los derechos de emisión del encuentro.

Tal y como se temía desde un principio, las negociaciones finalmente no llegaron a buen puerto y los aficionados españoles no pudieron seguir el encuentro en directo por televisión, hecho éste que no ocurría desde que España disputara partido clasificatorio para la Eurocopa de Francia de 1984 ante Malta en suelo maltés. Y esta historia, por muy rocambolesca que haya sido, es la que la FIFA quiere evitar de ahora en adelante de cara a Rusia 2018.

La situación era la siguiente: la Federación Bielorrusa de Fútbol sacó a subasta los derechos de emisión de los encuentros de su selección absoluta de fútbol en territorio bielorruso, derechos que adquirió sin demasiada dificultad la compañía alemana Sportfive. La facilidad de adquisición de los mismos era inversamente proporcional al riesgo que la firma alemana adquiría, pues desde el mismo momento de su compra, ni siquiera en el seno de la misma estaban muy seguros de poder rentabilizar la inversión realizada. Tal fue su apuesta, que muchos calificaron en su momento de uno de los peores movimientos de la compañía de los últimos años, que los derechos fueron adquiridos incluso antes de que se realizara el sorteo para determinar los grupos de esta fase de clasificación en la que nos encontramos, y por ende, de que se conocieran los rivales que la selección bielorrusa tendría en dicha fase de clasificación. Sin embargo, los temores de la compañía se disiparon una vez conocidos los adversarios y la entidad de los mismos: entre los rivales, se encontraban dos campeonas del Mundo y de Europa: España, la actual campeona, y Francia, dos selecciones con un tirón mediático suficiente como para poder rentabilizar la inversión.

Desde ese instante, los dirigentes de la compañía se fijaron dos objetivos: el Bielorrusia-España y el Bielorrusia-Francia, partidos con los que tendría que tener más que suficiente para poder amortizar la inversión realizada en su momento por los derechos de la selección bielorrusa. Casualmente, además, la compañía vio como el calendario también le fue favorable y el hecho de que el encuentro que enfrentó al país del este de Europa contra España, en territorio bielorruso, fuera de los primeros de la fase de clasificación, con todo aún por decidir, motivó que el interés por el mismo en España no se viera afectado como sí se hubiera visto en el supuesto de que la selección española hubiera disputado dicho encuentro en aquel país una vez ya solventada la clasificación en el grupo.

Y lo que en principio muchos consideraban unas negociaciones propias de situaciones como éstas, con el clásico tira y afloja, desde la compañía estaban más que seguros que, aún cuando redujeran sus aspiraciones económicas casi a la mitad (de los 3 millones de euros que solicitaban se pasó a algo menos de 1 millón de euros), tenían muy claro que el mensaje iba tanto para los operadores españoles en este encuentro como para los franceses ante el Bielorrusia-Francia en su momento, lanzando el mensaje de que si era necesario no dar el encuentro, no se daría, pero en ningún momento iban a ‘regalar’ el partido. Así las cosas, ninguna cadena española optó por realizar dicho desembolso por varias consideraciones: la primera, la situación económica que vive España. El sólo hecho de que se hicieran públicas las cifras supuso un lastre para la mayoría de televisiones en España, que no querían aparecer en las primeras planas de los periódicos como ‘despilfarradoras’ en estos tiempos tan difíciles para la economía en España. El otro lastre, el horario del partido. Las ocho de la tarde no son las diez de la noche, pleno ‘prime-time’ en España, y eso lo saben también las marcas comerciales que no estaban dispuestas a realizar grandes desembolsos para dicho partido, lo cual suponía que la rentabilidad de la operación distara mucho de ser la apropiada. Uno y otro factor motivaron que el encuentro fuera poco menos que un salto al vacío desde el punto de vista de la rentabilidad que ninguna cadena quiso asumir conscientes de que muy probablemente no recuperarían la inversión.

Y el encuentro, finalmente, no pudo verse en España.

Ahora, visto el esperpento de este caso, fuentes de la FIFA han confirmado que este caso en concreto debe servir de reflexión y de punto de inflexión en el tema de las negociaciones de los derechos televisivos. Por tal motivo, y al objeto de evitar situaciones como las deparadas en el futuro, han manifestado que para el próximo Mundial, para Rusia 2018, la FIFA, al igual que hace ahora mismo UEFA, será la encargada directamente de vender los derechos sin intermediario alguno: “Para el Mundial de Brasil 2014 es imposible intervenir porque los derechos de las diferentes fases de clasificación ya están vendidos y adjudicados, pero es innegable que para Rusia 2018 pondremos en marcha una serie de acciones que eviten, en la medida de lo posible, situaciones como las vividas con el Bielorrusia-España”, han manifestado.