El “Teatro de los Sueños”, en venta

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Los incodicionales del Manchester United que hace ahora tres o cuatro años enarbolaron la bandera verde y oro dentro del movimiento Green and Gold que surgió contra la familia Glazer y sus negocios  en el conjunto de Old Trafford, mucho más preocupados precisamente por eso, por los negocios, que por el aspecto deportivo, están dispuestos a volver a la carga para frenar el último intento de los Glazer de mercantilizar el club.

La desastrosa temporada que en el aspecto deportivo está llevando a cabo el Manchester United bajo la dirección de David Moyes, sustituto del sempiterno Alex Ferguson, está trayendo consecuencias negativas en otros campos dentro de la entidad, y no sólo el deportivo.

La mala imagen que deportivamente hablando está poniendo en práctica el Manchester United en los terrenos de juego se está traduciendo en una malísima clasificación en la Premier que va a traer, como consecuencia inmediata, que el club no se clasifique para la Champions League de la temporada que viene. Toda vez que parece complicadísimo que el conjunto de Manchester supere la eliminatoria de cuartos de final ante el todopoderoso Bayern de Munich de Pep Guardiola, ya campeón de la Bundesliga y actual campeón de la Champions League, las esperanzas de acceder a la máxima competición de clubes a nivel internacional la temporada que viene son casi nulas.

Esta no clasificación tiene su reflejo en otras áreas del club. Pero donde más llamativa es la ausencia en Champions es en el área económica. El Manchester United dejará de ingresar una importantísima cantidad de dinero que condicionará y mucho su proyecto deportivo para la próxima temporada. La pasada edición, la 2012/2013, y a pesar de quedar apeado en octavos de final a manos del Real Madrid, el United logró ingresar a sus arcas 35,5 millones de euros procedentes de dicha competición.

El United lo sabe. Y trata por todos los medios de buscar alternativas que traten de paliar el importante agujero que su no participación en la próxima edición de la Champions motivará en su tesorería. Y los rumores apuntan a que la familia Glazer comenzará a comerciar con uno de los grandes activos del conjunto británico, algo casi tan sagrado para los aficionados como el propio club: su estadio, y concretamente, su nombre.

De este modo, esos rumores apuntan a que los Glazer habrían introducido en sus negociaciones para renovar con la firma norteamericana Nike la opción de que la marca de Oregon diera nombre al mítico Old Trafford, a cambio de una cifra que rondaría los 500 millones de libras que habría que sumar a los 600 millones que ingresarían por la sponsorización técnica de la camiseta.

Aunque por ahora parecen ser simplemente eso, rumores, los mismos han sido lo suficientemente importantes como para que dirigentes del United hayan salido a la palestra para desmentir dichas negociaciones y para que el movimiento Green and Gold, opositor a la familia Glazer y su manera de gestionar el United que tantos dolores de cabeza ha dado a los Glazer desde su llegada al club, hayan comenzado nuevamente a organizarse para evitar dicha posibilidad, si es que existe. Recordemos que la semana pasada informábamos de los movimientos que, paralelamente a sus negociaciones con Nike, está llevando a cabo el United con Umbro, firma que ya vistió a los de Old Trafford.

Los rumores llegan en mal momento para los Glazer, justo después de que se conociera que un grupo de ex futbolistas del club, los conocidos como La Clase (generación) del 92, encabezados por David Beckham y entre los que estarían Giggs, los hermanos Neville, Butt o Scholes, habrían realizado una oferta a los norteamericanos para hacerse con las riendas del United, algo que ha provocado que las acciones del club en la bolsa de Nueva York se haya disparado tras conocerse este hecho, aunque se habla que ese grupo no sería más que la fachada de un importante grupo inversor de la familia real de Qatar que sería el que estaría detrás de todo este movimiento, algo a lo que los Glazer no se han opuesto de plano puesto que comienzan a dar síntomas de agotamiento e interés en permanecer al frente de los Diablos Rojos.