El rapero Kanye West, en la ‘guerra’ Nike-adidas

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Las dos grandes firmas que gobiernan el sector de la ropa deportiva a nivel mundial, Nike y adidas, han trasladado su disputa a un campo que puede parecer extraño para ambas compañías: el musical, y dentro de éste, al mundo del rap.

Así, Kanye West, una de las grandes estrellas del momento, ha decidido poner punto y final a la relación que le unía con la firma norteamericana Nike. Algo que no tendría mayor relevancia si el motivo por el que ha dado por finalizada la misma no fuera por su incorporación a la gran rival de Nike, la multinacional alemana adidas.

El punto de inflexión en la relación entre el conocido rapero y la multinacional Nike, y que ha deparado la ruptura del acuerdo entre ambas partes, fue, según declaraciones del propio West, la negativa de Nike a abonar al cantante las comisiones acordadas por la venta, por parte de Nike, del calzado diseñado por el rapero para la compañía: “No entiendo la posición de Nike. Michael Jordan tampoco es ya un deportista profesional y tiene concedido el 5% en comisiones de ventas. En un negocio de 2.000 millones de dólares, Jordan se asegura cada año solo en concepto de comisiones 100 millones de dólares. Tengo que mirar por mi familia”, reconocía West.

Como argumento para dicha decisión, Nike argumentaba ante el rapero que no podían acceder a abonarle esas comisiones debido que no era un deportista profesional, hecho éste que ha supuesto la ruptura definitiva de la alianza a la que en su día llegaron ambas partes. A la espera de acontecimientos, se encontraba la gran rival de Nike, adidas, que rápidamente ha accedido a las condiciones que exigía West para formarlizar el contrato con el rapero.

La rapidez con la que se han llevado a cabo todas las negociaciones en la firma alemana parece obedecer al intento de la marca de poner punto y final al escándalo que otro rapero, Rick Ross, embajador de su filial Reebok, generó hace algunos meses con el contenido de sus letras donde denigraba a la mujer, lo que acarreó fuertes críticas de movimientos sociales contra Reebok y, por ende, contra adidas, que acabó con la ruptura del contrato firmado entre Reebok y Ross.