¿Es rentable un Mundial de Clubes?

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  • La disputa del Mundial de Clubes que durante esta semana se celebra en Japón y la escasa rentabilidad económica que el país anfitrión obtiene por la organización de un evento de estas características vuelve a reabrir el debate acerca de la oportunidad o no de organizar un evento deportivo no ya de este calado sino incluso de mayor repercusión dada la tendencia negativa existente, a nivel económico, en los últimos años en los anfitriones de dichos acontecimientos


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Ahora que comienza la fase decisiva del Mundial de Clubes que este año se celebra en Japón, conviene analizar el interés que tiene el nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en llevar a cabo una profunda reestructuración en cuanto a su organización y diseño de la competición y los verdaderos motivos que se esconden detrás de ese objetivo, unos motivos mucho más realistas que el simple intento de tratar de dotar de mayor interés de cara al aficionado de una competición que realmente sólo lo tiene siempre (al menos en Europa) siempre que el equipo representante del fútbol europeo se hace con el título.

Pérdidas millonarias

El próximo domingo se pondrá punto y final a una nueva edición del Mundial de Clubes que este año se disputa, por última vez, en Japón (a partir del año que viene serán los Emiratos Árabes los encargados de acoger el acontecimiento), y ya hay una conclusión clara para los organizadores: el Mundial de Clubes sigue siendo una competición deficitaria se mire por donde se mire. Al menos desde el punto de vista, como decimos, de la organización.

Así, cuando el próximo lunes la organización japonesa de la cita de FIFA se reúna para hacer balance, no sólo deportivo, sino además económico de la celebración del evento mundialista, pocas novedades podrán poner encima de la mesa respecto a otras citas anteriores. Y es que, un año más, el resultado vuelve a ser el mismo: se quiera ver o no, el Mundial de Clubes es un evento deficitario para la organización, cifras que en años anteriores han llegado a superar los 20 y 30 millones de déficit, la mayoría procedentes de gastos logísticos y organizativos.

El Mundialito reabre el debate: ¿Es rentable organizar un gran evento deportivo?

Las pérdidas que año tras año viene presentando la organización de un evento de las características de un Mundial de Clubes vuelve nuevamente a reabrir el debate acerca de la conveniencia o no de organizar y acoger una gran cita deportiva por parte de un país. Así, en este sentido, cada vez son más las voces que reniegan del acogimiento de un acontecimiento de tales características ante la escasa tasa de retorno que logran obtener con respecto a la inversión a realizar.

Con los costes de organización disparándose en la mayoría de los casos, la tendencia actual es la de desistir incluso de acudir a la disputa por ser sede de dichos eventos, algo que ha provocado que acontecimientos como hasta unos propios Juegos Olímpicos, vea cómo se encuentra con dificultad posibles candidatos a acogerlos como ocurre con los del año 2024 o los de invierno del año 2026 tras el fiasco de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi de de 2014 o los de Rio 2016, con pérdidas multimillonarias derivadas de los costes de organización e inversión en infraestructuras en los que ha incurrido.

¿Hay motivos para la esperanza?

No sólo acontecimientos como los Juegos Olímpicos generan serias dudas acerca de la rentabilidad y la tasa de retorno que pueden ofrecer los mismos al país organizador. La celebración y acogimiento de eventos como el Mundial de Fútbol organizado por FIFA también genera serias dudas acerca de la viabilidad del proyecto para el país en cuestión, sobre todo comparado con los altos costes en los que ha de incurrirse a la hora de adecuar las infraestructuras y la organización logística a los requerimientos del organismo que asigna el evento en cuestión.

Sin embargo, los más optimistas prefieren ver estos problemas económicos bajo un prisma mucho más alentador, fundamentando los mismos en errores derivados verdaderamente de la planificación del comité organizador local de cada país de dichos eventos y no de la propia existencia del mismo en sí. Para ello, exponen como ejemplo el Mundial de Baloncesto FIBA celebrado en España, donde la organización reportó un impacto económico de más de 400 millones de euros en la economía española.

Sea como fuere, los datos puestos encima de la mesa año tras año por los países sedes del Mundial de Clubes FIFA derivados de la organización de los mismos viene a justificar el interés del nuevo presidente de FIFA, Gianni Infantino, por acometer importantes cambios en el diseño del Mundial de Clubes, defendiendo un nuevo modelo de competición para el mismo con el que generar más atractivo para los aficionados, un mayor interés para las marcas comerciales y un mayor atractivo para las cadenas de televisión a la hora de pujar por adquirir los derechos televisivos del torneo, lo que vuelve a reabrir un debate que nunca llegó a irse del todo y que vuelve a estar en el candelero mediático con más fuerza que nunca a tenor de los resultados obtenidos: ¿es realmente rentable organizar un gran evento deportivo?

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