El último “favor” de Kanye West a Nike

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La dimensión mediática del rapero Kanye West, rodeado de polémica siempre allá donde se encuentre, es, ha sido y será, uno de sus grandes atractivos para las marcas comerciales, que no dudan en poner encima de la mesa sustanciosas sumas de dinero para lograr que el cantante que ha llegado a considerarse Warhol, Shakespeare, Walt Disney o el propio Google (sí, Google) entre a formar parte de su equipo de embajadores.

Esta actitud fue la que le llevó, a finales del año pasado tal y como contamos en Marketing Deportivo MD, a finalizar una de las relaciones más exitosas que mantenía con sus patrocinadores personales, la multinacional norteamericana Nike, como consecuencia de la oposición de la firma a abonarle una parte de las comisiones a las que el rapero creía tener derecho procedentes de las ventas de las zapatillas que diseñaba para la compañía, las Air Yeezy, motivando la marca su decisión en que ese aspecto, el abono de comisiones, quedaba reservado en exclusividad para los grandes deportistas que eran embajadores de la misma, algo que West no cumplía. Ello provocó que, en apenas unos días, se creara la polémica y el cantante anunciara que dejaba Nike para incorporarse a adidas.

Sin embargo, un último rescoldo de la relación que les llegó a unir durante cinco años quedaba aún en el horno de Nike para que viera la luz: la esperadísimas Air Yeezy II, que después de varias consideracines legales, se llegó a la conclusión de que la marca si podía comercializarlas.

Y estas zapatillas, en edición limitada y en color Red October, ha sido uno de los productos más esperados por los fans de West, algo que la propia Nike ha querido lanzar dentro del más absoluto de los secretos. Así, el día del lanzamiento, la firma las incluía en su web al precio de 245 dólares. Tan sólo 11 minutos más tarde, no quedaba ni un solo par disponible. Ello provocó que la demanda llegara hasta el conocido portal de subastas eBay donde se están subastando a una media de 9.000 euros el par.

Tras la salida de West, Nike anunció la llegada de otro cantante, Drake, con el que comenzaba a colaborar de manera inmediata a través de su filial Jordan. Un último favor, en definitiva, de West hacia la marca que fue su casa hasta hace tan sólo unos meses aunque seguro que al rapero no le habrá hecho mucha gracia.