Ferrari “reza” para que se queden Alonso… y el Santander

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Marzo de 2014. Australia. Acaba el primer Gran Premio de la temporada en el mundo de la Fórmula 1: el de Melbourne. Y en Ferrari poco o nada ha cambiado con respecto a la temporada anterior. Y a la anterior. Y a la anterior de la anterior…. Probablemente, en boca de casi todo el mundo, tengan al mejor piloto de la parrilla, al que mejores manos tiene, pero el coche queda aún a bastante distancia de los ahora dominadores, Mercedes, Red Bull o incluso los propio McLaren, a los que el Ferrari apenas logra inquietar.

Comienza por lo tanto un nuevo año, una nueva temporada, en la escudería del cavallino rampante, sin apenas novedades con respecto a la anterior: Ferrari sigue sin dar un coche ganador a Fernando Alonso, que ha vuelto a comprobar en esta primera carrera como no puede competir con los Mercedes, como decíamos anteriormente, ni tampoco con los McLaren ni con los Red Bull… incluso le costaba en alguna ocasión seguir la estela de los Force India. Alonso nuevamente se lamentaba y volvía a lanzar un mensaje a su equipo: “Es lo que hay. El coche no da más. No hemos empezado bien, aunque tenemos 12 puntos más que Vettel y Hamilton“, sentenció.

Una nueva muesca en la culata de la relación Alonso-Ferrari, un vínculo que comenzó con las mejores expectativas pero que el paso del tiempo, la ausencia de títulos pero sobre todo, el no proporcionar al asturiano un coche ganador temporada tras temporada, han provocado que la misma se vaya deteriorando hasta la situación actual, aunque quizás su etapa más crítica fue el final de la temporada pasada, con un cruce de declaraciones entre Luca Montezemolo y el propio Alonso que vaticinaban un futuro lejos de Italia al asturiano, algo que finalmente no ha ocurrido. Al menos de momento.

Y decimos que la situación es complicada en la actualidad aunque lejos del tenso momento del final de la temporada pasada más que nada por el propio interés de la escudería en retener a Alonso. Y no precisamente por sus cualidades como piloto, que también, sino con otros datos muchos más pecuniarios.

La sosegada respuesta dada desde la escudería, bien en forma de silencio o, como mucho, reconociendo que el coche está muy lejos del de sus principales rivales, demuestran los pies de plomo con los que la escudería ha empezado a encarar el asunto, sobre todo, tras aparecer nuevamente los rumores que hablan de una salida del asturiano con destino a McLaren, precisamente la escudería que abandono para irse a Ferrari previa escala de dos años en Renault, han echado agua al fuego que se podía vislumbrar nuevamente entre Ferrari y Alonso.

Pero este interés de Ferrari por seguir contando con el mejor piloto de la parrilla o al menos con uno de los mejores, tiene una vertiente mucho más comercial y pecuniaria como decíamos que la romántica idea de que Ferrari lucha por mantener en la escudería a Alonso. Hablamos de los contratos comerciales y, sobre todo, del patrocinio del Banco de Santander. Para entender la situación, debemos remontarnos al año 2007. Alonso acaba de proclamarse, la temporada anterior, nuevamente Campeón del Mundo de Fórmula 1 con un coche que distaba mucho de ser el mejor de la parrilla y con una escudería, Renault, muy lejos de ser la que más dinero tenía para contar con los mejores medios. Este nuevo triunfo le abre las puertas de par en par para su llegada a una escudería, la británica McLaren, que en teoría tenía muchos mejores mimbres para hacer frente a Ferrari. En esta escudería apenas dura un año, año marcado por la polémica que le motivan a irse durante dos años a Renault de nuevo en el que es un periodo de transición hasta su llegada definitiva a Ferrari en 2010.

Sin embargo, la llegada de Alonso a McLaren tiene otro cariz. El Banco de Santander, una de las mayores instituciones financieras del mundo, aprovecha el tirón con el que, mediáticamente hablando, cuenta Alonso, para llegar a la escudería de Woking en el que es, hasta el momento, una de las relaciones más exitosas de la Fórmula 1. De hecho, la escudería británica ha sido fundamental en el establecimiento de la
marca en el Reino Unido y, gracias a iniciativas como la campaña del
Gran Premio de Londres en 2012, la colaboración entre las dos entidades
ha supuesto un gran impacto.

La salida de Alonso de la escudería tan sólo un año después hizo temer por la relación de McLaren con el Santander. Sin embargo, lejos de enfriarse, la relación se consolidó hasta el punto de que hace tan sólo unos meses ambas entidades han firmado la ampliación de la relación que les unía. Dos años después, Alonso desembarca el Ferrari y era más que evidente que Emilio Botín, presidente del Santander, haría todo lo posible para continuar vinculado a Fernando Alonso y más en un equipo como Ferrari. El Santander se unió a Ferrari con la llegada de Alonso en el año 2010, en un contrato que concluía en 2014 pero que finalmente fue ampliado hasta el año 2017, justo cuando concluya la vinculación entre Alonso y Ferrari. La aportación del Santander ronda los 30 millones de euros anuales, un pellizco sumamente importante que convierte a la entidad en una de las que más dinero obtiene por patrocinio en este apartado.

La mala relación mostrada públicamente entre Montezemolo y Alonso a finales de la temporada pasada, puso en sobreaviso a los dirigentes de Ferrari. Era necesario rebajar el tono de las acusaciones, al menos las que procedían de parte de Ferrari, no sólo ante el temor de que Alonso acabara abandonando Ferrari con destino a McLaren, escudería en la que ya estuvo, sino que junto con su marcha se produjera igualmente la de un sponsor tan importante como el del Banco de Santander.

Pero, ¿abandonaría el Santander a Ferrari si sale Alonso con destino a McLaren? La entidad bancaria siempre ha manifestado que el patrocinio de Ferrari es uno de los acuerdos más beneficiosos jamás firmados por el Santander en el mundo del deporte: el retorno anual por su patrocinio le reporta al banco más de 220 millones de euros, es decir, una tasa de retorno que presenta un ratio de 3 a 1, algo sumamente interesante para la entidad.

Más no obstante igual de interesante es continuar con sus estrategias de asentamiento y consolidación de la marca en el Reino Unido, uno de sus mercados más importantes. Con la llegada de Alonso a McLaren, el Santander se centraría en las estrategias a aplicar en el Reino Unido, en un mercado muy atractivo para el Santander y, de paso, se ahorraría los 30 millones de euros que abonan anualmente a Ferrari, una escudería en un mercado, el italiano, no tan atractivo para la compañía.

Ese planteamiento, y muy probablemente ningún otro, es el que ha propiciado que Ferrari trate de calmar la tensión en la relación con Alonso, consciente de que forzando la situación lo único que pueden obtener es la pérdida de más de 30 millones de euros anuales procedentes del patrocinio del Santander.

McLaren ha comenzado a lanzar cantos de sirena a Alonso, que se deja querer aunque afirma una y otra vez que tiene contrato hasta finales de 2016, precisamente la temporada en la que finaliza el contrato del Santander con Ferrari. En Ferrari lo saben, y casi tanto como la pérdida de Alonso, valoran y mucho, la posible salida del Santander de la escudería.