¿Es el ‘culebrón’ Bale una cuidada estrategia de marketing?

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Ya es oficial. Ayer a las ocho de la tarde, hora española, el Real Madrid anunciaba en su página web, al mismo tiempo que lo realizaba en la suya el Tottenham, el fichaje del galés Gareth Bale que militará las próximas seis temporadas en el club blanco a razón de 6,5 millones de euros anuales y después de abonar 91,2 millones de euros al conjunto británico como contraprestación a la salida del jugador.

Se ponía punto y final así a lo que ha sido el ‘culebrón‘ del verano en términos de fichajes en el fútbol europeo ( y por qué no decir mundial), y cuyo desenlace se ha conocido, a semejanza de las mejores telenovelas venezolanas, tan sólo unas horas antes del cierre de mercado de fichajes en Europa. El Real Madrid ya tiene en su plantilla a uno de los jugadores más anhelados por el cuadro blanco desde hace unos meses después de unas duras negociaciones que se han estirado más allá de lo inicialmente previsto. Pero, ¿hay algo más detrás de esta interminable historia?

No son pocos los que consideran que detrás del inagotable proceso que ha dado con Gareth Bale en el Real Madrid se encuentra una estudiada estrategia de marketing que desde el propio club blanco se han encargado en dar formar y alimentar para una mayor repercusión mediática de dicho fichaje. Y aunque parezca increíble, los pilares de esta quizás no tan descabellada teoría hay que buscarlos en el gran rival del conjunto merengue, en el FC Barcelona, y el fichaje de su última rutilante estrella, el brasileño Neymar.

Lunes, 03 de Junio de 2013. Tan sólo un día antes el FC Barcelona pone el colofón a la Liga 2012/2013 con un triunfo en su estadio ante el Málaga, poniendo punto y final a su triunfal temporada en la que conquista un título liguero más. Al día siguiente, Sandro Rosell, como regalo a su afición, presenta a uno de los jugadores más mediáticos que puede haber actualmente a nivel mundial: el brasileño Neymar, procedente del Santos y que, tan sólo unas semanas después, se convertiría en el protagonista absoluto de la Copa Confederaciones que conquista Brasil. Su presentación, todo un éxito. En el Camp Nou, 56.000 enloquecidos seguidores daban la bienvenida al brasileño al cuadro azulgrana., donde se dieron cita, además, más de 300 periodistas acreditados procedentes de todas las partes del mundo. Su repercusión  mediática, impresionante: la presentación del brasileño produjo un impacto mediático valorado en 8,7 millones de euros, con la noticia de su presentación copando las portadas de los medios de comunicación y siendo noticia destacada en los programas de noticias emitidos por televisión. Todo estaba perfectamente estudiado y calculado. La presentación había sido un éxito. Durante días, el FC Barcelona, su marca y su imagen, junto con la del brasileño, coparon la actualidad de los medios de comunicación.

En el bando rival, el Real Madrid, su presidente y su departamento de marketing se afanaban en tratar de restar importancia al impacto generado por el FC Barcelona. Ante la pérdida definitiva del jugador brasileño, que también estuvo a punto de fichar el Real Madrid, el club blanco se afanó en buscar un jugador que contrarrestara este efecto expansivo de la imagen del FC Barcelona que la presentación de Neymar había generado. Y ahí aparece la figura de Gareth Bale.

Los contactos del jugador con el Real Madrid no eran nuevos. A principios de año, el Real Madrid ya puso las bases necesarias para que el jugador desembarcara en el cuadro de Chamartín. La decisión era, simplemente, decidir cuándo. Es decir, cuál era el momento idóneo. No son pocos los que piensan que si, Florentino Pérez a la cabeza, el Real Madrid hubiera necesitado presentar a Gareth Bale antes de lo que ha hecho, sin duda alguna lo hubiera traído. Pero las cosas se dilataron. ¿Por qué?

La decisión más fácil hubiera sido tratar de contrarrestar el golpe asestado por el FC Barcelona con la presentación del brasileño Neymar de manera casi inmediata con la figura de Gareth Bale. La tentación de muchos en el cuadro madridista no era otra que responder con otra mediática presentación del jugador galés. Sin embargo, en la Casa Blanca no debieron verlo bastante claro. El FC Barcelona venía de ganar la liga de manera rotunda y el fichaje del nuevo astro brasileño era algo que se venía barruntando desde hace semanas. La estela, brillante, que dejaba tras de sí Neymar y su fichaje por el conjunto azulgrana, consolidado con la mediática y rentable presentación anteriormente citada, amenazaba con llevarse por delante cual ciclón la posible presentación de Gareth Bale por el Real Madrid, cuyo fichaje podría verse ensombrecido no ya por la enorme sombra del realizado por el FC Barcelona, sino por la amenaza de ser visto como un intento a la desesperada del Real Madrid de tratar de callar los ecos de la presentación del brasileño.

Y así las cosas, con estos ingredientes, unido a la fuerte oposición de Daniel Levy, el Florentino Pérez del Tottenham, de sacar la mayor tajada posible en el traspaso, fueron condicionantes más que suficientes para meditar, madurar y prolongar en el tiempo el fichaje y posterior presentación del Real Madrid. En el cuadro blanco vieron entonces que era mucho mejor esperar a que las aguas volvieran a su cauce en lo referente a Neymar y FC Barcelona para abrirse terreno, sin obstáculos posibles, con el fichaje y presentación de Gareth Bale. Y así, pasó a un segundo plano el tema Bale.

Y tras una Copa Confederaciones donde Neymar volvió a ser el foco de atención, a la conclusión se volvió a activar el tema Bale-Real Madrid. ¿Qué le interesaba al Real Madrid? ¿Su llegada inmediata? ¿O un casi interminable culebrón en lo referente a su fichaje? con la tranquilidad que daba tener al jugador más que atado y sabedor de que el acuerdo con Levy era más una cuestión de imagen y de unos millones arriba o abajo en las negociaciones, sin factores externos que pudieran amenazar el éxito de la operación, desde el punto de vista mediático y del marketing, al Real Madrid le interesaba sobremanera estirar al máximo el asunto.

Así, durante todo el verano el tema ha sido un asunto recurrente una y otra vez en las portadas de los medios de comunicación, deportivos en particular pero también extensible a los de información general, que ha propiciado que el nombre y la imagen del Real Madrid haya estado en los hogares de los aficionados de manera casi constante a nivel no sólo nacional, en España y en el Reino Unido, si no casi podríamos decir a nivel mundial. La extensión del litigio ha propiciado además que la imagen de Gareth Bale engorde, mediáticamente hablando, hasta extremos muy importantes, un aspecto éste importantísimo si tenemos en cuenta que el Real Madrid se va a quedar con el 50% de los ingresos procedentes de los derechos de imagen del jugador.

Y, por si todo esto fuera poco, el nivel de expectación que la operación en cuestión ha generado al respecto, con el anuncio del fichaje apenas 24 horas antes del cierre del plazo del mercado estival de fichajes en Europa, ha garantizado, a todas luces, que el Real Madrid se asegure que durante todo el verano fuera protagonista en medios de todo el mundo, protagonismo que se incrementó con la bomba soltada ayer a las ocho de la tarde respecto al, por fin, fichaje de Bale con el club blanco y que ha alcanzado su punto álgido con la presentación de este lunes, que ha tenido lugar a las 13h00, hora española, en el palco de honor del Santiago Bernabéu, en un acto impresionantemente mediático que iguala, sino supera, al logrado por Neymar en su presentación con el FC Barcelona.

Desde el día de ayer las redes sociales son un hervidero de noticias relativas a Gareth Bale y su fichaje por el Real Madrid. El número de periodistas acreditados para la presentación supera al que en su día logró reunir la presentación de Neymar con el FC Barcelona y nadie niega que el impacto mediático de este acto alcanzará como mínimo al que obtuvo su máximo rival con la presentación de Neymar.

Muchos ponen en duda si el Real Madrid va a ser capaz de amortizar la enorme inversión realizada en el jugador galés, que asciende en su conjunto a más de 130 millones de euros entre lo que ha tenido que pagar al Tottenham y la ficha del jugador. Hay otros, sin embargo, que afirman que no es que sea capaz, es que ya lleva meses rentabilizando el fichaje que hoy se ha presentado.