¿Es Jason Collins el hombre que buscaba Nike?

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“Soy un pívot NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay”. Con esas palabras en una carta publicada por la revista Sports Illustrated, Jason Collins, jugador NBA, se convertía en el primer jugador de un deporte profesional importante dentro de los Estados Unidos en admitir, públicamente, su condición de homosexual.

La noticia llega en plena vorágine mediática tras la noticia de la que nos hacíamos eco hace unos días referente al hecho de que la gigante norteamericana Nike buscaba un nuevo tipo de brand ambassadors para un nicho de mercado que consideraba insuficientemente explotado: la comunidad gay. Lo que Nike pretendía era la irrupción pública de un deportista profesional de uno de los deportes estrellas dentro de los Estados Unidos que no tuviera reparos en admitir públicamente su condición de homosexual para convertirlo en embajador de la firma de Oregon.

Hace apenas unos días comentábamos la aparición de la primera jugadora dentro del baloncesto WNBA, una de las grandes promesas del baloncesto norteamericano, Brittney Griner, flamante número uno del Draft elegida por los Phoenix
Mercury, equipo profesional de la WNBA y que la semana pasada hizo
pública su homosexualidad, recomendando a las mujeres jóvenes que no se
arrepientan de su orientación sexual y no se preocupen por lo que ello
pudiera dar de opinión a terceras personas. De manera casi inmediata, Nike convirtió a esta jugadora en nueva embajadora de la firma.

Sin embargo, los acontecimientos en este sector no acaban de cesar y, apenas aún analizando las connotaciones que el anuncio de Brittney Griner supone a efectos de marketing y mercados, nos encontramos con el anuncio, aún más resonante, de un jugador NBA, también el primero, que reconoce públicamente su condición de homosexual.

Se trata, como decimos, de Jason Collins, un jugador de 2,13 m y 115 kilos, pivot en la NBA desde hace 12
temporadas y que ha militado en equipos como Nueva Jersey, Memphis, Minnesota, Atlanta, Boston y
Washington. Lleva anotados un total de 2.596 puntos desde su debut en la NBA. Y sin embargo, la pregunta está en el aire: ¿Es Collins el embajador que esperaba encontrar Nike?

Jason Collins siempre ha sido (y de hecho aún lo es en la actualidad) un jugador que no ha despuntado precisamente por sus dotes deportivas: con 12 temporadas como decimos dentro de la NBA, su nivel dentro de la liga no ha llegado a pasar nunca de un buen jugador de equipo. Mediáticamente nunca ha sido un jugador que haya despuntado en cualquiera de las franquicias en las que ha estado. Por ello, todo lleva a preguntarse si la resonancia que pretendía obtener Nike incorporando a su equipo de embajadores al primer jugador abiertamente declarado gay de un deporte de élite es la que obtendría con Collins encabezando la bandera del arco iris que pretende llevar Nike.

De hecho, su fichaje por Nike no sería necesario toda vez que ya es embajador de la firma norteamericana, por lo que la resonancia que pudiera buscar con el anuncio de su fichaje deberían buscarla a través de alguna técnica de marketing que permitiera ensalzar la presencia del jugador dentro de las filas de Nike.

El asunto es peliagudo. Es más que evidente que el jugador no está en la primera fila de las grandes estrellas de Nike, algo que obviamente hubiera deseado la firma norteamericana, pero tiene a su favor el hecho de que ya forma parte de la compañía de Oregon, lo que le convierte en una avanzadilla que permitirá a Nike explotar un negocio al que la comunidad gay, lesbiana, transexual y bisexual aporta cada añ  más de 790 mil millones de dólares a la economía norteamericana según un estudio realizado por Bo Witeck, uno de los principales estrategas y consultores de marketing especialistas en el sector y que presume de su condición homosexual.

En Nike deben estar festejando que el jugador ‘pertenezca’ a sus filas aún cuando su perfil deportivo diste mucho que desear del que quizás hubiera querido Nike. Sin embargo, la repercusión mediática que jamás alcanzó el jugador por su slogros deportivos, la ha alcanzado con su comunicado, siendo portada en los principales medios de comunicación de todo el mundo.

Es más que evidente que a Collins, de 34 años, le lloverán a partir de ahora ofertas de patrocinadores que quieran sacar rendimiento a este nuevo mercado, un mercado en el que Nike lleva una ligera ventaja aún cuando no sea toda la que ella pretendiera.

Nada más conocer el anuncio de Collins, Nike emitió un comunicado afirmando que era una firma comprometida con la diversidad y la inclusión social. Fruto de la fuerza que esta afirmación de Collins pudiera tener está el hecho de que, en tan sólo un par de hora, su número de seguidores en Twitter se multiplicó por tres, pasando de los algo más de 3.000 con que contaba antes de su anuncio, a los casi 21.000 después del mismo en apenas una hora.

Sin embargo, la pregunta sigue ahí: ¿Es Collins el hombre que desaba Nike?