El secreto del éxito de Federer con las marcas: contratos largos y selectos

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Uno de los mejores jugadores de tenis de todos los tiempos, el suizo Roger Federer, no sólo es un número uno dentro de las pistas sino también fuera de ellas, y sobre todo, en un mundo donde es importante también tener tanta o más habilidades que las que tiene el suizo para el deporte de la raqueta: hablamos del mundo de los negocios.

Y es que el suizo es todo un imán para las marcas comerciales que corren raudas a sus representantes con el objeto de obtener la firma de un contrato que le asegure la utilización de la imagen del jugador con sus productos. Sin embargo, Federer también es un número uno en este mundo y se ha conseguido grajear el respeto de las firmas con una estrategia sumamente estudiada.

Fruto de los enormes resultados deportivos que el suizo conseguía en las pistas, casi a la par que le llovían los títulos le iban llegando contratos comerciales para unirse a esta o a aquella marca. Sin embargo, ante la actitud de otros deportistas que se afanan por la máxima “cuantos más, mejor”, Federer estableció una política a sus representantes bastante clara y nítida: los contratos los negocia directamente él, y sobre todo, siempre es él el que decide sobre sus posibles patrocinadores. Así, con estas directrices, el suizo ha conseguido convertirse en un ansiado objeto de deseo para firmas y marcas comerciales que ansían por asociarse al jugador aún cuando saben una cosa: lo “elitista” de la posición del suizo para estos temas ha propiciado que el desembolso que deban realizar aquellas marcas que pretendan unirse a él es más que considerable.

Todo esto lo ha revelado el mismo Federer durante la ronda de encuentros de exhibición que durante estos días celebrará en Argentina o Brasil. Y es que las cifras de esta estrategia cantan, y aunque evidentemente los resultados deportivos han ayudado sobremanera a poder tener esta posición de fuerza ante las promesas de las casas comerciales, no es menos cierto que su buen ojo clínico para los negocios es casi tan prolífico como su rendimiento deportivo.

Así, las cifras “comerciales” dan casi tanto vértigo como las deportivas. Roger Federer no disputa un partido de exhibición por menos de un millón de dólares. Pero es más. Frente a esos otros deportistas que acumulan patrocinadores por doquier, el suizo tan “sólo” tiene 9 patrocinadores oficiales. Sin embargo, la cantidad que recauda por la unión con los mismos seguramente es muy superior a las que presentan esas otras estrellas con acuerdos comerciales por todos lados.

Así, la máxima del suizo, contratos largos y de calidad, tanto en lo económico como en el resto de consideraciones, le ha conseguido esta elitista lista de sponsors: La entidad financiera Credit Suisse; Gillette; el fabricante de máquinas de café, Jura; chocolates Lindt; Mercedes-Benz: la aseguradora Nationale Suisse; la relojera de lujo Rolex; el fabricante de raquetas, Wilson y destacando sobre todo, la firma norteamericana Nike. ¿Qué tienen en común todos ellos? Su duración y su importante flujo económico que destinan a las arcas del suizo. Así, nos movemos en cifras que van desde los 20 millones de dólares que Credit Suisse abona a Federer para un contrato de 10 años, hasta los 2 millones de dólares que desembolsa Wilson por un contrato de por vida obtenido con el suizo, pasando por los 15 millones de dólares que paga Rolex durante 10 años o los 16 millones que le abona Jura en un cómputo de 7 años. Nike por su parte le abona anualmente 13 millones de dólares.

Todo esto motiva que este año Federer no vaya a bajar, con las cantidades que percibe por patrocinio más las obtenidas por sus éxitos deportivos, de los 50 millones de dólares en ganancias. Y todo por aplicar a los negocios su máxima en el deporte: calidad, dedicación y trabajo.