El triunfo de Brasil en la Confederaciones encumbra a Nike

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30 de Junio de 2013. Final de la Copa Confederaciones de la FIFA, año 2013. Dos de las mayores potencias futbolísticas que en la actualidad se pueden encontrar a nivel de selecciones, Brasil y España, disputan una final esperada por muchos para dirimir quién es no ya la mejor selección del mundo sino la que práctica el mejor juego, con una España que desde hace unos años le ha quitado a Brasil el título de poseedora del jogo bonito. El resultado, ya lo conocéis todos. Brasil se impuso a España por un claro 3-0.

Sin embargo, el 30 de Junio de 2013, en la Final de la Copa Confederaciones de la FIFA del año 2013, se disputaba otro encuentro, esta vez fuera de los terrenos de juego, que enfrentaba a las dos grandes firmas comerciales a nivel mundial en el sector de la ropa deportiva, la multinacional norteamericana Nike (Brasil) y la no menos importante firma alemana adidas (España).

Y si esperado era el encuentro entre las dos selecciones dentro del terreno de juego, no menos lo era, al menos para Nike, el que fuera del césped, en el ámbito del patrocinio deportivo, iban a disputar las dos firmas consideradas iconos dentro del sector para dirimir quién tenía la supremacía en el mismo. Para Nike, una prueba de fuego a un año vista del Mundial a celebrar en Brasil, sobre todo por los continuos golpes que en las últimas grandes citas futbolísticas la marca alemana ha asestado a Nike a nivel de selecciones con España dominando el panorama tanto a nivel europeo, con la conquista de las dos últimas Eurocopas, como a nivel mundial, con la conquista del último Campeonato del Mundo.

Por eso, quizás la cita con la Confederaciones urgía más necesidad a Nike que a adidas, aunque el escenario en el que se disputaría y los detalles anexos a la misma hacían que ambas marcas consideraran la cita como un elemento clave para su futuro. Y el triunfo de Brasil ha venido a colmar a las dos firmas: por un lado a Nike, cuya exposición de marca y dominio de la misma en Brasil se ha incrementado hacia límites insospechados. Por otro lado a adidas, porque a pesar de ser sponsor principal de la FIFA, sabe que en Nike tendrá un hueso muy duro que roer si quiere sacar rendimiento a la marca y a su relación en el próximo Campeonato del Mundo de Brasil. Pero centrémonos en Nike.

Con el triunfo la noche del pasado domingo de Brasil sobre España, Nike ha logrado consolidar una apuesta por un país y unos eventos que se inició allá por el año 2006. En aquel momento, la firma norteamericana suscribe con la Confederación Brasileña de Fútbol un acuerdo sustanciado en aproximadamente 12 millones de dólares anuales hasta el próximo año 2018, con lo que se cubría las espaldas de ser la compañía que patrocinaría a Brasil en el Mundial que se celebraría en el país carioca en el año 2014 así como en los Juegos Olímpicos de Río del año 2016. El acuerdo, que ahora ha quedado relegado hasta un modesto tercer nivel en cuanto a percepción de la CBF por parte de Nike, sobre todo después de la llegada de los norteamericanos a la selección francesa y a la selección inglesa a base de golpe de talonario, en aquel momento fue considerado como uno de los mejores en cuanto a aporte económico a una selección.

Sin embargo, la estrategia de Brasil no pasaba exclusivamente por su presencia en la selección nacional. El objetivo era conquistar el mercado brasileño a base de presencia en los clubes más importantes y representativos del país conocedor de la enorme amenaza de adidas, que tenía una estrategia parecida para afrontar el Mundial de 2014 con unas mínimas esperanzas de éxito, un Mundial a celebrar en territorio enemigo de la marca alemana, Brasil, donde Nike estaba mucho más afianzada que adidas.

De este modo, Nike puso a trabajar a toda su maquinaria para poco a poco irse haciendo con las principales escuadras brasileñas a base de talonario. Para regocijo de Nike, durante esta Confederaciones ha estallado el boom Neymar, uno de los principales embajadores de los norteamericanos a los que Nike pretende convertir en el elegido para encauzar en torno a él una buena parte de su estrategia para el Mundial.

Esta eclosión de Neymar ha supuesto la ruptura a favor de Nike del equibilibrio que los norteamericanos tenían con los alemanes de adidas. Así, si adidas tenía a Messi, con un contrato de 5 millones de euros anuales, Nike tenía en su poder a Cristiano Ronaldo a cambio de 6 millones de euros anuales. Si en adidas contaban con selecciones como la actual campeona de Europa y del Mundo como España o Argentina, en Nike no se durmieron en los laureles y arrebataron a Francia del poder de adidas, además de incorporar a Inglaterra o tener a Brasil.  Sin embargo, la aparición de Neymar, tan figura dentro como fuera de los terrenos de juego, ha supuesto un golpe tan duro de asimilar para adidas como la propia conquista de la Confederaciones por parte de Brasil, selección Nike.

Nike ha logrado con un sólo encuentro dar la vuelta a una situación extremadamente complicada y compleja. Era poseedora de los derechos de Brasil y de muchos clubes de Brasil, o importantes figuras brasileñas, y sin embargo, todo ello no parecía suficiente para eclipsar a adidas y su relación con España, o la consideración de patrocinador oficial de FIFA.

El triunfo de Nike ha conseguido afianzar aún más su más que notable presencia en suelo brasileño además de dar un puño en la mesa a nivel internacional. La eclosión de Neymar ha sido el colofón a una Confederaciones soñada por Nike. Pero es que además ahora obligarán a adidas a hallar a otro jugador que equilibre esa particular balanza que tienen ambas compañías. La opción Kaká, del que incluso se llegó a barajar que adidas colaboraría a facilitar su regreso al fútbol brasileño, parecen poco más que fuegos de artificio para que adidas pueda ofrecer con seguridad una resistencia lo suficientemente plausible ante Nike en suelo Nike. Y corre el riesgo de que el aficionado identifique a Nike con el Mundial FIFA aun cuando ésta no sea sponsor oficial.

A adidas se le complica el Mundial 2014 y sólo hallaría un resquicio de resistencia por alguna grieta que pudiera existir en el contrato entre la CBF y Nike y que pudiera amenazar la viabilidad del mismo hasta el año 2018. Esa grieta existe, y es el descontento que existe en la propia CBF respecto a la cantidad que recibe de Nike, una cantidad que, como decimos, se ha quedad muy muy corta. No sería descabellado pensar en esa posibilidad. Ya en el año 2007, tan sólo un año después de la renovación de la CBF con Nike, adidas tentó a la CBF a través de Ricardo Teixeira, entonces presidente de la CBF, en una reunión de FIFA en Zurich y en el que la marca alemana habría llegado presuntamente a ofrecer hasta tres veces más de lo que aportaba Nike. Tan sólo un golpe de efecto como el que hablamos lograría placar lo que parece imposible de frenar una vez que se ha desencadenado: la tormenta perfecta de Nike.