El “Yo no soy un modelo a seguir” de Charles Barkley

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Año 1993. Nike y un exitoso por entonces Charles Barkley lanzan una controvertida campaña en la que sacan a la luz el enorme debate de si los deportistas, los grandes ídolos de los jóvenes, son verdaderos modelos a seguir por la sociedad.

“I am not a role model. I am not paid to be a role model.” Estas controvertidas palabras emitidas en ese comercial de Nike y dichas por Charles Barkley ponía el dedo en la llaga acerca de lo acertado o equivocado de considerar a los deportistas, a las grandes estrellas del deporte, como verdaderos modelos dentro de la sociedad.

“Yo no soy un modelo a seguir. No me pagan por ser un modelo a seguir”, afirmaba con vehemencia un Charles Barkley que en aquel momento estaba en lo más alto de su carrera. “Sólo porque sea capaz de jugar bien al baloncesto no quiere decir que sea un modelo a imitar, no quiere decir que tenga que educar a sus hijos. Los padres no deben considerar a los deportistas, a las grandes estrellas, modelos a seguir. No pueden querer trasladarnos la responsabilidad de educarlos. En la carcel hay muchos chicos capaces de jugar al baloncesto también como yo y nadie los considera modelos a seguir”, despachaba Barkley después de la polémica que el anuncio generó.

Hoy aquellas frases vuelven con toda su fuerza y crudeza a la marca norteamericana (en general, a todas las marcas y a la sociedad entera) después de los últimos escándalos que han sacudido a Nike (escándalos de dopaje de Armstrong, dopaje generalizado en la MLB, acusaciones de asesinato a Aaron Hernández en la NFL, etc…) y donde se vuelve a poner el punto en la i del hecho de querer considerar a los deportistas verdaderos modelos a seguir.

De hecho, las propias marcas están lanzando de manera indirectas mensajes de no tener que considerar a los mismos verdaderos modelos a seguir más allá del deporte, aunque su intención sea toda la contraria. Así, no se explicaría de otro modo que las propias marcas fijen en las cláusulas de sus embajadores deportivos fuertes indemnizaciones por actuaciones de éstos que puedan dañar a la imagen de la misma.

“Yo no soy un modelo a seguir. No me pagan por ser un modelo a seguir”. El boomerang que lanzó Nike en el año 1993 con Barkley vuelve con toda su fuerza a la marca para abrir un debate acerca de los embajadores de las compañías comerciales.